Autor: Chano

  • Nos preparamos para la visita del Papa LeónXIV

    Nos preparamos para la visita del Papa LeónXIV

    El Papa Leon XIV viene a Madrid a principios de junio. Nos quedan a penas tres meses para organizar todos los preparativos físicos pero también para prepararnos espiritualmente. Vamos a ello!!! Esta es la agenda de las próximas semanas!

     

  • 15 FEBRERO 2026 ARTE Y LITURGIA

    15 FEBRERO 2026  DOMINGO VI TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO MATEO 5, 17-37

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

    Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

    Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.

    Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
    Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

    Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio.” Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
    También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello.

    Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

    SERMÓN DE LA MONTAÑA  FRA ANGÉLICO

    Hace pocos domingos, Jesús nos presentaba “felicidades” con las Bienaventuranzas; en esta lectura se sitúa ante la Ley, la Torá. Comienza hablando de un modo genérico incluyendo toda la Escritura “ley y profetas”, después entra en detalles y contraposiciones agudamente perfiladas.

    El Antiguo Testamento recibirá su plenitud en el cumplimiento de la novedad de Jesús. Jesús distingue entre preceptos contenidos en la Escritura y tradiciones o interpretaciones añadidas. Avisa del peligro de invalidar los mandamientos a través de la casuística, de anular el espíritu regenerador y salvador de la ley para quedarnos en el castigo y la humillación.

    La primera antítesis: “No matarás”. Jesús avisa que en este precepto se incluye toda una amplia gama hasta la reconciliación, pasando por las ofensas menores. Todos hemos de cuidar la dignidad de las personas. Puede estar recordando el texto del profeta Isaías 1, 10 – 20: “…Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal…Entonces venid…aunque vuestros pecados sean rojos como escarlata blanquearán como lana”.

    De esta manera podríamos plantear las siguientes antítesis que propone Jesús en la lectura del evangelio de este domingo.

    Para acompañar la liturgia de este domingo, propongo “EL SERMÓN DE LA MONTAÑA” de FRA ANGÉLICO (Vicchio de Mugello, Florencia 1395 – Roma 1455) realizado en 1438, se conserva en el CONVENTO DOMINICO DE SAN MARCOS DE FLORENCIA. Después de diferentes avatares históricos, el convento, en su mayor parte, pasó a ser y llamarse MUSEO DE SAN MARCOS DE FLORENCIA, allí reside aún una pequeña comunidad de religiosos dominicos.

    En diferentes salas y celdas pintó al fresco o mural Fran Angélico una serie de escenas de la vida de Jesús, allí estás expuestas al público. En una de las celdas del corredor norte se encuentra esta pintura de El Sermón de la Montaña. Seguramente nació como cuadro de admiración y devoción para los residentes en el convento, más tarde abierto al público y a cuantos deseen contemplar su arte. De colorido sencillo, los tonos dominantes están integrados en los colores de la tierra, como otro signo más de que Jesús ha venido para integrar lo celeste y lo terrestre. El color así mostrado da mayor intensidad y emotividad a la obra, acrecentada además por la expresión de admiración y devoción de los doce apóstoles.

    La disposición de Jesús en el centro de la escena de los apóstoles y también en el centro del conjunto formado por la montañas entre lisas y entre aristas, las nubes que semejan una prolongación más de la naturaleza como uniendo la tierra al cielo, crean una sensación de profundidad y movimiento a toda la composición.

    Javier Agra.

     

    8 FEBRERO 2025 DOMINGO V TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO MATEO 5, 13-16

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
    Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

    Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
    Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.

    CRISTO CRUCIFICADO  VELÁZQUEZ

    Como la sal que sazona para producir buenos alimentos y conserva vivos los productos a través del tiempo, como la luz que alumbra a las personas, da confianza y muestra los caminos, así ha de ser la comunidad cristiana desde su oración desde su actividad para el beneficio de todas las personas y de la naturaleza entera, para alabanza del Padre Dios.

    Los cristianos hemos de ser humildes y valientes aunque no seamos los más elocuentes (recordamos la falta de elocuencia de Moisés Éxodo 4, 10-16; también la duda de Jeremías en el primer capítulo de su libro). Nuestra propuesta no se ajusta a las últimas tendencias, ni a la filosofía del momento. Nuestro testimonio es el plan de Dios, es la salvación universal por medio de Jesús, el Cristo, con la fortaleza del Espíritu Santo. Es siempre un mensaje descomunal, extraño decía Isaías 53, 1 y, con frecuencia, contra corriente a la “sabiduría” dominante del mundo.

    Juan Pablo II en la homilía a los jóvenes en Toronto el 28 de julio de 2002, decía entre otras cosas: El espíritu del mundo ofrece muchos espejismos, muchas parodias de la felicidad. Quizá no haya tiniebla más densa que la que se introduce en el alma de los jóvenes cuando falsos profetas apagan en ellos la luz de la fe, de la esperanza y del amor. El engaño más grande, la mayor fuente de infelicidad es el espejismo de encontrar la vida prescindiendo de Dios, de alcanzar la libertad excluyendo las verdades morales y la responsabilidad personal.

    Lo que heredaréis es un mundo que tiene necesidad urgente de un renovado sentido de fraternidad y solidaridad humana. Es un mundo que necesita ser tocado y curado por la belleza y la riqueza del amor de Dios. El mundo actual necesita testigos de ese amor. Siguiendo a Cristo, debéis cambiar y mejorar el sabor de la historia humana. Con vuestra fe, esperanza y amor, con vuestra inteligencia, valentía y perseverancia, debéis humanizar el mundo en que vivimos.

    Para acompañar la lectura bíblica de este Domingo V del Tiempo Ordinario propongo el cuadro “CRISTO CRUCIFICADO” de DIEGO VELÁZQUEZ (Sevilla 1599 – Madrid 1660) pintado hacia 1632, que se expone en el MUSEO DEL PRADO.

    Una magnífica figura, sin apoyo de escenas narrativas, llena de serenidad y sosiego en toda la figura de Cristo presentado en primer plano, apenas con sangre donde predomina la confianza, la luz, la salvación, la espiritualidad de la atmósfera que envuelve el conjunto de armonía y paz con el rostro casi oculto, muerto en la cruz y como levitando en la resurrección victoriosa.

    Los contrastes de luz y sombra, apenas perceptibles, están conseguidos con los toques más o menos acentuados del pincel. El monte Gólgota es apenas visible. La postura de las piernas clavadas parece aportar el movimiento de su cuerpo desnudo, entregado absolutamente a la voluntad del Padre, como indicando a los espectadores que desde la cruz comienza nuestro caminar sereno y confiado por los senderos del Reino de Dios, iluminados por el nimbo apenas perceptible que rodea su frente luminosa.

    Velázquez recupera la antigua tradición de Jesús clavado a la cruz por cuatro clavos con los dos pies apoyados en un supédaneo (escaño o tarima para apoyar los pies) de alisada madera. De esta manera evita la figura contorsionada que presenta más retorcimiento doloroso. Este Cristo crucificado de Velázquez es victorioso.

    Javier Agra.

     

    1 FEBRERO 2026 DOMINGO IV TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO MATEO 5, 1-12A

    En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

    Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
    Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
    Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
    Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
    Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
    Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
    Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
    Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

    Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

    SERMÓN DE LA MONTAÑA  KÁROLYN FERENCZY

    La puesta en escena de la lectura del evangelio que leemos hoy es solemne: El monte, la multitud, Jesús que se sienta, se acerca la multitud y comienza a hablar. Las ocho bienaventuranzas son un manifiesto concentrado, son aspiraciones evangélicas, actitudes de vida.

    La pobreza es una renuncia expresa y constante a la codicia. La pobreza nos iguala a todas las personas, pues así aspiramos a compartir la riqueza de la tierra sin que ninguna persona quede rezagada. De esta manera llegará el reinado de Dios como insinúa el profeta Isaías 61, 1- 3.

    A los afligidos de todos los tiempos, presentes en los salmos, en Éxodo 3, 17. “He decidió sacaros de la opresión… a una tierra que mana leche y miel” porque estamos probados en el crisol de la desgracia Isaías 48, 10; a todos los afligidos les llega el consuelo anunciado por los profetas como dice Isaías 40, 1. “Consolad, consolad a mi pueblo”

    Dichosos los no violentos… recoge el salmo 37, 11. “los sufridos poseerán la tierra y disfrutarán de paz abundante”. Es una bienaventuranza trasversal que aspira al reparto ideal de la tierra injustamente acaparada por unos cuantos.

    El hambre y la sed son reales y son también metáfora de aspiración y deseo, de necesidad que bulle en el corazón y encamina hacia la justicia y la felicidad común. La paz es parte del anuncio mesiánico, como leemos en Isaías 2, 2 – 5: “…Hacia él confluirán las naciones…De las espadas forjarán arados…ven, caminemos a la luz del Señor” Proverbios 12, 20: “…el que aconseja la paz vive contento”.

    Ser hijos de Dios es un título honorífico que en Jesús se cumple en plenitud y que para todos es una promesa ya compartida en Jesús, el Cristo. Ya lo había anunciado el libro del Deuteronomio 14, 1: “Hijos sois del Señor, vuestro Dios” también leemos en el profeta Oseas 2,1:”… y los llamarán hijos de Dios vivo”

    Para este domingo IV del tiempo ordinario propongo la pintura “SERMÓN DE LA MONTAÑA” del pintor KÁROLYN FERENCZY (Viena 1862 – Budapest 1917) realizada el año 1896 que se expone en la GALERÍA NACIONAL DE HUNGRÍA en Budapest. Este pintor húngaro de la corriente impresionista es considerado el padre de la pintura húngara moderna.

    En este cuadro, como corresponde al movimiento impresionista, Ferenczy presenta el corazón, el alma de los personajes por él pintados de modo que es más profundo que el mero retrato o la plasmación del momento. El instante está envuelto en la luz, en la trascendencia del conjunto armonizado en una atmósfera de interiorización serena.

    A través de la luz y los colores de los diferentes rostros, la escena cobra intensidad de movimiento como si el sol dibujara diversas facciones con el cambio de los minutos que se suceden en este sermón de las bienaventuranzas.

    El atardecer que nos presenta Károlyn Ferenczy se consigue a través de colores y juegos de luces diferentes; es muy diferente del claro-oscuro que estábamos viendo en anteriores ápocas. Jesús ocupa el centro luminoso de la escena, pese al escorzo en que lo vemos, su rostro y sus manos también conversan con nosotros espectadores, su voz y su mensaje nos la mandan las personas que lo escuchan y son al mismo tiempo sus mensajeros. Ved la blanca luz de los personajes de la derecha, la cercanía del grupo de la izquierda. Están situados de modo que inevitablemente han elegido ser altavoces de la voz del Maestro.

    La vida que expresa todo el conjunto, la exuberancia de vegetación y verdor, la frondosidad de la naturaleza que llega hasta las montañas del fondo y se intuye, a través del azul del horizonte, como un mundo sin fronteras más allá de nuestra visión y aún más allá de lo que podemos abarcar con el pensamiento es el tiempo y el espacio de la historia y de todos los tiempos y lugares a los que se dirigen estas bienaventuranzas de Jesús, el Cristo. Igual que a nosotros nos lanza su mensaje a través de quienes lo escucharon, nosotros hemos de ser mensajeros y luz para quienes vivan después de nosotros.

    Javier Agra.

     

    25 ENERO 2026 DOMINGO III TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO MATEO 4, 12-23

    Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:

    «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.
    El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande;
    a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló».
    Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
    «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».

    Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.

    Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».

    Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

    Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.

    Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

    Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

    VOCACIÓN DE SAN PEDRO Y SAN ANDRÉS  FEDERICO BAROCCI

    Jesús se moverá por la región de Galilea, la comarca llamada de los gentiles porque era en la que menos enraizado estaba el judaísmo, región de paso entre diferentes comarcas y naciones. Cafarnaún, la ciudad de referencia de Jesús, según podemos leer en Mateo 9, 1. De este modo lo había predicho el profeta Isaías 8, 23 – 9, 1 que hoy también proclamamos como primera lectura.

    Con Jesús, vuelve a sonar el mensaje de Juan Bautista: “Arrepentíos, que está cerca el reino de Dios”, el arrepentimiento que propone Jesús nos introduce en los valores del evangelio y en la reino de Dios que es el centro de la predicación de Jesús en el evangelio de Mateo.

    La llamada de Jesús es categórica y el seguimiento como respuesta es inmediato e incondicional; a partir de ahora, el oficio de pescador queda trascendido y será símbolo de término misionero. Este evangelio que hoy proclamamos contiene el inicio de la espiritualidad cristiana del seguimiento de Jesús, vemos desde el comienzo que Pedro encabeza la serie de los discípulos.

    El texto que sigue en el evangelio, que hoy no leemos, es el resumen de la actividad de Jesús que Mateo ampliará a lo largo del texto de su evangelio: enseñanza, proclamación de la buena noticia y curaciones. De este modo también se cumple la profecía de Isaías 41, 27 “… envié un heraldo a Jerusalén” 52, 7: “¡Qué hermosos son sobre los montes / los pies del heraldo que anuncia la paz, / que trae la buena nueva, que pregona la victoria! / Que dice a Sión: Tu Dios es rey”. 61, 1: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido”. También resume la promesa de Deuteronomio 7, 15: “El Señor desviará de ti la enfermedad…”

    Para acompañar la lectura del evangelio de este Domingo III del Tiempo Ordinario propongo la pintura “VOCACIÓN DE SAN PEDRO Y SAN ANDRÉS” de FEDERICO BAROCCI (Urbino 1535 – 1612) pintado el año 1586 y se encuentra en Monasterio de EL ESCORIAL.

    Pedro, inclinado el pie en tierra ante la llamada de Jesús, que llena la escena a nuestra izquierda, permite contemplar la profundidad de un fondo de naturaleza viva y lumínica con que nos deleita Barocci en este cuadro. Además la barca con Andrés a medio camino entre la recogida de la red y el momento de salir de la barca para seguir la llamada del Maestro, muestra la unión entre el esfuerzo del trabajo de cada día y la urgencia del seguimiento meditado en la oración.

    La atmósfera de esta escena cotidiana de vida entregada a las tareas necesarias está contando al espectador la urgencia de estar atentos a la voz del Señor que viene a buscarnos en los quehaceres de cada día. El lago está en calma, las barcas situadas magistralmente en diferentes diagonales, las montañas, las perspectivas diferentes de los personajes pintados, dan una profundidad intensa a la escena en el momento de la vocación de los dos primeros apóstoles.

    El texto no indica la hora del día, el autor del cuadro insinúa que es el amanecer por el color rosicler de las nubes en el horizonte que refleja un tono de azul dorado a las calmadas aguas. Jesús viste una túnica roja definición del esfuerzo y acaso de su muerte violenta para salvarnos de todos los males y hacernos valientes pues ya estamos apuntados a la victoria. Pedro destaca por el dorado amarillo de su túnica, el color de los apóstoles. Solamente Jesús está tocado con el nimbo luminoso en torno a su cabeza, pues Él ya posee la luz del Espíritu del Padre que los apóstoles recibirán más adelante.

    Javier Agra.

     

    18 ENERO 2026 DOMINGO II TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO JUAN 1, 29 – 34

    En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:

    «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».

    Y Juan dio testimonio diciendo:

    «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.

    Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

    SAN JUAN BAUTISTA MUESTRA A JESÚS DOMENICHINO

    Anteriormente, Juan ha dado testimonio sobre su misión. En el evangelio que proclamamos hoy, va a dar testimonio sobre Jesús ante un público indeterminado; de este modo comienzan unas jornadas de Jesús que concluirán en las bodas de Caná. El texto del evangelio de hoy invierte el orden temporal que sería: anuncio de una señal, visión de la señal, identificación o verificación y testimonio.

    La señal que presenta el Bautista para presentar a Jesús es el Espíritu que se posa sobre Jesús en el bautismo como había anunciado Isaías 11, 2: “Sobre él se posará el Espíritu del Señor…” También Isaías 48, 16; 61, 6 “El Señor Dios me ha enviado con su Espíritu…” “El Espíritu del Señor está sobre mí…” Espíritu en forma de paloma en alusión al Cantar de los Cantares (5, 2; 6, 9) la unión del Espíritu y la esposa del Apocalipsis 22, 17.

    Jesús lleva tres títulos: Cordero de Dios que limpia el pecado del mundo, es una función expiatoria como recuerda Isaías 53, 10 – 12, también Pedro en su primera carta 1, 18 – 19. Jesús será también el que bautiza en el Espíritu Santo como desarrollará más adelante en el diálogo con Nicodemo (Juan 3, 5 – 8) porque es el Espíritu quien infunde nueva vida. El tercer título es Jesús Hijo de Dios, el Elegido como adelanta Isaías 42, 1 y que Juan en su evangelio presenta como título trascendente.

    Juan lo ha visto y ha dado testimonio. La misión es inmediata a la experiencia. La acción y la oración son inmediatas e inseparables.

    Para este domingo II del tiempo ordinario propongo “SAN JUAN BAUTISTA MUESTRA A JESÚS” del pintor DOMENICHINO (Bolonia 1581 – Nápoles 1641) que está en la Basílica de San Andrés della Valle en Roma. Lo pintó como parte de un conjunto de frescos que adornan el ábside del presbiterio dedicado al apóstol San Andrés. Lo realizó en los años en torno al 1625.

