Liturgia

  • 4 JUNIO 2023 SANTÍSIMA TRINIDAD

    4 JUNIO 2023 SANTÍSIMA TRINIDAD

    EVANGELIO JUAN 3, 16-18

    Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
    El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

    SANTÍSIMA TRINIDAD  VERMEYEN

    A lo largo de los diferentes libros de la Biblia encontramos numerosas muestras del amor de Dios a la naturaleza entera, “Amas a todos los seres…” Sabiduría 11, 24; el pasaje del evangelio de Juan que leemos este domingo se refiere especialmente al amor por las personas y su mundo más concreto y cotidiano, por quienes entregó a Jesús hasta las últimas consecuencias, a su Hijo Único, como ya había anticipado con Isaac, según narra Génesis 22, 2 – 16.

    Jesús ha llegado a las personas para que todos nos podamos salvar por medio de Él; quien se cierra a este don del amor, ya está juzgándose él mismo porque el amor es crítico y discierne entre creyentes y no creyentes. Recordamos el pasaje de Juan 12, 46 – 48 donde Jesús habla de la luz y quienes la siguen o no la siguen.   El evangelio continúa con este tema en los siguientes versículos, que hoy no proclamamos.

    En la segunda lectura de este domingo, segunda carta de Pablo a los Corintios, leemos una síntesis del amor y también la bendición en la Santísima Trinidad que ha pasado a formar parte de la liturgia.

    Para acompañar a la liturgia de este domingo, propongo la pintura “SANTÍSIMA TRINIDAD” de JAN CORNELIS VERMEYEN (Beverwijk, Holanda 1500 – Bruselas, 1559) pintado entre los años 1530 y 1540 que pertenece al MUSEO DEL PRADO.

    El Padre Dios, con sereno rostro meditativo, observa directamente al espectador, parece decir: Aquí tenéis a mi Hijo, el amado, a quien os entregué de una vez para siempre; aquí tenéis a vuestro salvador, muerto en la cruz, a quien glorifico y en él a toda la humanidad.

    El Padre Dios sostiene en sus manos a Jesús muerto, al que vemos con las señales de los clavos en brazos y pies, limpio de sangre y con expresión de serena calma porque ya ha superado todo dolor y todo el camino de la cruz. En este Jesús estamos todos recogidos en el abrazo del Padre Dios.

    En lo alto, el Espíritu Santo en la figura de una paloma, parece coger impulso para iniciar un vuelo que, desde la divinidad, va a llegar a posarse sobre las cabezas de todas las personas que lo esperan como promesa y fuerza de misión.

    Las tres personas de la Santísima Trinidad están rodeadas de ángeles; seis más individualizados tienen con ellos los símbolos de la pasión, entre las nubes revolotean otros seis más propiciando una simbología del número doce como los apóstoles sobre los que se consolida el edificio de la iglesia; al mismo tiempo producen la sensación de movimiento y extensión de la Santísima Trinidad que, en rompimiento de gloria, se proyecta sobre el paisaje de la tierra.  

    Javier Agra.

  • 24 Mayo 2026. SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

    24 Mayo 2026. SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

    EVANGELIO JUAN 20,19-23

    Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.

    Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

    «Paz a vosotros».

    Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

    Jesús repitió:

    «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

    Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:

    «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

    El evangelio de Juan presenta todos estos acontecimientos el mismo día de Pascua. Los acontecimientos se agolpan a velocidad de vértigo con las diversas apariciones de Jesús. Ahora ya no vemos al Señor con un título ambiguo, Señor es ya y será para siempre que el título que la fe da al Resucitado.

    Comenzamos viendo las puertas trancadas y los discípulos asustados; todo el temor será vencido con el saludo de la PAZ pascual, la duda y el desaliento desaparecen con la presencia corporal resucitada. Jesús atraviesa las barreras externas e internas de las personas.

    En el evangelio que leemos hoy, Juan 20, 19 – 23 reconocemos rasgos de una celebración eucarística: es el día del Señor, Jesús está presente en la Comunidad, reconcilia con su palabra y con el perdón, también recordamos la Pasión, está presente el don del Espíritu Santo.

    La PAZ es cumplimiento para siempre de las promesas del Antiguo Testamento y de las promesas de Jesús durante el tiempo de su vida. Jesús, el Cristo envía en misión a sus apóstoles y sus discípulos para prolongar su mensaje y su comunidad de vida tal como Él mismo fue mensajero del Padre, para tal misión tenemos la garantía del Espíritu Santo.

    El gesto de soplar sobre los que allí estaban reunidos recuerda la creación primera según Génesis 2, 7 o Sabiduría 15, 11; la resurrección de los muertos nos lleva al texto del profeta Ezequiel 37. Estamos ante la creación de la nueva humanidad, dotada del aliento del Espíritu en virtud de la Resurrección de Jesús, el Cristo.