    Este admirado pintor del barroco italiano, decayó en popularidad entre los siglos XIX y XX y actualmente vuelve a ser considerado con gran fuerza como lo había sido entre los siglos diecisiete y dieciocho. Destacan sus formas monumentales, la finura y delicadeza del colorido, la musical armonía de la luz que planea por su obra, el paisaje delicado y de trazos delicados.

    El conjunto de este fresco da profundidad a la escena, es un magnífico trampantojo que nos sitúa en una escena en movimiento donde parece que vemos a Jesús acercarse a un primer plano en el que Juan Bautista presenta al Cordero de Dios a dos discípulos “uno de los dos era Andrés” el otro podemos ser cada uno de nosotros que estamos viviendo la escena en primera persona.

    Domenichino consigue una armonía engarzada entre la luz, el color, el paisaje, las personas, el aire que rodea el momento, el misterio, el asombro… de modo que los espectadores quedamos envueltos en el instante y participamos ya para siempre de esta escena que nos impulsa a seguir al Maestro, a creer, a meditar en oración, a ser sus testigos misioneros.

    Javier Agra.

     

    11 ENERO 2026 BAUTISMO DEL SEÑOR

    EVANGELIO MATEO 3, 13-17

    En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.

    Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:

    Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?

    Jesús le contestó:

    Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia.

    Entonces Juan se lo permitió.

    Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.

    Y vino una voz de los cielos que decía:

    Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.

     

    EPIFANÍA GHIRLANDAIO

    Esta semana recuerda la Iglesia la doble EPIFANÍA del Señor. El viernes día seis recordamos la Manifestación de Jesús al mundo a través de los sabios o magos de Oriente; hoy es la fiesta del BAUTISMO que representa la segunda MANIFESTACIÓN de Jesús a los judíos asistentes al acontecimiento del río Jordán y a la comunidad cristina que escucha el evangelio.

    En el río Jordán, Jesús se incorpora a la gente que se acerca a la ceremonia del bautismo, en el diálogo con Juan Bautista muestra un sentido distinto y nuevo. Lo que hasta ahora era señal de arrepentimiento, con Jesús pasa a ser plenitud de justicia, de justificación por parte del Padre Dios para todas las personas. Por el bautismo en Jesús, todos entramos en la salvación.

    En el Bautismo de Jesús en el río Jordán entramos en una estructura trinitaria con la voz del Padre, la venida del Espíritu Santo sobre Jesús al que da el título de Hijo. La figura de la paloma, acaso recuerda la esposa del Cantar de los Cantares como dice el Apocalipsis 22, 17. “El Espíritu y la esposa, dicen: ¡ven!; quien lo escucha, diga: ¡ven!”.

    El Espíritu viene sobre Jesús como había anunciado Isaías 11, 1-2: “Saldrá un renuevo del tocón de Jesé, de su raíz brotará un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor, espíritu de consejo y valentía,…” El Espíritu es quien da a conocer a Jesús a Juan Bautista y al mundo todo, Juan 1, 32: “Juan (Bautista) declaró: he visto al Espíritu bajar del cielo como una paloma y posarse sobre él. Tampoco yo lo conocía…”

    La filiación respecto al Padre se relaciona y fortalece la filiación humana: Isaías 42, 1: “Mirad a mi siervo, mi elegido… sobre él he puesto mi espíritu…”; salmo 2,7 “Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy”. Así lo plantea la genealogía que nos transmite Mateo 1, 1 – 17. De modo que todos los bautizados alcanzamos esta filiación del Padre y recibimos el Espíritu Santo en nombre de Jesús, el Cristo.

    Propongo para acompañar la lectura de este domingo que cierra el ciclo de la Navidad, “LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS” de GHIRLANDAIO (Florencia 1448 – 1494) pintado hacia el año 1485 que se conserva en el HOSPITAL DE LOS INOCENTES, FLORENCIA.

    María, en el centro de la escena, muestra al niño para que pueda ser visto y adorado por los sabios de Oriente y por todos los espectadores. José se muestra concentrado en adoración y respeto ante la impactante escena que tenemos delante. Los sabios de Oriente han llegado con un amplio séquito que rodea a la Sagrada Familia, mientras el rey que llamamos Melchor adora al niño al que besa en el pie.

    Entre las personas que llegan a adorar al niño, vemos al precursor Juan Bautista a quien Ghirlandaio sitúa ya como adulto y podemos imaginar que también están otras figuras del Antiguo Testamento para dar paso al Mesías que ha nacido en la Navidad y así inicia el tiempo definitivo de la salvación.

    El conjunto escénico es todo un recorrido de la Navidad en diferentes viñetas. Además del Nacimiento y la Sagrada Familia en la que ya está presente la Epifanía, con la presencia de los sabios de Oriente, contemplamos, en pequeño, un ángel que anuncia el Nacimiento a los pastores, además del coro de querubines que cantan sobre el portal el lema de la Nochebuena “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra Paz a los hombres que ama el Señor”.

    Imaginamos el castillo de Herodes al fondo de nuestra izquierda, de donde desciende un camino por el que han llegado hasta la población, los soldados enviados por el tirano celoso Herodes para ejecutar a los niños menores de dos años en el episodio que conocemos como La Matanza de los inocentes.

    La naturaleza está en sosiego y armonía, con el agua en calma, las montañas plácidas a la visión del espectador, la ciudad serena. Los tonos de color muestran un amanecer envolvente de luz y aire serenos y llenos de esperanzado futuro porque la humanidad y la naturaleza entera están asistiendo al nacimiento del niño de Belén que entrega armonía, compromiso y Paz.

    Javier Agra.

     

    6 ENERO 2026 SOLEMNIDAD DE LA EPIFANIA DEL SEÑOR

    EVANGELIO MATEO 2, 1-12

    Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

    ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.

    Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

    Ellos le contestaron:

    En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”.

    Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.

    Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

    Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

    Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

    TRÍPTICO DE LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS ROGIER VAN DER WEYDEN

    Durante estas fiestas de Navidad, me permitiréis que no escriba para todos los domingos y haga alguna aportación en otras fechas de sumo interés y fuerza religiosa. Este es el caso del Domingo Segundo de Navidad que celebramos el día tres de enero, en su lugar quiero aportar para la Solemnidad de la EPIFANIA DEL SEÑOR el “TRÍPTICO DE LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS” de ROGIER VAN DER WEYDEN (Tournai, Bélgica 1400 – Bruselas 1464), pintado el año 1455 pertenece a la PINACOTECA DE MUNICH.

    Conocemos como Epifanía la manifestación de Jesús al mundo entero a través de los magos o sabios de Oriente, pero también a través de los pastores como ya celebramos el mismo día de la Navidad de Jesús. La historia ha visto diferentes símbolos en el número de los tres Reyes Magos. Los Santos Padres hablaban de las diferentes edades de las personas, de los continentes antes de nuestro conocimiento de América. En todo caso los pintores han tenido en cuenta los tres presentes que se ofrecen a Jesús: oro, incienso y mirra en alusión a su realeza que no es de este mundo, a su divinidad, a su muerte en la cruz.

    Descubrimos en Van der Weyden, nuestro pintor, una extraordinaria vitalidad de los personajes, profusión de detalles en su pintura tales como los labios del rey arrodillado a punto de rozar la mano del niño, la estrella asomando tímida sobre el alero del tejado, el perro en actitud de reposo, la delicadeza en la terminación decorada de los diferentes vestidos…

    Mientras el rey que hemos convenido en llamar Melchor, está arrodillado adorando al niño, Gaspar permanece en pie con su regalo en la mano y Baltasar, el más joven, espera su turno mientras un niño le presenta el tarro con la mirra. Un sequito acompaña la escena con Jesús en primer pleno mirando hacia la escena y también acogiendo con sus ojos a todos los espectadores que llegamos al arrumbado establo con nuestras ansias de adorarlo, con nuestros desvelos de la vida, con nuestras ilusiones de futuro.

    Sobre la pared del fondo cuelga un crucifijo, Cristo en la Cruz como anticipo del cierre de su vida entre nosotros antes de la Resurrección que anuncia el alba luminosa del horizonte. Es frecuente encontrar en las pinturas de la Navidad diferentes símbolos que adelantan el momento de la redención en la Cruz, tal vez ninguno tan explícito como éste del crucifijo en la pared del fondo. Estamos ante un cuadro lleno de armonía, de vitalidad, de expresividad fogosa, de recogimiento casi litúrgico, de inmensidad pues nos integra en la familia del recién nacido y al mismo tiempo nos lanza a anunciar el Reino de Dios, que comienza en el escondido establo, a toda la tierra; toda la humanidad está recogida en la diversidad de personajes presentes, toda la naturaleza con su brillo y sus noches, con sus miedos y sus gozos, en este magnífico cuadro lleno de movilidad y de luces diversas.

    El Tríptico, lo pintó para la iglesia de Santa Columba en Colonia. En sus tablas laterales podemos contemplar la Anunciación con los tres personajes que siempre se representan: el Ángel Gabriel, María y el Espíritu Santo en forma de paloma que vuela, entre la voz del Padre escenificada en los rayos de luz, hasta el seno de María donde comienza a formarse Jesús, el Hijo. A nuestra derecha vemos la escena de la Presentación de Jesús en el templo, con la presencia de José, María y Jesús ante Simeón que tiene al niño en sus brazos y la profetisa Ana.

    En el Museo del Prado podemos contemplar una magnífica adaptación de esta pintura, realizada por Hans Memling, alumno de Rogier Van der Weyden, con el mismo título “Tríptico de la Adoración de los Magos”.

    Javier Agra

     

    21 DICIEMBRE 2025  DOMINGO IV ADVIENTO

    EVANGELIO MATEO 1, 18-24

    El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:

    María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

    José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

    —José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.

    Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta:

    Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros».

    Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

    VIRGEN DE LA ESPERANZA CATEDRAL DE LEÓN

     Estamos en el cuarto domingo de Adviento. En este tiempo el sentimiento de esperanza se fija en María, a la que hoy contemplamos expectante a punto de dar a luz a Jesús el Mesías. Desde el décimo concilio de Toledo en el año 656, celebra la Iglesia el día de la Virgen de la Esperanza ocho días antes del Nacimiento de Jesús. También conocemos este día como la Virgen de la “Oh” pues así empiezan las antífonas del rezo de vísperas.

    La lectura del evangelio de este domingo viene a continuación de una larga cadena de nombres que desembocan en este hecho individual, único y extraordinario. Mateo recoge la profecía de Isaías 7, 14 “Mirad: la joven está en cinta y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Dios-con-nosotros” que el profeta refiere seguramente a la esposa de Ajaz madre de Ezequías y la Iglesia aplica a María “muchacha, joven núbil”.

    La maternidad de María es obra del Espíritu Santo. Recuerda otros nacimientos singulares en el Antiguo Testamento: Génesis 21, nacimiento de Isaac; 25, 23-26, nacimiento de Jacob; Jueces 3, 5, nacimiento de Sansón…

    El nombre de Jesús enuncia y anuncia la salvación, una salvación moral, teológica y no política. Nacimiento que se anuncia a José, que era honrado, a través de un sueño que aparece en el Antiguo Testamento como una revelación fidedigna si viene de parte del Altísimo, algo parecido podemos leer en el libro del Eclesiástico 34, 1-8.

    Por otra parte, la lectura de Pablo a los Romanos 1, 1-7 nos recuerda que nosotros somos llamados, como Pablo, a la conversión para transformarnos en siervos de Jesús Mesías y ser enviados como misioneros de la buena noticia (evangelio) de parte de Dios. Somos nuevos heraldos, como Isaías 40, 9. Esta pertenencia a Jesús Mesías nos colma de PAZ y de gracia.

    Para acompañar la liturgia de este Domingo IV de Adviento, propongo “LA VIRGEN DE LA ESPERANZA” DE LA CATEDRAL DE LEÓN. Es una escultura en piedra que preside la capilla a la que da nombre. Realizada en el siglo XIII por algún artista anónimo conserva una vistosa policromía. Esta imagen tallada con un gran realismo seguramente formó parte de un conjunto escultórico de La Anunciación.

    Los visitantes de la catedral de León pueden admirar entre el asombro y la devoción esta imagen que nos contempla con ojos sonrientes y serenos, nos mira de frente como miró al ángel Gabriel cuando le anunció su maternidad. Su rostro es de confianza en que los planes de Dios son también magníficos para cada uno de los que contemplamos esta sosegada y vital escultura.

    Desde la segunda mitad del siglo séptimo, celebramos la fiesta de Santa María de La O, así llamada por el largo Oh que sostiene el coro en la antífona anterior al Magníficat del rezo de vísperas.

    Javier Agra.

     

    14 DICIEMBRE 2025  DOMINGO III ADVIENTO

    EVANGELIO MATEO 11, 2 – 11

    En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos:

    ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?

    Jesús les respondió:

    Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!

    Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan:

    ¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: «Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti.» Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.

    RETABLO DE SAN JUAN BAUTISTA

    ROGIER VAN DER WEYDEN

    Estamos en el tercer domingo de Adviento. Continuamos con la figura de Juan el Bautista y esta semana también celebraremos de festividad de María Inmaculada, que son las dos figuras señeras de este tiempo litúrgico en que esperamos el nacimiento de Jesús.

    Jesús se refirió en diferentes ocasiones a Juan Bautista, siempre en términos elogiosos. De él dice que es más que profeta, es el mensajero y testigo que prepara el camino para la venida de quien nos traerá el reino de Dios.

    Juan es consagrado y lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre. Vive en austeridad y confianza, en firmeza y entrega, en oración y predicación. Juan a quien escuchan muchas personas vive la humildad y sabe que no es digno de desatar la correa de las sandalias de Jesús, quien será el que bautice en el Espíritu Santo y en el fuego.

    Es testimonio del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, es el testigo de la luz, es el que invita a sus discípulos a seguir a Jesús. Es un referente para todos los miembros de la Iglesia, Juan vino “para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él” (Juan 1, 7).

    Propongo la pintura “TRÍPTICO DE SAN JUAN BAUTISTA” de ROGIER VAN DER WEYDEN (Tournai, Bélgica hacia 1400 – Bruselas 1464) que se conserva en el MUSEO GEMÄLDEGALERIE de BERLÍN y lo realizó en torno al año 1453.

    Los tres paneles muestran el nacimiento de Juan Bautista, el Bautismo de Jesús en el Jordán de la mano del Bautista y la decapitación de Juan el Bautista con Salomé recibiendo su cabeza en una bandeja. Están de tal manera construidos, que pueden parecer un trampantojo de arquitectura entre arquivoltas con relieves donde coloca a los apóstoles y escenas de la vida de Juan y de Jesús.

    La tabla del nacimiento de Juan Bautista sitúa a María presentado a Jesús a Zacarías su padre, de avanzada edad, sentado en primer plano con la pluma el tintero y un pergamino. Así mezcla, van der Weyden el texto del evangelio que sitúa a Zacarías escribiendo el nombre del niño, pues no puede hablar, con la tradición recogida en la Leyenda Dorada según la cual María entrega a Juan  a su padre. Mientras vemos a la madre, Isabel, aún reposando en la cama atendida por una matrona al tiempo que entran por el fondo otras mujeres que llegan de visita ante la buena nueva del nacimiento del niño.

    En la tabla central resaltan las esbeltas figuras de Juan en escorzo y Jesús de frente al espectador en actitud de sereno recogimiento en el río Jordán en una escena clásica del Bautismo de Jesús, con el Padre en resplandeciente color rojo y el Espíritu Santo en forma de paloma con la voz “Este es mi Hijo el amado, escuchadlo”. Un ángel sostiene la túnica de Jesús.

    A la derecha del espectador está el panel de la muerte de Juan Bautista. Salome sostiene la bandeja de plata donde el verdugo, aún con la espada en la mano, entrega la cabeza decapitada del Bautista en quien destaca un rostro de solemnidad serena, de confianza infinita mientras Salomé y el verdugo vuelven la mirada hacia otro lado con gesto de osca culpabilidad. El cuerpo de Juan el Bautista aún ensangrentado yace sobre el suelo. Al fondo, como ausentes al drama, diferentes personajes continúan en torno a la mesa del banquete.

    Algunos escritores han visto en esta bandeja con la cabeza sacrificada, un símbolo de la comunión. Juan ha entregado su vida fiel a la trayectoria de toda su existencia escondida en silencio como testimonio de fe y de seguimiento al Maestro. Jesús se nos entregará en la comunión como sacrificio de salvación definitiva y vida que no termina. 

    Las tres tablas están abiertas al exterior de una naturaleza viva y fértil, los colores vibrantes con que visten los diferentes personajes llenan de luz y fortaleza el tríptico que es para el espectador una fuente de energía y de vida compartida con el misterio de la vida y de la resurrección.

    Javier Agra.

     

    7 DICIEMBRE 2025 II DOMINGO DE ADVIENTO

    EVANGELIO MATEO 3,1-12

    Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.

    Éste es el que anunció el profeta Isaías, diciendo: Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.»

    Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados; y él los bautizaba en el Jordán.

    Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizará, les dijo: «¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: «Abrahán es nuestro padre», pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga.»

    VISIÓN DE SAN JERÓNIMO

    PARMINIAGINO

    Mateo utiliza una situación temporal concreta para presentar al Bautista por su actividad; de este modo, Juan es el lazo que une el Antiguo Testamento de los profetas con el Nuevo Testamento de Jesús. Lo presenta utilizando una cita del profeta del retorno Isaías 40, 3: “Una voz grita en el desierto…”. En el desierto comenzó el peregrinaje de Israel y allí comienza nuestra definitiva peregrinación camino de las aguas que nos salvan en el bautismo.

    Juan tiene aspecto de asceta como Elías 2 Reyes 1, 8; pide la conversión como Jeremías 8, 6 y diversos salmos, recordamos el 50 para que podamos ser transformados en el bautismo. Así pues, Juan Bautista es continuación y culminación de los profetas que antecedieron anunciando la venida de Jesús.

    El Reino de los cielos o Reino de Dios será, desde esta presentación que Juan Bautista hace de Jesús, el centro y compendio de toda la actividad de la vida pública del Señor y de sus seguidores a través de los tiempos. Termina la lectura del evangelio de hoy con otra cita de Isaías 66, 24: “… su fuego no se apaga”

    Para ilustrar este Segundo Domingo de Adviento propongo el cuadro “VISIÓN DE SAN JERÓNIMO” de PARMINIAGINO (Parma 1503 – Cremona 1540) pintado el año 1526 para la iglesia de san Salvador en Roma. Hoy se conserva en la NATIONAL GALLERY DE LONDRES.  Este pintor es el máximo exponente del manierismo italiano y probablemente universal.

    La pintura se divide en dos partes superpuestas. En la parte terrenal observamos al fondo a san Jerónimo dormido en el momento de la visión de San Juan Bautista que contemplamos en primer plano señalando a Jesús niño en el regazo de su madre.

    San Jerónimo duerme sobre una naturaleza verde y llena de vida, en el suelo reposa el solideo o capelo de cardenal y sobre él una calavera. En su mano derecha sujeta un crucifijo.

    Jesús se adelanta ya del regazo de su madre, está en camino hacia su misión de adulto. Juan Bautista viste la inseparable túnica de piel con la que lo representan la mayoría de los pintores, sujeta el cayado que es una vara terminada en la cruz, hacia su espalda vemos colgar de su cintura la pátera con que administra el bautismo. La posición de su cuerpo, rodilla en tierra, en escorzo parece recoger a todos los espectadores con su mano derecha para enseñarnos y aún llevarnos hasta Jesús que sale de su madre y camina hacia su misión salvadora.

    María, la madre es de una magnitud tan grande que ocupa toda la parte superior del cuadro y nos muestra la amplitud del cielo con la iluminación que viene desde el Padre no visible para iluminar ya para siempre a quienes aceptan la libertad, el camino y la vida de Jesús.

    Javier Agra.

     

    30  NOVIEMBRE 2025 DOMINGO I ADVIENTO

    Evangelio Mateo 24:37-44

    En aquél tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada.

    Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».

    ENTRADA DE LOS ANIMALES EN EL ARCA DE NOÉ

    JACOPO BASSANO

    Comenzamos el Tiempo de Adviento. Feliz año nuevo.

    Para los creyentes la historia personal y en su conjunto es un camino progresivo marcado por las visitas y la presencia de Dios en momentos, días, acontecimientos: el Señor vino, viene y vendrá para salvar, por eso hablamos de cada instante como “el día del Señor” que anunciamos y celebramos en la liturgia diaria y en los tiempos litúrgicos.

    El Antiguo Testamento está transido de esta expresión y esta esperanza. Jesús recoge estos elementos de lucha, de apocalipsis, de elementos cósmicos, de desconocimiento del día y de la hora que nos impelen a estar siempre vigilantes y en espera, porque el Hijo del Hombre vendrá para salvar desde su victoria definitiva.

    Los seguidores de Jesús esperamos con gozo, con fortaleza, con esfuerzo la venida del Señor mientras transformamos esta tierra para que sea un lugar de acogida definitiva desde la libertad, la igualdad, la paz… porque somos hijos de la luz.

    Este Primer Domingo de Adviento comenzamos a leer el evangelio de Mateo, que será nuestro texto fundamental durante todo el año en este Ciclo A. Buena oportunidad para repasar el citado evangelio de nuestro compañero de viaje. Comenzamos su lectura con un texto de su capítulo veinticuatro de los veintiocho que lo componen. La Iglesia nos sigue recordando el final de los tiempos y la esperanza y seguridad que tenemos cuando estamos apegados a nuestro Padre Dios en la persona de Jesús el Cristo con la serena fortaleza del Espíritu Santo.

    Para ilustrar el texto, aporto el cuadro “ENTRADA DE LOS ANIMALES EN EL ARCA DE NOÉ” de JACOPO BASSANO  (Bassano del Grappa, Véneto, 1510 – 1592) pintado hacia 1570 que podemos admirar en el MUSEO DEL PRADO.

    El pintor es fiel a la narración del libro del Génesis 6. Son ocho personas las que se salvan en el arca, número simbólico que nos recuerda la salvación o el tiempo definitivo de la resurrección en la que ya estamos inmersos desde la Resurrección de Jesucristo. Vemos a los diferentes personajes atareados en la ocupación de ir acoplando a los animales, una pareja de cada especie, en el arca; en primer plano Noé contempla la viveza y prolija naturaleza de animales, vegetación y vida mientras eleva la mirada como escuchando la palabra de Dios que le indica los pasos a seguir en cada momento en esta vida a la que pretende salvar.

    Jacopo Bassano se tomó varias licencias pictóricas: vemos algunos animales en número de tres, los leones están precedidos por la veloz águila y el intrépido jabalí. Multitud de animales conviven en armonía mientras les llega el turno de entrar en la salvación del arca, que desde el principio del cristianismo se ha visto como símbolo de la Iglesia donde podemos entrar todos y encontrar la salvación.

    La luz del amanecer va iluminando la escena en una profundidad llena de emoción, de esperanza, de movimiento y vida. Los tonos claros hablan al espectador de vida y salvación. Las ocho personas, Noé y su mujer, sus hijos Sem, Cam, Jafet y sus esposas, ocupan el espacio del cuadro como en un planteamiento escénico que nos llevan a contemplar todos los rincones del cuadro.

    Javier Agra.

     

    23 NOVIEMBRE 2025 SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

    EVANGELIO LUCAS 23, 35-43

    En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo:

    —«A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».

    Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:

    —«Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».

    Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos».

    Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:

    —«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».

    Pero el otro lo increpaba:

    —«¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada».

    Y decía:

    —«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».

    Jesús le respondió:

    —«Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso».

    LA TABLA DE ESQUIUS

    Celebramos la festividad de Jesucristo, Rey del Universo. Ponemos a Jesús como centro de nuestra vida y de nuestra historia, en Él se transforman todas las cosas: Jesús, el Cristo ilumina nuestra existencia, nuestro esfuerzo, nuestra esperanza, nuestra oración, nuestro trabajo.

    Para esta fiesta aporto “LA TABLA DE ESQUIUS”, extraordinaria obra del arte románico que es un frontal de altar pintado en la primera mitad del siglo XII. Procede del templo del castillo de Santa María de Besora, Barcelona y se conserva en el MUSEO NACIONAL DE ARTE de Cataluña.

    Este frontal románico representa en el centro de la composición un Cristo Pantocrátor “maiestas domini” encerrado en la mandorla, secundado por los apóstoles en cuatro grupos de tres cada cuadrante y por el “Tetramorfos”, las cuatro formas en que se presentan los evangelistas autores del evangelio “buena noticia” de Jesús.

    Los cuatro aparecen como seres alados en la mayoría de las representaciones, también en este caso del que hablamos. Mateo que se representa por un humano; Marcos representado por el león; Lucas cuyo símbolo es el toro; Juan a quien unimos con el águila.

    Jesús bendice con su mano derecha en otro gesto también lleno de simbolismo: tres dedos recogidos como símbolo de la Santísima Trinidad (Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo) y dos dedos extendidos que nos recuerdan la doble naturaleza de Jesús humana y divina. En la mano izquierda sujeta un pergamino con el libro de la vida. Está coronado por un nimbo y sentado sobre un trono con lo que el autor anónimo de la tabla de Esquius enfatiza esta presencia de Cristo en Majestad.

    De entre los apóstoles podemos distinguir a Pedro, el primero a nuestra izquierda en el cuadrante de arriba, porque lleva la llave del Reino de los Cielos, a Pablo que está a su lado y al que con frecuencia se le añade al grupo de los Doce para ocupar el puesto de Judas Iscariote; también en el cuadrante alto de nuestra derecha podemos distinguir a San Andrés en el centro, por la cruz que lleva con él. El resto de los apóstoles no muestras ningún distintivo que nos permita identificarlo.

    Todas las figuras están realizadas en una rica policromía y una esquematización de líneas en su dibujo, todas llevan un libro que es el evangelio o libro de la vida al que se han entregado en su vida, en su predicación, en su escritura. Miran de frente con rostros iluminados por amplios ojos de mirada firme y fija de modo solemne. Aunque parecen todos idénticos, el autor ha dotado a cada uno de una ligerísima distención en la expresión del rostro y en el cabello.

    La leyenda escrita en el borde de la mandorla transmite al espectador una actitud de recogimiento y oración: «HIC DEVS ALFA ET OMEGA CLEMENS MISERATOR ADESTO AC PIETATE TVA MISERORVM VINCLA RELAXA AMEN” Este es el Dios del Alfa y Omega (el principio y el fin). Ven con tu piedad y libera las cadenas de los miserables. Amén.  

    Javier Agra.

     

    16 NOVIEMBRE 2025 DOMINGO XXXIII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 21,5-19

    En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:
    «Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida». Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?». Él dijo:
    «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos.
    Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.
    Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida». Entonces les decía: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio. Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

    PIEDAD O LLANTO SOBRE CRISTO MUERTO

    SANDRO BOTTICELLI                                                             

    SANDRO BOTTICELLI (Florencia 1445 – Florencia 1510) fue un pintor del Renacimiento italiano, de temática muy variada, aunque tal vez destacan sus cuadros sobre mitología y los temas bíblicos. En el Museo del Prado están expuestas muchas de sus pinturas. “LLANTO SOBRE CRISTO MUERTO”, pintado en 1492, se expone en la ALTA PINACOTECA DE MUNICH.

    La escena es desgarradora; parece pintada esta mañana aunque tiene más de quinientos años. En estos tiempos que vivimos, comunicados e informados de las terribles situaciones por las que pasa nuestro mundo, podemos poner rostros de cada día a la desolación que plasma Botticelli. La pintura, seguramente también otras artes, da aldabonazos a nuestro corazón y así nos conmueve para el arrepentimiento y la solidaridad, nos llama a la transformación del mundo.

    Las figuras están perfectamente situadas en la escena del cuadro, de modo que lo llenan todo y no da la sensación de agobio. Ha distribuido el pintor diferentes escenas por grupos de personajes: el centro está ocupado por Jesús muerto ante el intenso dolor de su madre, lo sujetan Juan evangelista y María Magdalena, con la cercanía de María la de Cleofás y María Salomé (son las mujeres a las que conocemos como las tres Marías). Este grupo forma un juego deslumbrante y asombroso en diversas alturas, de expresiones, colores, texturas de ropa, posturas y tensión diferenciada de cuerpos, manos, rostros…Muchos cuadros son admirables; yo, con este bloque del cuadro, salto de asombro en asombro durante largo tiempo.

    Acompaña el apóstol Pedro a nuestra derecha, lo identificamos por la llave que es su principal atributo iconográfico, el tono dorado de la túnica con que se pinta a los apóstoles. Al lado izquierdo del espectador, dos de los personajes más influyentes de la primitiva Iglesia: Pablo al que ha pintado con la espada, símbolo de su martirio, el autor de trece cartas (no contamos como suya la Carta a los Hebreos), viajero y fundador de comunidades cristianas en numerosas ciudades del Mediterráneo y San Jerónimo (año 340 a 420), traductor de los diferentes libros de la Biblia al latín que entonces hablaba el pueblo, latín del vulgo: por eso conocemos su traducción con el nombre de Biblia VULGATA; el símbolo con que aquí aparece es una piedra en su mano derecha, como señal de penitencia; en otros lugares lo veremos con un libro, con el león, con la mitra de obispo.

    Sobre el fondo se dibuja la oscura entrada del sepulcro donde depositarán a Jesús antes de su Resurrección. He aquí una instantánea llena de color, de intensidad, de angustia y también de esperanza y entusiasmo de aquel acontecimiento definitivo y salvador que ocurrió hace más de dos mil años, que nos vuelve a producir angustia y temor cada día en la actualización de tantas personas que son desgarradas en diferentes aspectos y de múltiples maneras… también para cada una de ellas, para cada uno de nosotros, queda la esperanza, la certeza y el entusiasmo de la solidaridad y de la RESURRECCIÓN.

    Javier Agra

     

    9 NOVIEMBRE 2025 DOMINGO XXXII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO JUAN 2, 13-22

    Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
    Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»

    Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»

    Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?»

    Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»

    Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»

    Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

    JESÚS EXPULSA A LOS MERCADERES DEL TEMPLO. JACOPO BASSANO

    Aunque para esta primera redacción Jacopo tomó elementos de obras tempranas como el joven que asoma tras la columna, su mayor deuda fue hacia la Expulsión de los mercaderes del Templo de Stefano Cernotto. Cernotto, de origen dálmata, pintó su Expulsión en torno a 1535 para la sala segunda del Magistrato del Monte Nuovissimo en el Palazzo dei Camerlenghi en Venecia, la deuda de Jacopo hacia Cernotto fue enorme y duradera, siendo incluso más evidente en las últimas versiones. De Cernotto derivan el énfasis descriptivo y el gusto por lo anecdótico, así como la ambientación de la escena en un amplio interior abovedado modulado por arcos y columnas. También la apertura al exterior mediante una portada arquitrabada situada en un plano intermedio, por la que abandonan el Templo los mercaderes. Se perciben asimismo préstamos puntuales en la ubicación de la mesa del cambista a la derecha y la aparición en primer plano de elementos cotidianos, como la cesta con aves, los huevos o el cordero. Las citas a la obra de Cernotto se multiplican en la última versión londinense: el mercader con los conejos, la postura del niño y el perro y, en la réplica de Francesco, también el óculo sobre la puerta.

     

    26 OCTUBRE 2025 DOMINGO XXX TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 189-,14

    En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a algunos que se confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.

    El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh Dios!, ten compasión de este pecador”.

    Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

    EL FARISEO Y EL PUBLICANO  JAMES JACQUES-JOSEPH TISSOT

    DOMINGO XXX del Tiempo Ordinario. La lectura del evangelio de este domingo solamente lo narra Lucas. Pero los temas de los fariseos, los publicanos, el aparentar, la humildad, la conversión… que aquí se exponen, están frecuentemente presentes en las cuatro versiones del evangelio.

    Es más común encontrar esta imagen en el recuerdo popular que en el arte. La pintura no ha tratado apenas esta parábola, ni tampoco la música o la literatura. JAMES TISSOT (Nantes 15 octubre 1836 – Chenacey-Buillon 8 agosto 1902) realizó esta pintura en los últimos años del siglo XIX. Es un autor que pone más cuidado en la forma de pintar, en la fidelidad a la historia y a los paisajes que a la emoción religiosa que transmite en su pintura.

    De este modo, sus pinturas religiosas parecen cuadros sin latido sensible. A él, no obstante, se debe una serie de cuadros que van repasando la vida de Cristo.

    En este cuadro “EL FARISEO Y EL PUBLICANO” que pintó Tissot en 1984 y pertenece al Museo de  Brooklyn, podemos adentrarnos en la sinagoga magníficamente pintada que nos entrega, en la escena donde encuadra el momento del fariseo y el publicano. Nosotros espectadores, tenemos la opción de entregar alma y vida a los personajes; nosotros espectadores podremos disfrutar de la grandiosidad del entorno y leer los labios y el corazón del fariseo y del publicano.

    El fariseo visible en brillante blanco, destaca sobre la bella y cuidada decoración de la sinagoga; su primer plano hace que se dirija hacia él la mirada del espectador. Es una persona que cuida la ley, las normas, la oración incluso; es una persona que en todo momento atiende a la formalidad externa…parece que se lo recuerda a Dios y le solicita que le devuelva su constante atención en forma de favores.

    El publicano se pega a la columna, como si quisiera mimetizarse para pasar desapercibido. Sabe de su pequeñez, de sus reducidas virtudes y  con gesto humilde, cabeza inclinada, cuerpo mendicante, suplica al mismo Dios. Éste es el de noble corazón, de sinceras actitudes… Y regresará a su casa salvado, porque Dios levanta del polvo al desvalido y le entrega la dignidad de ser persona y de ser hijo en el Hijo.

    Javier Agra.

     

    19 OCTUBRE 2025 DOMINGO XXIX TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 18,1-8

    En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”».

    Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

    LA PESCA MILAGROSA, PEDRO PABLO RUBENS

    El evangelio de este Domingo XXIX del Tiempo Ordinario solamente está narrado en el evangelio de Lucas. No obstante esta idea de orar siempre y sin desfallecer está presente en diferentes textos a lo largo del Nuevo Testamento, a través de esta parábola y enseñanzas similares nos anima Jesús a depositar siempre nuestra confianza en el Padre Dios aún en los momentos de dificultad, de duda, de injusticia, de desorientación…

    La importancia de la oración ha sido siempre muy destacada en la enseñanza de nuestros santos y también muy practicada en nuestra historia como modo de estar con Dios y de ir construyendo nuestra propia persona. Cito un muy breve texto de Santa Teresa de Jesús en el capítulo XIX del Libro de su vida: “…aunque no dejaba de hacer ofensas al Señor; mas como no había perdido el camino aunque poco a poco, cayendo y levantándome, iba por él; y el que no deja de andar e ir adelante, aunque tarde, llega. No me parece otra cosa perder el camino, sino dejar la oración”.

    Aporto este cuadro de Pedro Pablo Rubens, pintor que consideramos holandés aunque nació en lo que hoy es territorio de Alemania (Siegen 1577 – Amberes 1640). El año 1618 pintó este cuadro “LA PESCA MILAGROSA” que se conserva en la National Gallery de Londres.

    Habían insistido en pescar sin éxito, pero pusieron su confianza en Jesús y su palabra. Después el Maestro los llamó para que fueran pescadores de hombres. Siguieron el camino de Jesús en la oración y en la vida y así hasta el momento actual en que continuamos confiando en Jesús, en su vida y su oración para construir el Reino de Dios Padre para todas las personas.

    Es un cuadro lleno de dinamismo, de color y luz llenos de vida. La fortaleza de la anatomía de los personajes es una constante en las creaciones de nuestro pintor.  Los escorzos de diversos personajes, el seguro caminar de Jesús, la suavidad de las olas en constante vaivén hacen de este momento que recoge Rubens un momento de tensión, de actividad unos instantes después de la duda sobre el intento de la pesca. Los hombres del mar habían insistido con sus redes, ahora es Jesús el que responde: continuad, echad la red una vez más, no os fatiguéis nunca, “el que la sigue, la consigue” decimos en nuestro refranero. 

    Javier Agra.

     

    12 OCTUBRE 2025 DOMINGO XXVIII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 17,11-19

    Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes». Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús, tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». Y le dijo:
    «Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

    JESÚS SANA DIEZ LEPROSOS  GEBHARD FUGEL

    Avanza el Tiempo Ordinario; en la liturgia de este domingo XXVIII la Iglesia nos ofrece un episodio curativo del evangelio de Lucas, al que estamos leyendo en este ciclo C. La enfermedad de la que habla el evangelio, impide la participación en el culto y en la vida civil ordinaria. El libro del Levítico 13, 45 – 46 regula la actitud ante estas personas, para proteger de los contagios no para ayudar al enfermo.

    Los enfermos de lepra del presente episodio narrado por Lucas, se quedan distantes; desde allí gritan y piden ayuda. La respuesta de Jesús lleva implícito el proceso de curación con el testimonio de los sacerdotes a quienes se tienen que presentar. La narración dice que se sienten curados mientras van de camino, solamente uno vuelve a dar gracias a Dios.

    El que regresa da gloria a Dios ante la asamblea y agradece a Jesús la curación. Lucas presenta a Jesús equiparado al Padre en divinidad. El final está lleno de sentido iluminador. “Tu fe te ha salvado” Todos están curados de la enfermedad, pero éste que ha regresado agradecido y confesando la fe está sanado en plenitud, ha entrado en la salvación.

    Para acompañar la lectura de este domingo, aporto la pintura “JESÚS SANA DIEZ LEPROSOS” de GEBHARD FUGEL (Ravensburg 1863 – Múnich 1939). Lo pintó en 1920 y está en el Museo diocesano de Frisinga, localidad al norte de Múnich. En la Facultad de Frisinga (Freising en alemán) estudió filosofía y teología entre los años 1946 – 1951 el que fuera papa Benedicto XVI.

    Gebhard Fugel fue un pintor de grandes murales de temas bíblicos y especialmente de la vida de Jesús. Nos presenta a Jesús de camino a Jerusalén en el límite entre Galilea y Samaría, así se justifica la indicación de que uno de los leprosos era samaritano. En la narración de Lucas, expresado también en el cuadro, aparecen dos detalles interesantes: los enfermos piden misericordia colectiva “ten compasión de nosotros” y se dirigen a Jesús como “maestro” expresión que solamente aparece en boca de los discípulos, salvo en esta ocasión.

    El cuadro recoge el momento en el que los diez hacen la súplica al maestro, aún vemos aparecer unos pasos por detrás a los apóstoles que van de camino acompañando a Jesús hacia Jerusalén. Los tonos que emplea el pintor nos hacen pensar en una prolongación entre el cielo y la tierra donde la figura de Jesús pone el tono más brillante e iluminado. Podríamos pensar en que es el tiempo de la cosecha por el tono amarillento de la mies donde se encuentran los leprosos suplicando.

    El único rostro que tiene rasgos y podemos observar es el de Jesús, el Maestro. Los apóstoles aún lejanos están difuminados, los leprosos están de espaldas o de perfil hacia el espectador. De este modo, Gebhard Fugel  puede invitarnos a todos a participar directamente en la marcha, en la súplica, en la sanación, en el agradecimiento…

    Es como si el pintor hiciera una lectura teológica de la escena donde la curación pasa a segundo plano y lo verdaderamente importante es la misericordia de Jesús, el agradecimiento y la fe que permiten ser curados en plenitud porque cada uno acogemos agradecidos y con fe el don de Dios.

    Javier Agra.

     

    5 OCTUBRE 2025 DOMINGO XXVII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 17,5-10

    En aquel tiempo, los apóstoles le dijeron al Señor: «Auméntanos la fe».

    El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.

    ¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».

    SEU VELLA LLEIDA

    El texto del evangelio que hoy nos presenta la Iglesia, Lucas 17, 5 – 10, nos plantea que la fuerza de la fe depende de su punto de apoyo y no del tamaño de la fe. Nuestro punto de apoyo es Jesús a quien pedimos que nos acompañe y sostenga siempre. Lucas añade la curiosa imagen de la morera que incluso se puede trasladar al mar.

    La dura parábola del siervo, descrita con cierta rudeza, viene a insistir en el servicio del discípulo. No podemos alegar derechos ni exigir remuneración; nosotros estamos al servicio de Jesús, desde la humildad de quien reconoce la distancia entre el servicio prestado y la grandeza de la tarea encomendada.

    Este domingo XXVII del Tiempo Ordinario leemos también un texto de la segunda carta de Pablo a Timoteo y nos asegura que, pese a ser unos servidores simples y humildes, contamos con la fortaleza del Espíritu Santo para avivar siempre los carismas que el Padre Dios nos ha entregado para el bien de la comunidad y de la humanidad entera. Por el Espíritu Santo ya no vivimos de recuerdos que aglutinamos, nuestra vida al completo está al servicio del Señor Jesús Resucitado.

    Una posible imagen para fortalecer nuestra entrega y nuestra confianza permanente en Jesús del que somos servidores humildes, es este mural de la CRUCIFIXIÓN que está en una de las capillas (capilla de Santo Tomás) de la SEU VELLA DE LLEIDA. La Seu Vella (Catedral Vieja) se encuentra en uno de los dos turós (colinas) de la ciudad, se ve desde la distancia y es también el lugar desde donde se divisa toda la ciudad y sus alrededores.

    Construida en el Siglo XIII ha sufrido múltiples tropelías a lo largo de la historia, hoy no está dedicada al culto pero sí es un lugar de visita y de recuerdos, de silencio y de recogimiento, de lectura y música meditativas. Es, sin duda, una de las construcciones más bellas y singulares de la arquitectura medieval. El claustro aporta un conjunto armónico de arquitectura y decoración de asombrosa sencillez y belleza.

    Sobriedad, grandeza, espectacularidad podrían servir para definir el conjunto donde el templo de grandes y armoniosas proporciones mantiene un ábside perfecto con un Cristo crucificado acogedor y pleno de esperanza. Otras esculturas están distribuidas por diferentes templos de Lleida: como “la  Mare de Déu dels Fillols” hoy en la iglesia de Sant Llorenç o “la Virgen del Blau” en la Catedral Nueva, además de las que se pueden admirar en el Museo de la ciudad.

    La crucifixión que podemos admirar en la Seu Vella aún conserva la policromía del Románico. Jesús muerto en la cruz nos entrega su sangre vertida por las heridas de pies y manos, el agua del costado. A uno de los lados, María traspasada por una espada de dolor está sostenida por tres mujeres mientras Nicodemo contempla el momento en un segundo plano. El otro lado de la cruz está ocupado por Juan Evangelista y separados otro grupo de personajes.

    La luz y el colorido de la pintura al temple nos están ablando de vida y esperanza en este trance de doloroso presente. Los diferentes personajes están pintando a la humanidad de todos los tiempos, presentes en el dolor y en la esperanza siempre apegados a Jesús de quien somos servidores y discípulos.

    Javier Agra.

     

    28 SEPTIEMBRE 2025  DOMINGO XXVI TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 16, 19-31

    En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día.
    Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico, pero nadie se lo daba. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.

    Sucedió que se murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico y lo enterraron.

    Y estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno, y gritó: Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas. Pero Abrahán le contestó: Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida y Lázaro a su vez males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros. El rico insistió: Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento.

    Abrahán le dice: Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen. El rico contestó: No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán. Abrahán le dijo: Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.

    EPULÓN Y LÁZARO LEANDRO BASSANO

    Epulón no es nombre propio en ninguna de sus acepciones, tampoco en este episodio del evangelio de Lucas. Epulón deriva del latín y viene a significar la persona que come en abundancia y lleva una vida regalada en todos sus órdenes.

    Esta parábola está presente únicamente en Lucas y forma parte de la enseñanza general sobre el uso de las riquezas. El problema no es que haya una persona rica; el mal está en que no se da cuenta de que a su lado un pobre no tiene con qué alimentarse; el mal está en la injusta distribución de los bienes de este mundo; el mal está en poner el corazón en la riqueza y no en la misericordia de Dios, en la voluntad de Dios que quiere que todas las personas vivan en dignidad y en prosperidad.

    Son varios los pintores que se han hecho eco de este muy conocido episodio. Yo he optado por compartir el cuadro “EPULÓN Y LÁZARO” de LEANDRO BASSANO (Bassano del Grappa 1557 – Venecia 1622). Pintor manierista que realizó esta obra hacia 1570 y se expone en el MUSEO DEL PRADO.

    Estamos viendo a un pintor reconocible por las figuras muy bien dibujadas y perfiladas en pinceladas finas con abundancia de luz y tonos que cambian de color sin apenas percibirlo el espectador. De esta forma su cuadro de Epulón y Lázaro parece que se mueve ante nuestros ojos de modo imperceptible, es como si asistiéramos a un sigiloso baile de personajes que invitan al espectador a nombrarlos, a tomar una actitud ante cada uno de ellos, todos tienen su interés y su personalidad.

    Pese a la abundancia de personajes parece, no obstante, que están ausentes unos de otros como si el pintor nos diera un aldabonazo y nos llamara a entender que cada persona es importante y que hemos de ocuparnos unos de los otros. Aquí, los distintos “sirvientes” están ocupados es atender las exigencias del “epulón” sin mirar ninguno de ellos hacia Lázaro, el pobre que está a la puerta esperando que le dejen alimentarse con las sobras que caen de la mesa. Solamente los perros están con él, cuidan de él; a través de las ventanas y en la cocina misma observamos la abundancia de la tierra, del mar, de las aves… a las que, sin embargo, el pobre no tiene acceso.

    Es verdad que el cuadro de Leandro Bassano se centra en los primeros versículos de la parábola, no obstante lanza a quienes lo contemplamos a la meditación del texto completo y así nos impulsa a recrear otros posibles desarrollos y otros finales posibles.

    Javier Agra.

     

    21 SEPTIEMBRE 2025 DOMINGO XXV TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 16,1-13

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando».

    El administrador se puso a decir para sí: “¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.

    Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?”. Este respondió: “Cien barriles de aceite”.
    Él le dijo: “Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”. Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Él contestó: “Cien fanegas de trigo”. Le dice: “Toma tu recibo y escribe ochenta”.

    Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz. Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?

    Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.

    VOCACIÓN DE SAN MATEO CARAVAGGIO

    Caminamos con sosiego por el largo periodo de los Domingos del Tiempo Ordinario. En este veinticinco domingo, el evangelio de Lucas nos plantea la honestidad en el trabajo y en la vida en general; recuerda que es muy difícil no hacer trampas cuando se trata de conseguir riquezas y concluye con una frase rotunda, diáfana y clara: no podemos servir a Dios y al dinero.

    El próximo miércoles celebraremos la fiesta de San Mateo, el que abandonó el dinero para servir al Señor. El cuadro que acompaña al evangelio de hoy, “LAVOCACIÓN DE SAN MATEO” lo pintó “CARAVAGGIO” el año 1599, está en Roma en el templo de SAN LUIS DE LOS FRANCESES. Pertenece a un conjunto de tres cuadros sobre la vida del evangelista, apóstol de Jesús, Mateo: Los otros dos cuadros son “La inspiración de San Mateo” y “Martirio de San Mateo”.

    Este es, sin duda, el más conocido de los tres y uno de los que más nombre han dado al pintor Michelangelo Merisi da CARAVAGGIO (Milán 29 septiembre 1571 – Porto Ercole 18 julio 1610) quien vivió y trabajó durante el final del Renacimiento y los primeros años del Barroco. De él se asegura, aquí lo he comentado alguna otra vez, que fue uno de los principales maestros de los grandes pintores del Barroco español. A propósito de este pintor podemos estudiar sobre el “claroscuro” en pintura, pero será en otro momento.

    Mateo con su barba ocupa el centro de la mesa que contemplamos, es el único que mira a Jesús desde el asombro y la conmoción. ¿Es a mí? –se pregunta –. Está  acompañado por otras cuatro personas que miran hacia diferentes lugares sin comprender ni participar de la profundidad del momento en el que Jesús se dirige a Mateo el cambista; los cuatro están ausentes al profundo cambio que se producirá en el recaudador de impuestos, Mateo; solamente él, mantiene la mirada absorta más allá de las monedas que están sobre la mesa, ocupando la otra llamada. Mateo ha comprendido que es más importante el Señor que su mesa de trabajo. Seguir a Jesús ha pasado a sustituir los apuntes todos de su agenda. Desde ahora Jesús lo acompañará siempre, porque él acompaña y sigue al maestro, no vaya a ser que con tantas actividades lo vaya a dejar aparcado en “el templo” y no forme parte de su vida.

    Visten estos personajes citados al modo de la época de Caravaggio, mientras Jesús y Pedro están de pie a la derecha del cuadro con túnicas más atemporales. Jesús y el apóstol Pedro están con los pies descalzos frente al lujo de los sentados a la mesa, porque están siempre en camino hacia la voluntad del Padre, porque la tierra que pisan es sagrada. La mano de Jesús llama a Mateo, la mano de Pedro indica que esta llamada es para todas las personas, es la llamada de la Iglesia a participar en la LUZ del Señor Jesús.

    Jesús está iluminado, trae la luz de la verdad a este cuarto de tinieblas; un rayo de luz cruza la estancia hasta iluminar el espacio de la mesa que ocupa Mateo. La acción se detiene, hasta el aire de la habitación se paraliza y se parte en la mitad alta de la ventana con la iluminación y la pared vacía y la mitad baja del cuadro donde sucede el instante de la llamada de Jesús a Mateo. La mano del Maestro recuerda a la mano de Dios Padre en la creación de Adán de Miguel Ángel, como expresando que Jesús hace de Mateo el publicado una persona nueva para transformarlo en Mateo el apóstol y evangelista. Mateo está enfrascado en el mundo oscuro del dinero y hasta la misma entraña del recaudador quedará iluminada por la luz de la fe que le entrega el Señor Jesús.

    La LUZ que es llamada y gracia, se dirige a cada persona, como a Mateo nos rescata de la oscuridad, nos rescata y nos salva. La luz es la voz de Dios Padre que llega desde el exterior en las palmas del Espíritu Santo para llamarnos a la existencia. La respuesta es la elección entre el Señor o el dinero. 

    El final de escena lo conocemos, y será el comienzo de la vida de Mateo como discípulo, desde ahora vivirá en la LUZ.

    Javier Agra.

     

    14 DE SEPTIEMBRE 2025  DOMINGO XXIV TIEMPO ORDINARIO

    Lectura del santo evangelio según san Juan (3,13-17):

    En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

    ELEVACIÓN DE LA CRUZ  REMBRANT HARMNSZOON VAN RIJN

    El Domingo celebramos la exaltación de la Santa Cruz.

    La pintura de Rembrandt que acompañamos es una obra barroca conmovedora que representa el momento del descendimiento de la Cruz, encargada por Federico Enrique de Orange para una serie sobre la Pasión de Cristo. En ella, Rembrandt emplea un marcado claroscuro para acentuar el dramatismo y la fragilidad humana del cuerpo de Cristo, y la atmósfera de meditación y contemplación, alejándose de la exuberancia cromática de Rubens. 

    En contraste con representaciones anteriores, el cuerpo de Cristo es mostrado casi desarticulado, enfatizando su fragilidad y el lado humano de su sufrimiento, como un «saco deslavazado.

    La obra se encuentra en la Antigua Pinacoteca de Munich, Alemania

     

    7 DE SEPTIEMBRE 2025  DOMINGO XXIII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 14,25-33

    En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
    Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.

    Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?
    Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.

    Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.

    EL NACIMIENTO DE LA VIRGEN JUAN PANTOJA DE LA CRUZ

    El Domingo XXIII del Tiempo Ordinario que celebramos hoy nos invite a medir nuestras fuerzas, a dar la medida mejor que podamos para la construcción de nuestra vida y del Reino de Dios.

    El día ocho de septiembre, con el recuerdo del Nacimiento de María, la Virgen madre de Jesús, se celebra esta Festividad en numerosos lugares con diferentes advocaciones marianas.

    Tenemos pocas noticias en el Nuevo Testamento sobre María, menos aún sobre su infancia. Los datos que nos han llegado y que han inspirado a pintores, poetas, músicos y otros artistas están tomados fundamentalmente del evangelio apócrifo “Protoevangelio de Santiago” que dedica los dieciséis primeros capítulos a María hasta el nacimiento de Jesús, los primeros cinco capítulos están dedicados al Nacimiento de María, en Nazaret, hija de Joaquín y Ana, descendiente de la familia del rey David.

    Acompaña al comentario de esta celebración, un óleo de JUAN PANTOJA DE LA CRUZ, “EL NACIMIENTO DE LA VIRGEN” pintado el año 1603, que está en el Museo del Prado. Nació en Valladolid el año 1553, murió en Madrid el 26 de octubre de 1608. Pintor de la corte de Felipe II y de Felipe III.

    El cuadro presenta diferentes escenas situadas en diversos planos que le conceden una intensa profundidad. Está coronado por la luminosa presencia del Espíritu Santo en forma de paloma, acompañado por dos ángeles; de este modo enmarca Juan Pantoja de la Cruz su pintura en el marco espiritual desde el primer vistazo.

    María acaba de nacer y está siendo preparada para entregársela a su madre, Ana, quien descansa en el lecho del esfuerzo de la maternidad reciente. La cama está cubierta por un dosel que recalca el entorno palaciego de toda la obra de nuestro pintor, también las de tema religioso. Las siete personas que ocupan los diferentes planos están marcando zonas de luz y de magnificencia en la escena. Desde las tres sombreadas figuras del fondo que acompañas a Ana, pasando por las blanquísimas damas que sostienen toalla y ropas también de un blanco iluminado, hasta el primer plano en que las personas que asean a María y nos la presentan, al mismo tiempo entregan la luz y la esperanza de redención a toda la humanidad y a cada persona que se acerca a contemplar la escena.

    El cuadro está lleno de detalles, adornos, pliegues de ropas cortesanas… porque estaba pintado para adornar las estancias de la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III y porque también entre las figuras aquí pintadas se pueden reconocer personas de la familia real.

    Pero han pasado años y siglos, a quienes hoy contemplamos esta escena nos llega el asombro de una niña llena de luz que nos traerá el Camino, la Verdad y la Vida en Jesús de Nazaret, el Cristo Resucitado.

    Javier Agra.

     

    31 AGOSTO 2025 DOMINGO XXII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 14, 1. 7-14

    Entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá: Cédele el puesto a éste. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.

    Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

    Y dijo al que lo había invitado: Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.

    LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS  PAOLO VERONÉS

    El presente Domingo XXII del Tiempo Ordinario nos da un aldabonazo sobre la humildad, sobre la gratuidad, sobre estar atentos a todas las personas de este mundo y aún a la naturaleza y su cuidado.

    Cuando te inviten a un banquete, no ocupes los primeros puestos… presta atención al colectivo, acaso otras personas necesitan tu ayuda y atención. Camina junto a tus hermanos los humanos, escucha, comprende y cura para que juntos podamos celebrar la Eucaristía del Señor Resucitado.

    Esta parábola no habla tanto de asientos sino de la vida, del corazón; sirve para manejarnos en todos los aspectos de la vida. Invita a los pobres, a quienes necesitan ver, a los que les cuesta caminar o no saben por dónde ir, no compitas con nadie sino sé solidario para progresar todos juntos; muestra la grandeza del banquete de este mundo que tiene sustento, vestido, cultura, prosperidad para todas las personas desde la humildad y la sencillez como Jesús recomienda en este y en otros momentos del evangelio. Muestra la esperanza del Reino de los Cielos.

    Presento este domingo, la pintura de PAOLO CALIARI conocido como EL VERONÉS, “LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS”. El Veronés nació en Verona 1528, murió en Venecia 1588. Seguramente es la figura central del Manierismo italiano, barroco adelantado.

    Son conocidas muchas de sus obras, de gran formato, de llamativo y suave colorido. Enmarca, la mayor parte de sus pinturas, en escenarios de rica arquitectura.

    Estas notas sirven perfectamente para la obra “LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS” que no es de las más conocidas, se encuentra en el MUSEO DEL LOUVRE.

    En el citado cuadro, identificamos perfectamente a Jesús en el centro de la escena; eleva la mirada al cielo en el momento de dar gracias y partir el pan. Pero también es el gesto con que el pintor ha querido mostrar que Jesús lleva hasta el Padre Dios toda la angustia de nuestro caminar, para que todas nuestras dudas se transformen en gloria y entusiasmo, en celebración de la vida resucitada.

    Jesús camina a nuestro lado, escucha y llena de vigor nuestro corazón, como ocurrió con los dos apóstoles peregrinos que identificamos perfectamente, sentados a la mesa con Jesús: Veronés recoge el momento del asombro y la ilusión cuando reconocen a Jesús al partir el pan, en la Eucaristía. Han venido conversando con “el peregrino” sobre las penurias de la vida y ahora reconocen “al Resucitado” al partir el pan, están curados de su fatiga, su corazón está preparado para la misión de la vida.

    Otras diecisiete personas merodean por esta escena, algunos niños jugando con los dos perros aquí plasmados, otro niño aún en brazos… Seguramente el pintor incluyó a toda la familia de su mecenas, pero quinientos años después de ser pintado este cuadro podemos incluirnos cada uno de los espectadores, diversidad de edades, diferentes profesiones, varias situaciones personales ante la vida…atentos unas veces, ausentes otras, doloridos por la vida, ilusionados, acaso tristes, esperanzados en todo momento porque a nuestro lado siempre camina el Señor que escucha, enseña y sana. Entusiasmados siempre porque nuestro puesto en el banquete es estar atentos a las necesidades de las personas, a las esperanzas… entusiasmados siempre porque somos misioneros del pan-cuerpo, del vino-sangre que es celebración de la vida y la RESURRECCIÓN.

    Javier Agra.

     

    24 AGOSTO 2025 DOMINGOXXI TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO SAN LUCAS 13, 22-30

    En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: –Señor, ¿serán pocos los que se salven?
    Jesús les dijo: –Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: «Señor, ábrenos» y él os replicará: «No sé quiénes sois.» Entonces comenzaréis a decir: «Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas.» Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.» Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.

    MADONNA CON SAN JUAN BAUTISTA Y SAN JUAN EVANGELISTA  

    DOSSO DONNI

    El Domingo XXI del Tiempo Ordinario nos plantea la necesidad de estar atentos, de cuidar la elección de la puerta de entrada, de vigilar permanentemente. El peregrino que entra por la puerta de la ciudad santa tiene la sensación de encontrar la paz  y la justicia que ha establecido el Señor (Isaías 60, 11); por la puerta se entra a través de la fidelidad, de la justicia (Salmo 15; 118). El Antiguo Testamento pide a Dios que rasgue los cielos y descienda él mismo para guiar el rebaño y hacerlo entrar por la puerta (Miqueas 2; Isaías 63, 19) Jesús cumple este deseo y él es la verdadera puerta de acceso a los pastos de la libertad, la paz, la justicia… (Juan 1, 51; 10, 9).

    La puerta es estrecha, pero Jesús ha vencido esta estrechez de los miedos, de la muerte, del pecado, del mal y ha otorgado a la iglesia que es su continuación ser más fuerte que los poderes del maligno (Mateo 16, 18). La puerta es estrecha pero cabemos todos si estamos unidos a Jesús, el Cristo Resucitado.

    El cuadro que hoy propongo puede ser útil también para este tema. Aporto la pintura “MADONNA CON SAN JUAN BAUTISTA Y SAN JUAN EVANGELISTA” de DOSSO DONNI (San Giovanni del Dosso, Mantua 1490 – 1542). Su nombre era Giovanni di Niccolo Luteri. Este cuadro lo realizó el año 1525 y pertenece a la GALERÍA PITTI, Florencia.

    Nos encontramos con un autor muy prolífero del Renacimiento italiano. En el cuadro sobresale la composición y el tratamiento del paisaje, poético y sugerente, en el que está englobado el tema principal donde contemplamos a María, la Virgen madre con su Hijo Jesús en brazos; estos cuadros reciben el nombre genérico de Madonna, en español La Señora. La Madonna está encumbrada entre las nubes del cielo, rodeada de ángeles. El blanquecino nimbo de su cabeza destaca sobre el círculo amarillo símbolo de la divinidad de Jesús que es el sol que nace de lo alto, y ampliado todo por el rojizo amanecer del Padre Dios que nos entrega la novedad del tiempo definitivo con Jesús de Nazaret nacido del seno de María.

    Las figuras de los dos Juanes están tratadas con majestuosa libertad, desde un colorido marcado y amplio de modo que el autor Dosso Donni quiere que los espectadores recreemos ambas figuras para interactuar en su vida y su simbología. A nuestra izquierda, Juan Bautista apoya el pie derecho sobre un libro con que nos indica que queda cerrado el tiempo del Antiguo Testamento, mientras sujeta en sus manos el libro abierto del Nuevo Testamento. Es él quien da paso del Antiguo al Nuevo con la presentación que nos hace de Jesús a quien anuncia en la filacteria de su cayado con forma de cruz “Ecce angus Dei qui tolis pecata mundi” (“He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”).

    Juan evangelista a nuestra derecha, tiene también un libro pues es autor de una de las cuatro versiones del Evangelio, de tres cartas y del Apocalipsis, libro con que se cierran los escritos del Nuevo Testamento. En su mano izquierda tiene el cáliz del que asoma una serpiente, pues el cáliz es salvación para los que creen en Jesús y condenación para quienes lo rechazan.

    Colores fuertes y diferenciados, permiten dar forma y personalidad individualizada a cada uno de los diferentes personajes del cuadro, todos perfectamente integrados entre sí y también inmersos en el paisaje que está presentado por nuestro autor como aglutinante general de las diferentes escenas que nos entrega.

    Javier Agra.

     

    17 AGOSTO 2025 DOMINGO XX TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 12,49-53

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

    ASUNCIÓN DE MARÍA  MATTEO DI GIOVANNI

    Este Domingo XX del Tiempo Ordinario tenemos magníficas lecturas que nos impulsan a encender en el mundo el fuego del AMOR que Jesús el Cristo ha entregado para que se queme en nosotros todo el individualismo, el egoísmo, el miedo y brille la incandescencia de la fraternidad, la libertad, la Paz.

    El profeta Jeremías es la figura que destaca en la primera lectura del capítulo 38 de su amplio libro. Dios lo salva a través de las personas, porque hemos de aprender a ser manos y pensamiento de Dios, a estar siempre atentos para que Él pueda actuar también a través de nuestra limitada existencia.

    No obstante, pensando en que el viernes día quince celebraremos la Solemnidad de la ASUNCIÓN DE MARÍA quiero presentar un cuadro sobre ese tema pintado por MATTEO DI GIOVANNI (Borgo Sansepolcro, Arezzo, 1430 – Siena 1497). Lo pintó el año 1474 y se expone en la NATIONAL GALLERY de Londres. Seguramente la realizó para el coro de la iglesia del Monasterio de San Agustín en Asciano, en la Toscana.

    La figura monumental de María domina la escena, bastante más grande que los ángeles y los santos que rodean su figura en el momento de la Asunción al cielo donde espera la figura resucitada de Jesús el Cristo junto con santos y figuras del Antiguo Testamento entre los que podemos reconocer a San Juan Bautista.

    María, en actitud de oración, lleva una capa blanca de tal manera dispuesta que envuelve el vientre donde se encarnó Jesús, su hijo e Hijo de Dios. La tumba vacía y las vistas de la naturaleza en brillante azul y vida forman la parte de la tierra de esta pintura donde destaca la figura del apóstol Tomás recogiendo el cinturón de María, la Virgen madre, a medida que es elevada al cielo. Cuenta la Leyenda Dorada que Tomás apóstol tampoco estaba en el momento de la Asunción, cuando llegó corriendo encontró la tumba vacía y vio el cinturón de María que caía. El apóstol lo recogió y creyó.

    El conjunto de la diversidad de coros angélicos con instrumentos músicos, en actitud de oración, en posturas de canto… las diferentes tonalidades de sus vestidos, el diverso color de sus cabellos, las expresiones de los rostros angélicos constituyen este cuadro lleno de energía ascendente, de permanente movimiento, de fortaleza vital. Es una invitación teológica para cuantos contemplamos la escena, hacia la oración y la fe, hacia la misión y la evangelización, hacia la construcción de un mundo de luz y de fraternidad, de libertad y de PAZ.

    Javier Agra.

     

    10 AGOSTO 2025  DOMINGO XIX TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 12, 32 – 48

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
    Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos.
    Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

    Pedro le dijo: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». Y el Señor dijo: «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos.
    Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».

    RETABLO DEL ESPÍRITU SANTO  COLEGIATA DE SANTA MARÍA, MANRESA

    El día siete, Domingo XIX del Tiempo Ordinario, la Iglesia nos presenta un texto del evangelio que impulsa a la espera vigilante, a la acción solidaria, a transformarnos por la acción del Espíritu.

    El martes nueve celebraremos la fiesta de nuestra santa Teresa Benedicta de la Cruz. Aunque nosotros celebramos su festividad en una fecha cercana al doce de octubre fecha de su nacimiento el año 1891. Murió mártir en Auschwitz el 9 de agosto de 1942.

    Sin embargo, presento el “RETABLO GÓTICO DEL ESPÍRITU SANTO” de la COLEGIATA DE SANTA MARÍA EN MANRESA, Barcelona. Es una obra del pintor PERE SERRA de los últimos años del siglo catorce. En sus cinco calles y tres cuerpos coronados por el ático en cinco pináculos, se representan veintidós escenas de la vida de Cristo, con la característica común de alguna presencia del Espíritu Santo.

    La calle Central es más ancha. En ella se representa Pentecostés como tabla inferior y más grande, motivo central que da nombre al Retablo; el Espíritu Santo en forma de Paloma sale del rasgado cielo y se posa como Lenguas de Fuego sobre los apóstoles reunidos en torno a la figura central de María. Sobre ella La Coronación de María después de su Ascensión y en el pináculo La Crucifixión de Cristo.

    En las dos calles a su izquierda contemplamos cuatro escenas de la infancia de Jesús junto a María su madre, en los dos cajones altos están representadas la Creación del mundo y la Creación del hombre.

    Las dos calles de la derecha tienen representados cinco momentos de la vida adulta de Jesucristo: El Bautismo, La Transfiguración, La Resurrección,  la Aparición a los discípulos en el Cenáculo y la Ascensión; además también vemos pintada la tabla con el Discurso de Pedro que, junto con Pentecostés, se considera el momento del nacimiento de la Iglesia.

    La Predela sufrió diferentes contratiempos en la historia; en una restauración de mediados del siglo veinte  se colocó la tabla con la “Lamentación sobre Cristo Muerto”, obra de 1411 realizada por el artista Lluís Borrassá. A su derecha se representa el Discurso de San Esteban y a su izquierda un cuadro sobre san Martín en el momento de la Consagración de la celebración de la Eucaristía con una simbología curiosa e intensa que cuenta Santiago de la Vorágine en su libro “Leyenda áurea”

    Las tablas del ático están coronadas en cada de sus pináculos por ángeles que llevan escrito es la filacteria un texto alusivo al cuadro sobre el que están. “El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis 1, 2), sobre la imagen de la Creación. “Yahvéh Dios formó al hombre del polvo de la tierra…” (Génesis 2, 7), sobre la imagen de la Creación del hombre. “Una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado…” (Marcos 1, 11), sobre la tabla del Bautismo de Cristo. “Su rostro resplandeció como el sol, y sus vestidos de volvieron blancos como la luz” (Mateo17, 2), sobre la escena de La Transfiguración de Jesús.

    Termino apuntando que en estas pinturas del gótico las imágenes de Jesús, de María, de los santos… aparecen más cercanas a los fieles que las observan; descienden desde el cielo, desde Dios Padre para moverse y convivir entre las personas; muestran un rostro cercano, como una caricia del Padre Dios.

    Javier Agra.

     

    3 AGOSTO  2025  DOMINGO XVIII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 12,13-21

    En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?».

    Y les dijo: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».

    Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”. Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.

    Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».

    IGLESIA DE NTRA. SRA. DEL CAMINO. MEDINA DE LAS TORRES, BADAJOZ

    La Liturgia de este domingo XVIII del Tiempo Ordinario nos presenta a nuestro Dios siempre fiel más allá de lo que podemos sospechar las personas. Nos invita a vivir de cara al futuro desde el entusiasmo, la fortaleza, la confianza, la construcción de mundo abierto a todas las personas. Para cimentar nuestros proyectos contamos siempre con el Padre Dios que nos sustenta, nos alimenta, nos mantiene ilusionados. Desde esta raíz en la Santísima Trinidad podremos construir nuestra vida, con su fuerza y con nuestro empeño.