    Para este Domingo de Pentecostés encontramos numerosas pinturas esculturas y aún retablos a lo largo de todos los tiempos. Yo aporto este pequeño RETABLO DE PENTECOSTES EN LA CATEDRAL DE CUENCA. Esta catedral de Santa María y San Julián se construyo a finales del siglo XII, no obstante tiene añadidos de los períodos del Renacimiento, del Barroco y aún del Neogótico. Nuestro pequeño retablo es renacentista. Aporto solamente el cuerpo central en sus tres calles. Bajo esta calle está solamente la predela, el cuerpo superior está ocupado por el entierro de Cristo y rematado con la crucifixión de San Pedro.

    La calle central del retablo está dedicada al episodio de Pentecostés. Vemos el cielo abierto a modo de cortinaje sujeto por ángeles que nos muestran el cielo en azul luminoso de donde desciende el Espíritu Santo en la doble simbología de paloma que desciende al cenáculo donde están reunidos los apóstoles con María en el centro de la escena.

    También el símbolo de las lenguas de fuego, símbolo del Espíritu Santo que está reservado para estos momentos en que desciende y se reparte sobre cada uno de los apóstoles. Este símbolo se repetirá en alguna ocasión cuando se expresa el bautismo de alguna persona en concreto, recordamos que en el bautismo de Jesús también el Espíritu Santo se posa sobre su cabeza en forma de paloma.

    Los ropajes de los apóstoles y aún el aire de la escena parecen anunciar y compartir esa sensación de viento fuerte de que hablará más tarde el libro de Los hechos de los Apóstoles. De entre dos apóstoles reunidos con María, podemos reconocer alguno de los evangelistas y escritores por el libro que sostienen en sus manos.

    Al fondo se abre la escena a unas edificaciones, pues la misión de los apóstoles será llevar la Buena Noticia de Jesús, el Cristo Resucitado a todas las naciones. Del Espíritu reciben la fortaleza, la sabiduría, la misión…

    En los paneles laterales encontramos a los dos Juanes, el Bautista a nuestra derecha y Juan evangelista a la izquierda.

    Javier Agra.

  • 17  MAYO 2026  DOMINGO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

    17 MAYO 2026 DOMINGO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

    EVANGELIO MATEO 28, 16-20

    En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

    Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

    Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

    ANDREA MANTEGNA  ASCENSIÓN

    Mateo concluye su versión del evangelio de forma magistral. En estos cinco versículos condensa su cristología y su visión eclesiológica.

    Los discípulos vuelven al origen, a Galilea donde comenzó toda su relación con Jesús. La Ascensión es incluso simbólica, Jesús sube al monte y sus discípulos esperan allí como cuando lanzó su manifiesto (capítulos 5 – 7) y cuando se transfiguró (17).

    Los once del momento de la Ascensión representan a toda la Iglesia, por eso “algunos dudaron”. Todos ven al resucitado y han de ser sus testigos, sus misioneros. Jesús, con la autoridad recibida del Padre (alusión a Daniel 7, 14), envía a sus discípulos a una misión universal y no para hacer muchos discípulos sino para que quienes lo sean, sean discípulos en nombre de Jesús. Como señal de consagración misionera administrarán el bautismo con la invocación trinitaria de Dios que es Padre, Hijo, Espíritu Santo.

    Mateo plantea que se inaugura aquí el tiempo de la Iglesia, donde siempre hemos de vivir en la misión de anunciar al Resucitado con la certeza de la presencia de Jesús hasta el final de los tiempos.

    De entre la abundancia de pintura que recoge este momento, presento “LA ASCENSIÓN” de ANDREA MANTEGNA, pintor del Cuatrocento italiano  (Isla de Cartudo, actual Piazzola sul Brenta 1431 – Mantua 1506). Pintó esta abra el año 1460 y se puede contemplar en la Galería de los UFFIZI.

    Los colores que plantea el autor son llamativamente atrayentes a la vista. El poderoso celaje de intenso azul está atenuado por el rojo tono del amanecer que aportan los ángeles como en un baile constante alrededor de la figura solemne de Jesús que asciende con el estandarte de la Resurrección, mientras bendice a los discípulos reunidos, en la parte inferior del cuadro, como imagen de la totalidad de la Iglesia y bendice también a la tierra entera presente en la montaña y en la vegetación que llena de vida un lugar que podría parecer árido en torno a la tumba ya vacía pues la vida ha triunfado para siempre.

    Los apóstoles rodean a María y así forman un círculo como expresión teológica de la comunidad entre iguales que es la Iglesia desde su inicio; cada uno de los componentes tiene una expresión indicando que el evangelio de Jesús se vive y expresa en diferentes carismas para el servicio de la comunidad; todos miran a Jesús que se dirige al Padre y nos promete el Espíritu Santo que ya parece sobrevolar entre los diferentes tonos de azul y de pinceladas blancas que revolotean entre el cielo y la tierra.

    Javier Agra.

  • 3 MAYO 2026  DOMINGO V DE PASCUA

    3 MAYO 2026  DOMINGO V DE PASCUA

    3 MAYO 2026  DOMINGO V DE PASCUA

    EVANGELIO JUAN 14,1-12

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.