    He presentado diferentes retablos a lo largo del año litúrgico. Hoy quiero poner a vuestra consideración, por si alguna persona no lo conoce, el RETABLO MAYOR DE NUESTRA SEÑORA DEL CAMINO, que es el templo parroquial de MEDINA DE LAS TORRES en BADAJOZ. Realizado en el siglo XVI por el pintor flamenco ESTACIO DE BRUSELAS (1517 – 1572).

    De los diferentes retablos que pintó Estacio de Bruselas, se ha perdido casi todo; conservamos esta magnífica obra en la que podemos contemplar una precisión de pincel, manejo del color y de la perspectiva de modo que estamos contemplando una serena obra de arte además de un rico testimonio religioso.

    En su arquitectura, aún está presente el estilo gótico, mientras que las diferentes pinturas son de carácter renacentista. Está compuesto por tres cuerpos y nueve calles formando un amplio tríptico en el ábside del templo; contiene también una predela o banco y cuatro esculturas. Casi todo el retablo está manifestando escenas de la vida de Jesús y de María.

    La calle central y dos de las laterales terminan en una altura superior formada por los cilindros guardapolvos. La calle central está coronada por una Crucifixión, en el cuerpo inmediatamente inferior observamos una escultura de Jesús Resucitado y en la misma calle en su cuerpo inferior destaca la luminosa imagen de María bajo la advocación que da nombre al templo, Nuestra Señora del Camino.

    Las tres calles de la derecha del primer cuerpo, que es el que quiero presentar además sin demasiada detención, está dedicado a tres escenas de la vida de María: Abrazo en la Puerta  Dorada, de los padres de María, San Joaquín y Santa Ana con iluminación que llega desde la altura celeste; El nacimiento de María, la Virgen; Presentación de María en el Templo.

    Faltan algunas tablas del retablo, principalmente de la Predela, donde suponemos que estarían representados los doce apóstoles en grupos de dos en dos.

    Alguna vez he comentado, y todos lo conocéis, que los retablos tenían doble función. Por una parte hacían de ornamento y belleza para el templo, por otra parte cumplían una función pedagógica de mostrar al pueblo creyente diferentes momentos de la vida de Jesús y de María, su madre. O de otros santos a quienes estuviera dedicado el retablo. Además son una invitación permanente para la contemplación y la oración.

    Javier Agra.

     

     

  • 3 MAYO 2026 ARTE Y LITURGIA

    3 MAYO 2026 ARTE Y LITURGIA

    3 MAYO 2026  DOMINGO V DE PASCUA

    EVANGELIO JUAN 14,1-12

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.

    Tomás le dice: Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?
    Jesús le responde: Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.

    Felipe le dice: Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Jesús le replica:
    Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

    En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre.

    RESURRECCIÓN DE CRISTO RAFAEL SANZIO

    Estamos en el DOMINGO V DE PASCUA. La Iglesia nos enseña a Jesús, el Cristo que nos muestra el Camino que es Él mismo, la Resurrección y la Vida. Aquellos que convivían con Jesús eran de difícil entendimiento, nosotros también somos de complicado entendimiento; ellos se fiaron y continuaron a su lado siempre, nosotros estamos en camino. Cristo resucitado nos muestra en su vida y su existencia resucitada otro aldabonazo con este nuevo “YO SOY el Camino, la Verdad y la Vida”. ¡Aleluya!  Cristo ha RESUCITADO

    Para celebrar este acontecimiento que nos llena de esperanzada ilusión y nos renueva la energía, aporto la pintura sobre tabla “RESURRECCIÓN DE CRISTO” del pintor renacentista italiano RAFAEL SANZIO (6 de abril 1483 – 6 de abril 1520) que pertenece al MUSEO DE ARTE DE SAO PAULO.

    Esta obra de juventud fue realizada en torno al año 1500 como parte de un retablo del que se conservan cuatro piezas dispersas por diferentes museos del mundo. El cuadro de Rafael está reflejando el asombro de los guardias en el momento en que Cristo sale victorioso del sepulcro. Cada uno de los cuatro guardias puede representar diferentes grupos de soldados y de personas por la variedad de vestuario que lucen, todos desde la perplejidad y la paralización ante la novedad inmensa de la RESURRECCIÓN.

    Por el camino, vienen de la ciudad las tres mujeres que llegaban  a primera hora del día a embalsamar el cuerpo del maestro, aún no se han percatado de la novedad de la Resurrección. Los ángeles con sus filacterias anuncian al mundo y al cielo el triunfo de la VIDA pues Jesús, que ocupa, sereno y poderoso el centro de la escena ha salido del sepulcro con la bandera blanca de la victoria, la cruz ha sido transformada en estandarte que nos guía por el camino de la salvación.

    Luz nueva llena el espacio celeste y terrestre hasta las montañas del fondo, hasta la ciudad apenas apuntada en lontananza, todo es luminoso porque ha resucitado el sol que no conoce ocaso. Jesús y su victoria son para nosotros Camino, Verdad y Vida. La naturaleza empieza a brotar en un verde intenso y nuevo por donde se arrastra la serpiente del pecado y de la muerte derrotada.

    Estos grupos de personas, paisajes, montañas, valles, ciudad, ángeles… las figuras que se relacionan entre sí a través del movimiento de sus brazos, las miradas, la piedra sobre la tumba en posición de rectángulo… crean una atmósfera de movimiento en la que los espectadores podemos entrar sin temor a ser consumidos por la oscuridad y la muerte, en la escena triunfa la vida, la esperanza, la salvación, la gloria del Padre Dios en Jesucristo Resucitado entregada a las personas y al mundo entero por el Espíritu Santo que se nos ha dado.

    Javier Agra.

     

    26 ABRIL 2026 DOMINGO IV DE PASCUA

    EVANGELIO JUAN 10,1-10

    En aquel tiempo, dijo Jesús: En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

    Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

    Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

    MOSAICO DE “EL BUEN PASTOR” MAUSOLEO GALA PLACIDIA

    Llegamos al Cuarto Domingo de Pascua. Hoy la Iglesia nos invita a orar por las vocaciones religiosas, hagámoslo extensivo a toda vocación cristiana para que nuestro seguimiento de Cristo sea desde el puesto que Él nos asigne y nuestra vida redunde en alabanza del Padre Dios por la fortaleza del Espíritu Santo.

    De los siete mensajes claros con los que Jesús se presenta con autoridad como Hijo de Dios, en el evangelio de Juan, con este inicio “YO SOY…” Hoy leemos el tercero: “Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir y encontrará pastos” y también intuimos el cuarto con el que iniciaremos el evangelio del lunes: “Yo soy el Buen Pastor”. Y ambos textos se agrupan en un mismo contexto teológico.

    El texto nos recuerda al mismo evangelio de Juan, en otros momentos: Juan  3, 3; Juan 14, 6. También suena el salmo 23, 6. Jesús es la puerta del Reino, por Él entramos en medio de la paz y de la abundancia, de la tranquilidad y la seguridad y ya moraremos para siempre en la casa del Padre. Teníamos cerrada la puerta del “paraíso” (Génesis 3, 24) pero ahora Jesús nos la abre para siempre para que podamos entrar y salir con libertad: “Yo soy la PUERTA”

    En Rávena, Italia está el MAUSOLEO DE GALA PLACIDIA construido en la primera mitad del siglo V. Este impresionante Mosaico está a caballo entre el Arte Paleocristiano y el naciente estilo Bizantino. En el tímpano de la entrada al Mausoleo, dedicado al mártir San Lorenzo, está este gran mosaico que habla de la Resurrección como victoria sobre la muerte y sobre todos los males a través de Jesús Buen Pastor. Jesús está sentado sobre un trono de piedra, la decoración que lo acompaña ya ha dado un paso hacia el arte bizantino, mientras la figura de Jesús joven solemne lleno de dignidad y serena presencia, sin ningún asomo de barba, pertenece aún a la imagen que nos transmiten las catacumbas y el arte paleocristiano; será ya en el siglo sexto cuando comenzaremos a ver a Jesús con la fisonomía y barba que hoy nos es familiar.

    Adorna a Jesús, el nimbo dorado de la santidad, un manto púrpura de la divinidad y la Cruz que es el cayado del pastor. Situado sobre la puerta de entrada, simboliza la vida eterna de la que Él es la puerta de entrada. Jesús cuida a sus ovejas con paciencia, las encamina hacia los pastos más apetecibles con prudente sabiduría, los protege con cariño, cautela, energía… como David a los rebaños de su padre cuando tuvo que enfrentarse al león y al oso (1 Samuel 17,36), cuida a sus ovejas con absoluta tenacidad y dedicación hasta dar la vida por ellas.

    Javier Agra

     

    19 ABRIL 2026  DOMINGO III PASCUA

    EVANGELIO LUCAS 24,13-35

    Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
    Él les dijo: ¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino? Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?

    Él les dijo: ¿Qué?

    Ellos le contestaron: Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron. Entonces él les dijo: ¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?
    Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras. Llegaron cerca de la aldea donde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo: Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.

    Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?

    Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.
    Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

     

    TIZZIANO CENA DE EMAÚS

    Estamos en el Tercer Domingo de Pascua. Los discípulos de Emaús recorren un camino que es toda una vida y una llamada a nuestra esperanza. Van hacia Emaús, huyendo asustados; acaso también nosotros como los dos discípulos estamos desorientados, descorazonados ante las oscuridades y los dolores que asolan nuestra existencia, acaso estemos estancados en la muerte. Es momento de llegar a entender la Resurrección que nuestros dos antecesores en la fe comprendieron cuando Jesús compartió con ellos el pan de la Eucaristía. Así podremos dar el salto hacia la misión de vivir y anunciar al Resucitado presente en las diferentes situaciones que caminan hacia el Reino de Dios.

    Estos tres momentos han sido muy representados en la historia del arte. Yo presento LA CENA DE EMAÚS de TIZIANO (Pieve di Cadore 1490 – Venecia 1576). Un primer plano ocupado por Jesús y los dos discípulos sentados a la mesa, les acompaña el posadero y un muchacho que trae algunas viandas. Estas dos personas añadidas pueden suponer alguna licencia del pintor para retratar a la persona que encargó el cuadro o alguien allegado a la familia, tal vez de Carlos V. Este cuadro se encuentra en el MUSEO NACIONAL DEL LOUVRE, París.

    La escena es de interior, así lo pide también el texto, pues el caminante (Jesús Resucitado) “entró para quedarse con ellos”, no obstante la estancia permanece abierta al exterior a través de un amplio ventanal, que puede considerarse una casi novedad en el Renacimiento pues pretende aglutinar toda la naturaleza en una integración que es bueno que adoptemos como estructura vital. La mesa recuerda un altar con su mantel blanco perfectamente plantado. Jesús está en el centro de la escena que reparte tres personas a nuestra izquierda y una a la derecha, sin embargo el equilibrio de conjunto se iguala con la mayor fuerza de luz y paisaje en la parte donde hay menos figuras humanas.

    Bajo la mesa tenemos una escena de naturalismo cotidiano, un perro muy visible y un gato entre las sombras se enfrentan seguramente más como juego que en forma de pelea. Por debajo de la mesa asoman también los pies descalzos del Maestro  donde son muy visibles las llagas de los clavos. Los colores brillantes en mezclas de verde, malva, amarillo… son personajes importantes en el conjunto escénico de esta tarde en la que la luz que ilumina la estancia baja desde el cielo.

    Jesús ha partido el pan y lo está bendiciendo para compartirlo. Compartir el pan es la señal de Cristo Resucitado, entonces lo conocen y se les abren los ojos. Los dos apóstoles que llegaron miedosos y huyendo ya están en actitud de salir a comunicar que habían visto a Cristo Resucitado al partir el pan. No importa que caiga la noche, que los caminos estén en tinieblas, que la vida envié sus temores y sus esquinas tortuosas, a partir de ahora tendrán siempre la LUZ que viene del Resucitado.

    Javier Agra

     

    12 ABRIL 2026  SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA

    EVANGELIO JUAN 20,19-31

    Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

    Paz a vosotros.

    Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

    Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

    Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:

    Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

    Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.

    Y los otros discípulos le decían: Hemos visto al Señor.

    Pero él les contestó:

    Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.

    A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.

    Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

    Paz a vosotros.

    Luego dijo a Tomás:

    Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

    Contestó Tomás:

    ¡Señor mío y Dios mío!

    Jesús le dijo:

    ¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto.

    Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

    DUDA DE SANTO TOMÁS   REMBRAND

    Este episodio de Juan 20, 19 – 31 son sitúa aún en el Domingo de Pascua, con los discípulos reunidos y las “puertas trancadas” por el miedo. Pero Jesús supera estas “puertas cerradas” y vence el miedo de sus discípulos con el saludo de La PAZ Pascual. Jesús atraviesa barreras externas e internas y nos transmite el valor y la fortaleza, el entusiasmo y la energía.

    Se describe la situación como una escena eucarística: es el día del Señor, la presencia de Jesús en la comunidad, la reconciliación por el perdón, el recuerdo de la pasión, la entrega del Espíritu Santo. La misión de los discípulos es inmediata para prolongar la misión de Jesús que anunció al Padre, con la asistencia del Espíritu Santo.

    Jesús sopló sobre ellos, como en la creación (Génesis 2, 7; Sabiduría 15, 11) recuerdo también de la resurrección de los muertos como nos cuenta el profeta Ezequiel en el capítulo 37. Jesús, el Cristo Resucitado es la nueva vida y la entrega para la salvación de todos los que quieran aceptarla.

    Continúa el episodio con la confesión de fe de Tomás a quien se había desgajado del grupo para darle, en esta ocasión, un protagonismo primordial. Tomás es el incrédulo que pide pruebas y así viene a ser testigo de excepción. El testimonio de la fe de los otros “hemos visto al Señor” exige aceptación personal.

    Es un aviso para todos nosotros y para cada persona a través del tiempo: los discípulos han convivido con Jesús, nosotros hemos de creer en Cristo por el testimonio de otros y tenemos que verlo personalmente en los hermanos, en nuestra vida, en las circunstancias, en la historia… y así tendremos una bienaventuranza especial: “bienaventurados los que crean sin haber visto” “Vosotros no lo visteis, pero lo amáis;…sentís un gozo indecible…” (1 Pedro 1, 8).

    Para acompañar esta lectura, propongo el cuadro “LA DUDA DE SANTO TOMÁS” de REMBRADT (Leiden 1606 – Ámsterdam 1669) pintado el año 1634 que se conserva en el MUSEO PUSHKIN de Moscú. Este pintor está considerado como uno de los más grandes del arte universal, el Museo del Prado expone numerosas obras de su creación.

    Dentro del Tiempo de Pascua, vamos caminando cada vez más adentrados en la fe en la Resurrección. Aquí vemos a Jesús envuelto en luminosidad radiante, que llega al cenáculo donde están reunidos los discípulos, esta vez incluido Mateo el que había puesto en duda la Resurrección de Jesús pues “no había visto”. El Señor se presentó a él, también observamos en otros apóstoles rostros de curiosidad, de búsqueda de certeza… porque ellos y también nosotros tenemos dudas.

    Pero las dudas del apóstol se disiparon cuando se encontró con Jesús, cuando lo vio. Porque se trata de dejarse encontrar por el Maestro, de buscarlo y dejarnos encontrar por Él. Así durante este período pascual y durante toda nuestra vida, iremos descubriendo su figura, su rostro, su luz, su vida… como este domingo le sucedió a Tomás, como parece afianzarse la fe en los demás apóstoles que, más discretamente, se acercan también a Jesús para cerciorarse de que está vivo, ahora ya para siempre, porque la muerte no tiene dominio sobre la vida.

    Sosegado cuadro lleno de expresividad y movimiento en la sutil mezcla de colores parecidos, de luminosidad que se extiende desde la figura de Jesús a todo el espacio hasta iluminar tenuemente la habitación completa, los apóstoles en diferentes alturas y posturas, diversos rostros y expresiones de sentimientos hacen de esta pintura de Rembrandt un cuadro en movimiento permanente, donde los espectadores parece que entramos y salimos constantemente para formar parte de la historia y del presente.

    Javier Agra.

     

    5 ABRIL 2026  DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN

    Evangelio Juan 20,1-9

    El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
    Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.

    Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
    Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

    Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

    NOLI ME TANGERE  LAVINIA FONTANA

    La Pascua judía reunía en Jerusalén al pueblo liberado por Moisés para conmemorar aquel éxodo, para ello se inmolaba y comía el cordero pascual. Hoy, la Pascua cristiana reúne en todas las partes del mundo a los discípulos de Cristo, en comunión con el Señor, verdadero cordero de Dios que libera a cuantos creen en Él con su pasión, muerte y Resurrección.

    Esta liberación pascual está ligada a la creación misma según leemos en Salmo 33, 77, 95, 136… Isaías 51… y otros numerosos textos del Antiguo Testamento.

    A medida que se acerca la Pascua, las palabras y acciones de Jesús van tomando sentido de urgencia e inmediatez: purifica el templo provisional y anuncia el templo definitivo; su cuerpo será la pascua del pan entregado y compartido; Jesús será el cordero, la víctima pascual definitiva de nuestro éxodo de este mundo al reino del Padre.