    Tomás le dice: Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?
    Jesús le responde: Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.

    Felipe le dice: Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Jesús le replica:
    Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

    En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre.

    RESURRECCIÓN DE CRISTO RAFAEL SANZIO

    Estamos en el DOMINGO V DE PASCUA. La Iglesia nos enseña a Jesús, el Cristo que nos muestra el Camino que es Él mismo, la Resurrección y la Vida. Aquellos que convivían con Jesús eran de difícil entendimiento, nosotros también somos de complicado entendimiento; ellos se fiaron y continuaron a su lado siempre, nosotros estamos en camino. Cristo resucitado nos muestra en su vida y su existencia resucitada otro aldabonazo con este nuevo “YO SOY el Camino, la Verdad y la Vida”. ¡Aleluya!  Cristo ha RESUCITADO

    Para celebrar este acontecimiento que nos llena de esperanzada ilusión y nos renueva la energía, aporto la pintura sobre tabla “RESURRECCIÓN DE CRISTO” del pintor renacentista italiano RAFAEL SANZIO (6 de abril 1483 – 6 de abril 1520) que pertenece al MUSEO DE ARTE DE SAO PAULO.

    Esta obra de juventud fue realizada en torno al año 1500 como parte de un retablo del que se conservan cuatro piezas dispersas por diferentes museos del mundo. El cuadro de Rafael está reflejando el asombro de los guardias en el momento en que Cristo sale victorioso del sepulcro. Cada uno de los cuatro guardias puede representar diferentes grupos de soldados y de personas por la variedad de vestuario que lucen, todos desde la perplejidad y la paralización ante la novedad inmensa de la RESURRECCIÓN.

    Por el camino, vienen de la ciudad las tres mujeres que llegaban  a primera hora del día a embalsamar el cuerpo del maestro, aún no se han percatado de la novedad de la Resurrección. Los ángeles con sus filacterias anuncian al mundo y al cielo el triunfo de la VIDA pues Jesús, que ocupa, sereno y poderoso el centro de la escena ha salido del sepulcro con la bandera blanca de la victoria, la cruz ha sido transformada en estandarte que nos guía por el camino de la salvación.

    Luz nueva llena el espacio celeste y terrestre hasta las montañas del fondo, hasta la ciudad apenas apuntada en lontananza, todo es luminoso porque ha resucitado el sol que no conoce ocaso. Jesús y su victoria son para nosotros Camino, Verdad y Vida. La naturaleza empieza a brotar en un verde intenso y nuevo por donde se arrastra la serpiente del pecado y de la muerte derrotada.

    Estos grupos de personas, paisajes, montañas, valles, ciudad, ángeles… las figuras que se relacionan entre sí a través del movimiento de sus brazos, las miradas, la piedra sobre la tumba en posición de rectángulo… crean una atmósfera de movimiento en la que los espectadores podemos entrar sin temor a ser consumidos por la oscuridad y la muerte, en la escena triunfa la vida, la esperanza, la salvación, la gloria del Padre Dios en Jesucristo Resucitado entregada a las personas y al mundo entero por el Espíritu Santo que se nos ha dado.

    Javier Agra.

  • 10 Mayo 2026 – Domingo VI Pascua

    10 Mayo 2026 – Domingo VI Pascua

    EVANGELIO JUAN 14, 15-21

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.

    No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.

    VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO  JACOPO BASSANO

    El Tiempo de Pascua avanza hacia su culminación. Hoy el evangelio de Juan nos recuerda que Jesús está cerca de ir al Padre y nos promete la compañía del Espíritu Santo para nuestra fortaleza y sosiego.

    Acompaño a la lectura del evangelio con el cuadro “VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO” de Jacopo Bassano quien nació y murió en Bassano de Grappa, cerca de Venecia (1515 – 1592). Su estilo manierista se encuadra en la escuela veneciana de pintura.

    Nuestro pintor destaca por las figuras realistas llenas de emoción en la expresión corporal magníficamente trabajada. Además de resaltar la figura de María en el centro, transida de devoción y esperanza, notamos la figura de Pedro con el símbolo de las llaves junto a sus pies descalzos; a nuestra derecha en primer plano, está Mateo en actitud de escribir su evangelio.

    Los diferentes apóstoles están en el Cenáculo en diversas posturas cuando son sorprendidos por las lenguas de fuego, uno de los dos símbolos del Espíritu Santo, el otro símbolo es la paloma, que desciende sobra cada uno de los reunidos en torno a María, la madre que nos agrupa en una sola Iglesia desde que Jesús nos al entregó como Madre común.

    Notamos que todos los reunidos se entregan a la acción del Espíritu, aún desde diversas posturas y acaso estilos y modos de vivir la fe común. El pintor Jacopo Bassano expresa la diversidad de expresiones dentro de la unidad de fe en los niveles de alturas, en la dirección de las miradas, en el colorido diferente de las ropas… Todos reciben las lenguas de fuego del Espíritu Santo desde la devoción y la entrega confiada a los planes del Padre Dios.

    Javier Agra.