    Para acompañar la lectura del evangelio de este Domingo de Pascua, propongo el cuadro “NOLI ME TANGERE” de la pintora italiana LAVINIA FONTANA (Bolonia 1552 – Roma 1614). Pintora del primer barroco con influencias del manierismo, trabajó bajo el mecenazgo del papa Clemente VIII y tras la muerte de éste, continuó pitando para su sucesor Paulo V. Fue una mujer de prestigio, tanto que en 1611 se acuño una moneda con su efigie.

    Lavinia Fontana tuvo su propio taller y allí pintó “Noli me tangere” el año 1581 que se expone en la galería UFFIZI de Florencia. Noli me tángere es un término genérico de diversos cuadros en los que se muestra a María Magdalena a los pies de Jesús, después de la Resurrección en el momento en que lo descubre como el Maestro y le quiere abrazar los pies. Jesús le dice las palabras que dan título al cuadro: Noli me tangere (No me toques) corre a avisar a mis hermanos que he resucitado…

    De este modo María Magdalena es la primera misionera de la Resurrección de Jesús. Recuerdo, aunque ya se sabe, que TANGERE se pronuncia como palabra esdrújula con tilde en la A, solamente que los latinos no tenían esa señal ortográfica.

    En el cuadro destacan María y Jesús en el primer término, Jesús como hortelano tocado con sombrero para protegerse del sol y con una pala para cultivar la tierra en su mano derecha, mientras con la izquierda extendida sobre María le indica que se levante y corra a anunciar la Resurrección. María Magdalena, tiene en su mano el tarro de ungüento con el que pensaba embalsamar el cuerpo del maestro, recuerdo también del frasco de perfume con el que ungió los pies del maestro sobre los que derramó sus lágrimas y secó con sus cabellos.

    Notamos el esta artista el uso de colores fuertes, la dulzura serena y enérgica de los rostros, la seguridad de la presencia de los protagonistas, la delicadeza de la terminación de los detalles de las ropas y de los acabados con mimo y cuidado.

    De fondo contemplamos, a nuestra izquierda la cueva que fue sepulcro de Jesús y la narración del ángel que dice a las mujeres que Jesús ha resucitado para que ellas vayan a decir a los discípulos de vayan a Galilea donde Jesús los visitará. A nuestra derecha, la luminosa luz del amanecer del día de la Resurrección como anticipo de la victoria final para cada persona, para la humanidad completa y para la naturaleza entera.

    Javier Agra. 

     

    29 MARZO  2025DOMINGO DE RAMOS

    PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN MATEO 26,14–27,66

    1. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
    2. «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
    3. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
    4. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

      S. -«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
    5. Él contestó:

    + «Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: «El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.»»
    C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
    C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:

    + «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»

    1. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
    2. «¿Soy yo acaso, Señor?»
    3. Él respondió:

    + «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»

    1. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
    2. «¿Soy yo acaso, Maestro?»
    3. Él respondió:

    + «Tú lo has dicho.»

    1. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

    + «Tomad, comed: esto es mi cuerpo.»

    C.. Y, cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo:
    + «Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre.»

    1. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos.
    2. Entonces Jesús les dijo:

    + «Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: «Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.» Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.»

    1. Pedro replicó:
    2. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré.»
    3. Jesús le dijo:

    + «Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.»
    C. Pedro le replicó:

    1. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. »
    2. Y lo mismo decían los demás discípulos.
    3. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:

    + «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.»

    1. Y, llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo:

    + «Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»

    1. Y, adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba diciendo:

    + «Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.»

    1. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:

    + «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil.»

    1. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:

    + «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.»
    C. Y, viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba, repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:

    + «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.»

    1. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:

      S. «Al que yo bese, ése es; detenedlo.»
    2. Después se acercó a Jesús y le dijo:
    3. «¡Salve, Maestro!»
    4. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:

    + «Amigo, ¿a qué vienes?»

    1. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo:

    + «Envaina la espada; quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura, que dice que esto tiene que pasar.»

    1. Entonces dijo Jesús a la gente:

    + «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis.»
    C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos, hasta el palacio del sumo sacerdote, y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos, que dijeron:

    1. «Éste ha dicho: «Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días.»»

      C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:
    2. «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?»
    3. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:
    4. «Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.»

      C. Jesús le respondió:

    + «Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo.»

    1. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo:
    2. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?»
    3. Y ellos contestaron:
    4. «Es reo de muerte.»
    5. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon, diciendo:

      S. «Haz de profeta, Mesías; ¿quién te ha pegado?»
    6. Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada y le dijo:

      S. «También tú andabas con Jesús el Galileo.»
    7. Él lo negó delante de todos, diciendo:
    8. «No sé qué quieres decir.»
    9. Y, al salir al portal, lo vio otra y dijo a los que estaban allí:
    10. «Éste andaba con Jesús el Nazareno.»
    11. Otra vez negó él con juramento:
    12. «No conozco a ese hombre.»
    13. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:
    14. «Seguro; tú también eres de ellos, te delata tu acento.»
    15. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo:
    16. «No conozco a ese hombre.»
    17. Y en seguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Entonces Judas, el traidor, al ver que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo:
    18. «He pecado, he entregado a la muerte a un inocente.»
    19. Pero ellos dijeron:
    20. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!»
    21. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron:
    22. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre.»

      C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo escrito por Jeremías, el profeta: «Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor.» Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:
    23. «¿Eres tú el rey de los judíos?»
    24. Jesús respondió:

    + «Tú lo dices.»

    1. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:
    2. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?»
    3. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:
    4. «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?»

      C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:
    5. «No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.»
    6. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:

      S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?»
    7. Ellos dijeron:
    8. «A Barrabás.»
    9. Pilato les preguntó:
    10. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?»
    11. Contestaron todos:
    12. «Que lo crucifiquen.»
    13. Pilato insistió:
    14. «Pues, ¿qué mal ha hecho?»
    15. Pero ellos gritaban más fuerte:
    16. «¡Que lo crucifiquen!»
    17. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo:

      S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!»
    18. Y el pueblo entero contestó:
    19. «¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»
    20. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía; lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo:
    21. «¡Salve, rey de los judíos!»
    22. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza:
    23. «Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.»
    24. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo:
    25. «A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?»
    26. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:

    + «Elí, Elí, lamá sabaktaní.»

    1. (Es decir:

    + «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)

    1. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:
    2. «A Elías llama éste.»
    3. Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían:
    4. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.»
    5. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.

    Todos se arrodillan, y se hace una pausa

    1. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:
    2. «Realmente éste era Hijo de Dios.»
    3. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos. Al anochecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas enfrente del sepulcro. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:
    4. «Señor, nos hemos acordado que aquel impostor, estando en vida, anunció: «A los tres días resucitaré.» Por eso, da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: «Ha resucitado de entre los muertos.» La última impostura sería peor que la primera.»
    5. Pilato contestó:
    6. «Ahí tenéis la guardia. Id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis.»

      C. Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

    PIEDAD. SOFONISBA ANGUISSOLA

    El Domingo de Ramos leemos en la procesión de entrada al templo, el evangelio de la entrada de Jesús en Jerusalén sobre el que ya he comentado varios años de los que llevo escribiendo estas palabras para acompañar a la liturgia. Permitidme este año, adjuntar el largo relato de la PASIÓN DE JESÚS según el evangelio de Mateo, autor que estamos leyendo este año en el ciclo A.

    Seguramente de este momento de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús es sobre el que más se ha pintado y aún expresado en todas las artes a lo largo de la historia. Este año quiero proponer a vuestra meditación la pintura LA PIEDAD de SOFONISBA ANGUISSOLA (Cremona 1535 – Palermo 1625) considerada la primera mujer pintora de renombre en el Renacimiento italiano.

    Vivió varios años en España como pintora de la Corte con Felipe II. Fue admirada por sus múltiples pinturas de retrato, pero también tiene numerosa producción bíblica. Entre ellas quiero destacar esta PIEDAD que se encuentra en la pinacoteca de BRERA, Milán realizada en 1574.

    PIEDAD, como ya sabemos, es una título genérico para todas estas pinturas en las que contemplamos a Jesús muerto en el regazo de María, su madre.

    La autora muestra la desgarrada soledad de una madre que tiene que recibir a su hijo muerto. Este conjunto de dolor es la parte más luminosa del cuadro que permanece en una penumbra misteriosa, casi hiriente, donde parece no poder albergarse ninguna esperanza. Seguramente está expresando el inmenso dolor de cualquier madre que tiene que enterrar a su hijo, además muerto de una manera violenta e injusta.

    Sin embargo, Sofonisba Anguissola ha querido mostrar una luminosa esperanza  en el horizonte por donde hace amanecer una claridad que contrasta con la escena lúgubre de María sujetando a Jesús muerto. La mañana se acerca desde más allá de las montañas, el sol comienza a clarear el dolor y la soledad de la tierra. Jesús, muerto en el regazo de su madre, prepara la resurrección personal y la victoria para todas las personas y la naturaleza entera.

    Javier Agra.

     

    22 MARZO 2025  DOMINGO V CUARESMA

    EVANGELIO JUAN 11, 3-7.17.20-27.33B-45

    En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús, diciendo: Señor, tu amigo está enfermo.

    Jesús, al oírlo, dijo: Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
    Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba. Sólo entonces dice a sus discípulos: Vamos otra vez a Judea.

    Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. 

    Y dijo Marta a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.
    Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

    Marta respondió: Sé que resucitará en la resurrección del último día.

    Jesús le dice: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?

    Ella le contestó: Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.

    Jesús sollozó y, muy conmovido, preguntó: ¿Dónde lo habéis enterrado?

    Le contestaron: Señor, ven a verlo.

    Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: ¡Cómo lo quería!

    Pero algunos dijeron: Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?

    Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.

    Dice Jesús: Quitad la losa.

    Marta, la hermana del muerto, le dice: Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.

    Jesús le dice: ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?

    Entonces quitaron la losa.

    Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.

    Y dicho esto, gritó con voz potente: Lázaro, ven afuera.

    El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario.

    Jesús les dijo: Desatadlo y dejadlo andar.

    Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

    RESURRECCIÓN DE LÁZARO  LUCA GIORDANO

    Este gran milagro es el séptimo y último de los que cuenta el evangelio de Juan, el primero sucedió en las bodas de Caná (2, 11). Este milagro supone la victoria sobre el último enemigo, como recuerda Corintios 15, 26 y sobre quien tiene su dominio (Hebreos 2, 14). Lázaro no resucita glorioso simplemente vuelve a esta nuestra vida, pero sí prefigura la Resurrección de Jesús donde se cumplirá la promesa (5, 28 – 29): tres días, sepulcro, vendas.

    Simboliza y anuncia la vida sobrenatural. Al mismo, tiempo con el gesto y la declaración “yo soy”, el don de la vida va a desencadenar la muerte de Jesús y también su glorificación. En el milagro se muestra el afecto humano, la conmoción ante la muerte, muestra la gloria de Dios y servirá para que las gentes puedan creer en la misión salvadora de Jesús.

    El relato emplea la táctica del suspense como función narrativa y teológica. Jesús difiere el viaje y cuando está presente, detiene la acción con diálogos, con una oración. Notamos también oposiciones simples pero cargadas de sentido: día-noche, luz del día-luz de la fe, dormir-morir, vida-muerte; el final se precipita con la resurrección de Lázaro como anticipo de la gloria de la resurrección. Así, la enfermedad no acabará en muerte, sino que como la muerte de Jesús terminará en gloria de Dios y glorificación del Hijo.

    En el diálogo con Marta, Jesús asegura la unidad de la persona y la unidad en el tiempo, pues aunque somos mortales recibimos una vida superior y la muerte terminará en resurrección porque Jesús es la vida ya presente y la resurrección anticipada. La objeción de Marta, es incluso teológica: el hedor es signo de corrupción (Isaías 9, 6; Joel 2, 20; 2 Macabeos 9, 12) como el aroma es señal de vida para siempre según nos recuerda el salmo 133.

    Para acompañar la liturgia de este Domingo V de Cuaresma propongo “RESURRECCIÓN DE LÁZARO” de LUCA GIORDANO (Nápoles 1634 – 1705) pintado en 1675. De este pintor Barroco italiano podemos admirar muchas obras suyas en Madrid, entre ellas unas cuantas en el Monasterio de El Escorial, donde pasó diez años, también lo podremos admirar y estudiar en el Museo del Prado. Por su manera de pintar es uno de los autores más discutidos, diferentes críticos de arte lo han presentado como un autor demasiado prolífico, que descuidaba los detalles para atender a más ventas. Cada uno vea lo que le parece su arte.

    Sitúa Luca Giordano a Jesús como foco que centra el cuadro, a su lado las hermanas de Lázaro, Marta y María, forman un grupo en diferentes alturas y con diversa expresión en el rostro y en la postura del cuerpo. De este modo, el pintor introduce movimiento a una escena con abundancia de personas en cuyos rostros se plasma una especie de ansiedad por el momento del milagro que acaba de acontecer.

    Lázaro aún en la tumba, ya abierta y la losa retirada por la persona que vemos de espalda con fuerte complexión, sale luminoso porque la voz de Jesús le ha dado la vida, la esperanza, la victoria. De entre la multitud, contemplamos alguna persona que participa en el asombro del milagro, otros que aún están en el instante anterior como escuchando la oración previa de Jesús o aún en el momento del diálogo de Marta y de Jesús.

    La vegetación es frondosa, el pintor quiere reforzar la victoria de la vida con la abundancia vegetal, con la viveza del color. Como en muchas pinturas donde Jesús hace un signo más o menos llamativo, la luz del fondo es un amanecer de claridad que se expande por la escena. Jesús es la luz y la vida y eso quiere exponer Luca Giordano con la narración de su pintura.

    Los distintos personajes están en la escena con sus preocupaciones, con sus problemas de convivencia, de entendimiento de la vida, de enfoque de las relaciones con los vecinos, con las personas de la familia, con sus angustias y sus esperanzas personales de cada día, pero en los rostros observamos una especie de ilusión compartida, de esperanza común porque el Señor Jesús entrega un anticipo de vida y glorificación en la resurrección de su amigo Lázaro.

    Javier Agra.

     

    15  MARZO 2026 DOMINGO IV DE CUARESMA

    EVANGELIO JUAN 9,1.6-9.13-17.34-38

    En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.

    Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).

    Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: ¿No es ése el que se sentaba a pedir?

    Unos decían: El mismo.

    Otros decían: No es él, pero se le parece.

    Él respondía: Soy yo.

    Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.

    Él les contestó: Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.

    Algunos de los fariseos comentaban: Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.

    Otros replicaban: ¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?

    Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?

    Él contestó: Que es un profeta.

    Le replicaron: Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?

    Y lo expulsaron.

    Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: ¿Crees tú en el Hijo del hombre?

    Él contestó: ¿Y quién es, Señor, para que crea en él?

    Jesús le dijo: Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.

    Él dijo: Creo, Señor. Y se postró ante él.

    LUCAS VAN LEYDEN  CURACIÓN DEL CIEGO

    El episodio que leemos hoy (Juan 9, 1 – 41) tiene una estructura fácilmente realizable en teatro, Es un milagro de aparente sencillez que desencadena una serie desproporcionada de consecuencias. Y es que los milagros de Jesús provocan sacudidas en el entorno.

    Es también un estudio profundo de actitudes psicológicas, poco frecuente en las narraciones evangélicas: el ciego, los vecinos curiosos, los temerosos padres, las autoridades reacias, Jesús que guía discretamente los hechos. El ciego tiene un protagonismo parejo al de Jesús, destaca su diálogo con las autoridades en un tono casi socarrón, siempre con ironía y aplomo; conversando desde la lógica, desconcierta y desarma a las autoridades que lo acusan de pecador e inculto.

    Pero los textos bíblicos tienen diferentes lecturas, por eso más al fondo del valor narrativo de la escena, resalta el valor simbólico y la profundidad teológica: la progresiva iluminación del ciego va aumentando también en iluminación espiritual, sobrenatural. Al mismo tiempo nos ilumina a nosotros sobre Jesús a quien va describiendo como hombre (11), profeta (17) que procede de Dios (33) y es el Señor (38).

    Esta curación del ciego, es uno de los temas predilectos de la iconografía cristiana por lo que tiene de luz, iluminación…recordamos que el bautismo es iluminación que nos va limpiando de la ceguera hasta entregarnos la luz resplandeciente del Espíritu Santo.

    Observamos, además, que Jesús actúa con las cosas terrenas y en las cosas terrenas, tierra y saliva vital, tacto de las manos en los ojos, lavatorio para entregar la luz y la salud, para transformar y salvar a las personas y a la naturaleza entera desde la iluminación definitiva.

    Para ilustrar esta lectura y la liturgia del domingo, presento “LA CURACIÓN DEL CIEGO” de LUCAS VAN LEYDEN (1494 – 1533) realizado el año 1531. Se encuentra en el Museo EL HERMITAGE, San Petersburgo. Este pintor holandés nació y murió en Leiden de donde toma el apellido.

    Estamos ante un cuadro que destaca por la monumentalidad de su presentación donde resulta difícil controlar el número de personas en tan abigarrado número, la minuciosidad de los ropajes con que los tiene ataviados, el detalle y paciencia empleados en la elaboración de su conjunto.

    Jesús y el ciego, acompañado por su lazarillo, ocupan el centro de la escena; a ellos se les identifica como grupo y también individualmente aunque están como en un segundo plano. El espectador tiene la sensación de que van a ser engullidos por la multitud que seguramente quiere oír y seguir al maestro. Parece que Van Leyden hace estático ese momento como si Jesús indicara que lo que está para suceder de inmediato es necesario y urgente. Una persona necesita especial cuidado y atención, el resto de los asuntos pueden esperar.

    Entre quienes contemplan el milagro está el grupo de los apóstoles, ciudadanos, soldados, monjes, niños… con vestimentas que hablan de una amplia gama de diversidad social y personal por su economía, cultura, intereses… encontramos quienes conversan unos con otros en pequeños grupos, quienes están atendiendo a la imagen central del milagro, quienes tienen la atención centrada en alguna situación ajena. También por el fondo descubrimos dos grupos de personas que acaso está llegando al lugar o siguen su camino de paso. Estamos contemplando la actitud emocional de cada persona que asiste a la curación del ciego.

    Parece que asistimos al movimiento de la multitud en sus miradas, en sus rostros con diversidad de interés, en sus posturas, es un ir y venir de sentimientos y de personas. El efecto de movimiento rítmico y dinámico aumenta con las nubes que surcan el cielo, con los frondosos árboles que flanquean el espacio dibujado, con la diversidad de alturas y planos formado entre los edificios y las rocas, entre el verde suelo y la frondosidad y altura vegetal. Parece incluso que escuchamos un cuchicheo de conversaciones entrecruzadas.

    En primer plano, recostado, encontramos un joven de edad indeterminada que puede representar otra de las curaciones de Jesús “al paralítico” o puede ser un personaje que corresponde a todas las edades y tiempos a través de los siglos que nos invita a detenernos y contemplar la escena. Acaso como si Lucas van Leyden nos estuviera recordando que lo primero que hemos de hacer los seguidores de Jesús es atender a las necesidades concretas de las personas.

    En esta atención a las necesidades de cada persona, nos unimos a la aspiración de toda la humanidad por construir un mundo más libre, más justo, más fraterno. Además, el pintor añade una exuberante y bellísima vegetación, un paisaje que se pierde en la profundidad más allá de las pocas edificaciones y de las montañas, entre la luz que abre el fondo hacia el infinito porque somos parte de la naturaleza entera y, por la curación y el cuidado definitivo que nos ha traído Jesús el Cristo ya estamos gustando la felicidad y la paz que anhelamos, más allá de las dificultades de cada día.

    Javier Agra.

     

    8 MARZO 2025 DOMINGO III CUARESMA

    EVANGELIO JUAN 4,5-42

    En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía.

    Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber.» Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
    La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
    Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.»

    La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?»

    Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.»
    La mujer le dice: «Señor, dame de esa agua así no tendré más sed ni tendré que venir aquí a sacarla.»

    Él le dice: «Anda, llama a tu marido y vuelve.»

    La mujer le contesta: «No tengo marido».

    Jesús le dice: «Tienes razón que no tienes marido; has tenido ya cinco y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad.»

    La mujer le dijo: «Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.»

    Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad.»

    La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo.»

    Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo.»

    En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.»

     

    JESÚS Y LA SAMARITANA  ARTEMISIA GENTILESCHI

    Llega el tiempo de cuaresma a su Tercer Domingo. La escena que leemos hoy (Juan 4, 5 – 42) se desarrolla en el pozo del patriarca Jacob presente en el Antiguo Testamento desde el libro del Génesis 26. El momento es la hora de la siesta, el cansancio del camino, la sed… son elementos que predisponen para encuadrar el momento y el tema.

    El diálogo será un juego dramático (en el sentido teatral) de pedir, rehusar, ofrecer, pedir de nuevo… como peldaños para ir ascendiendo en intensidad hasta entrar en el plano superior “el don de Dios”. El encuentro entre Jesús y la mujer samaritana sucede en el mismo pozo donde se dieron otros encuentros que transformaron vidas a lo largo de la narración del Antiguo Testamento: Rebeca, Raquel, Séfora (Génesis 24, 29; Éxodo 2, 15 – 22).

    Hasta ahora la caridad tiene fronteras, así lo expresa la mujer de Samaría. Ella no comprendía que era el don de Dios y aún Dios mismo quien se ofrecía a calmar la sed; la samaritana irá descubriendo que el agua calma la sed para volver a sentir sed, pero el agua de Jesús será el Espíritu Santo que brota permanentemente y comunica la vida para siempre.

    De la conversación entre Jesús y la mujer de Samaría sacamos otra conclusión, el lugar de culto ya no será un monte o un templo,  dejará de ser motivo de discusión y de exclusión; el culto auténtico “en espíritu y verdad” será el culto al Padre Dios revelado por Jesús, el profeta definitivo, que entrega la bebida y el alimento definitivo. Termina el texto afirmando que la mujer entiende que ha tenido un “encuentro personal” cree en Jesús y será misionera evangelizadora. 

    Para acompañar la lectura de este domingo presento el cuadro “JESÚS Y LA SAMARITANA” de Artemisia Gentileschi (Roma 1593 – Nápoles 1656). Esta mujer es una de las grandes figuras de la pintura barroca en Italia.

    La mujer llega hasta el pozo, seguramente con la urgencia de llevar enseguida el agua para los menesteres domésticos, pero la conversación con Jesús le va haciendo cambiar de actitud. Nuestra pintora la ha plasmado en el momento del sosiego, apoyada entre el brocal y el caldero, el tiempo ha perdido la urgencia. Ahora en su rostro descubrimos calma, seguramente en su vida no había tenido muchos momentos para sentarse a pensar en ella misma, en su vida, en su realización…el encuentro con Jesús dilata su corazón, a partir de este momento tendrá conciencia de que es persona, de que nadie es superior a ella, de que la humanidad está integrada por personas libres e iguales.

    La artista Artemisia sitúa a Jesús y a la mujer a la misma altura en una conversación entre iguales, en una velada distendida y sin ningún prejuicio. El intercambio de pareceres e ideas se hace desde la calma, desde la equidad. Esta mujer, pintada por Artemisia Gentileschi, expresa fuerza física y moral, el coraje de vivir cada día, expresa la igualdad entre las personas, tan difícil de exponer en aquellos siglos en los que nuestra artista estaba en activo.

    La hora de la siesta nos trae a la mente un momento de calor y somnolencia que han desaparecido en el cuadro donde prima la abundosa sombra de los árboles, la luz entre nubes brillantes del celaje de algodón en movimiento, los rostros animosos de las dos personas que conversan, la actitud de escucha y respuesta que adivinamos en el lienzo. De modo que Artemisia ha expresado la vida en ebullición, la naturaleza en movimiento, el corazón en sosiego, los asuntos de cada día en expresión de arte y libertad.

    Javier Agra.

     

    1 MARZO 2025  DOMINGO II CUARESMA

    EVANGELIO MATEO 17, 1-9

    En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.

    Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

    De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

    Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo.

    Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.

    Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: Levantaos, no temáis.

    Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.

    Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.

     

    TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS  RAFAEL

    El evangelio de Mateo que proclamamos este domingo II de Cuaresma es una manifestación de la gloria de Cristo, momento culminante que anticipa la Resurrección, escrito a la luz de la Pascua. Como fondo, nos suena el libro del Éxodo 24, 1 – 18 por diferentes situaciones: tres acompañantes, el monte, la nube, los seis días, la expresión obedecer, manifestación de luz, la visión de Dios. La tradición y el arte han añadido el nombre de Tabor al monte, aunque sin fundamento bíblico ni exegético.

    La gloria se hace visible en forma muy luminosa siguiendo diferentes textos del Antiguo Testamento, recordamos el salmo 57, 6.12: “Elévate sobre el cielo, Dios mío, y llene la tierra tu gloria”. El rostro de Jesús brilla como el sol: “¿Qué hay más brillante que el sol?” (Eclesiástico 17, 31) y sus vestidos son blancos como la nieve “La luz te envuelve como un manto” (Salmo 104, 2), hasta la nube que vela la escena es brillante y luminosa recordando a Job 37, 15: “¿Sabes cómo carga Dios las nubes y las hace fulgurar con relámpagos?”. La luz brota desde dentro, desde el interior donde está Jesús, no viene del exterior como le ocurrió a Moisés en Éxodo 33 – 34.

    Desde la nube que acompaña a las teofanías (Éxodo, Números) también con presencia en la liturgia (Levítico 16, 2; Isaías 6, 4), suena la voz de Dios como en el salmo 99, 7: “Dios les hablaba desde la columna de nubes…”. En la Transfiguración es la voz del Padre que da testimonio del Hijo como siervo, rey y profeta. Escuchadlo.

    Para acompañar la liturgia de este domingo aporto el cuadro “LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS” de RAFAEL SANZIO (Urbino 1483 – Roma 1520) pintada hacia 1520, parece que la terminó su alumno Giulio Romano (Roma 1400 – Mantua 1546). En el Museo del Prado tenemos una pintura de Guido Penni (Florencia1496 – Mantua 1528) realizada según el modelo de Rafael.

    Ánimo siempre. Los cristianos estamos en el tiempo litúrgico de Cuaresma. Es momento de caminar con entusiasmo y fortaleza hacia la Gloria; es tiempo de vida esforzada y silenciosa; es momento de sosiego y compañerismo; es la hora de la lucha unidos a todos los creyentes y a los que se declaran no creyentes, para que en esta tierra amanezca la justicia y la libertad; para que entre las personas llegue la prosperidad y la igualdad; para que toda la humanidad y la naturaleza entera alcance la PAZ.

    El episodio de la Transfiguración de Jesús está narrado, además de en esta lectura de Mateo que hoy proclamamos, en los otros dos sinópticos: Marcos 9, 2 – 13 y Lucas 9, 28 – 36. Y en los tres se narra a continuación la curación del niño epiléptico. Esta curación es la que nuestro cuadro coloca en la parte inferior de la pintura.

    El monte de la transfiguración sirve como plataforma de separación entre la doble escena, de modo que Rafael ha querido indicar la Transfiguración como un anticipo de la gloria celestial en un entorno de brillante luminosidad que aglutina en torno a Jesús a todo el Antiguo Testamento y a toda la humanidad que participa ya de la glorificación salvadora que trae Jesús de parte del Padre Dios.

    El contraste de luces y sombras, el apunte del manierismo en las figuras alargadas de la parte media baja del cuadro, los escorzos principalmente de Moisés y Elías, el revuelo de los vestidos, las retorcidas nubes luminosas sitúan al espectador ante un cuadro en movimiento constante y ascendente hacia la figura de Jesús que extiende sus brazos mostrándonos al Padre. Jesús es el camino hacia la salvación y la glorificación de cada persona, de la humanidad, de la naturaleza entera.

    En la escena de la Transfiguración, acompañan a Jesús tres apóstoles que estarán cerca de él en diferentes momentos; son Pedro, Santiago y Juan.

    Javier Agra.

     

    22 FEBRERO 2026  I DOMINGO DE CUARESMA

    EVANGELIO MATEO 4, 1-11

    En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.

    El tentador se le acercó y le dijo:

    Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.

    Pero él le contestó:

    Está escrito: No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

    Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:

    Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”.

    Jesús le dijo:

    También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.

    De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
    reinos del mundo y su gloria, y le dijo:

    Todo esto te daré, si te postras y me adoras.

    Entonces le dijo Jesús:

    Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.

    Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

    CRISTO EN EL DESIERTO LUDOVICO CARACCI

    Este primer Domingo de Cuaresma leemos en Mateo 4, 1 – 11 el episodio de las pruebas de Jesús en el desierto después de su bautismo, en un paralelismo con el pueblo de Israel puesto a prueba varias veces en el desierto después de pasar por el agua del mar Rojo guiado por Moisés. Jesús, guiado por el Espíritu, afronta las pruebas del desierto.

    Satanás y Jesús. Es la confrontación de dos proyectos: Jesús trae el proyecto salvador del Padre Dios frente al anti proyecto de Satanás. El milagro sin justificación, el espectáculo gratuito, el poder universal. Son nuestras tentaciones permanentes: riqueza, prestigio, poder. Jesús vence y utiliza tres citas sacadas del contexto del Éxodo, en el libro del Deuteronomio 8, 3; 6, 16; 6, 13.

    Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu, como Ezequiel: “Entonces me arrebató el espíritu…” 3, 12; 11, 1. El mismo Espíritu que bajó sobre él en el bautismo y que ya lo acompañará siempre. El monte de la visión que muestra Satanás, recuerda otros montes del Antiguo Testamento: el monte Ararat salvador de Noé y el reencuentro de la humanidad nueva con Dios Génesis 8, 18; el monte desde el que Abrahán mira hacia el norte, el mediodía, levante y poniente y Dios le promete toda la tierra que abarca su vista para él y sus descendientes Génesis 13, 15; el monte de Moisés donde también ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches según dice Éxodo 34, 28 o el monte sobre el que murió en el libro del Deuteronomio 34.

    ¡Vete Satanás! Volverá a sonar en Mateo 16, 23. Los reinos del mundo se oponen al reino de los cielos con su gloria, según intuimos en otro monte, el de la Transfiguración en Mateo 17, 1. Terminadas las tentaciones, vinieron los ángeles y le servían.

    Para acompañar la liturgia de este primer domingo de Cuaresma he propuesto la pintura “CRISTO EN EL DESIERTO” de LUDOVICO CARACCI (Bolonia 1555 – 1619) pintado el año 1608, se encuentra en GEMALDEGALERIE que es una de las sedes de los Museos Estatales de Berlín.

    El cuadro presenta a Jesús después de superadas todas las pruebas, en el final de la lectura del evangelio de este domingo. Mateo 4, 11: “Entonces lo dejó el diablo; en esto se acercaron unos ángeles y se pusieron a servirle”. Esta pintura de Ludovico Caracci pretende el estímulo emocional. Jesús ocupa el centro de la escena, en medio de una próspera naturaleza superado ya el desierto, rodeado por multitud de ángeles hacendosos en constante movimiento y preocupación de que no le falte nada a Jesús.

    Nuestro pintor parece tener interés en mostrar la gloria de superar las constantes tentaciones a que el Maestro fue probado en su vida, como cada uno somos tentados a diario. La grandiosa vegetación con profusión de árboles frondosos, florecillas en primer término, acaso alguna corriente de agua, la luz del amanecer que ilumina la escena en medio del color azul dominante sobre un rico cromatismo que lleva al espectador a tener el espíritu en constante movimiento.

    La escena nos centra claramente en la eucaristía, con la mesa-altar el pan y el cáliz preparados para ser distribuidos por Jesús quien está en el lavamanos previo al prefacio y la comunión. Caracci presenta a nuestra consideración la serenidad y el sosiego que produce en las personas la superación victoriosa sobre el pecado y sobre las diferentes angustias que la vida nos propone con engaños cada día. Jesús venció, Él es nuestra victoria.

    Javier Agra.

     

    15 FEBRERO 2026  DOMINGO VI TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO MATEO 5, 17-37

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

    Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

    Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.

    Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
    Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

    Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio.” Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
    También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello.

    Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

    SERMÓN DE LA MONTAÑA  FRA ANGÉLICO

    Hace pocos domingos, Jesús nos presentaba “felicidades” con las Bienaventuranzas; en esta lectura se sitúa ante la Ley, la Torá. Comienza hablando de un modo genérico incluyendo toda la Escritura “ley y profetas”, después entra en detalles y contraposiciones agudamente perfiladas.

    El Antiguo Testamento recibirá su plenitud en el cumplimiento de la novedad de Jesús. Jesús distingue entre preceptos contenidos en la Escritura y tradiciones o interpretaciones añadidas. Avisa del peligro de invalidar los mandamientos a través de la casuística, de anular el espíritu regenerador y salvador de la ley para quedarnos en el castigo y la humillación.

    La primera antítesis: “No matarás”. Jesús avisa que en este precepto se incluye toda una amplia gama hasta la reconciliación, pasando por las ofensas menores. Todos hemos de cuidar la dignidad de las personas. Puede estar recordando el texto del profeta Isaías 1, 10 – 20: “…Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal…Entonces venid…aunque vuestros pecados sean rojos como escarlata blanquearán como lana”.

    De esta manera podríamos plantear las siguientes antítesis que propone Jesús en la lectura del evangelio de este domingo.

    Para acompañar la liturgia de este domingo, propongo “EL SERMÓN DE LA MONTAÑA” de FRA ANGÉLICO (Vicchio de Mugello, Florencia 1395 – Roma 1455) realizado en 1438, se conserva en el CONVENTO DOMINICO DE SAN MARCOS DE FLORENCIA. Después de diferentes avatares históricos, el convento, en su mayor parte, pasó a ser y llamarse MUSEO DE SAN MARCOS DE FLORENCIA, allí reside aún una pequeña comunidad de religiosos dominicos.

    En diferentes salas y celdas pintó al fresco o mural Fran Angélico una serie de escenas de la vida de Jesús, allí estás expuestas al público. En una de las celdas del corredor norte se encuentra esta pintura de El Sermón de la Montaña. Seguramente nació como cuadro de admiración y devoción para los residentes en el convento, más tarde abierto al público y a cuantos deseen contemplar su arte. De colorido sencillo, los tonos dominantes están integrados en los colores de la tierra, como otro signo más de que Jesús ha venido para integrar lo celeste y lo terrestre. El color así mostrado da mayor intensidad y emotividad a la obra, acrecentada además por la expresión de admiración y devoción de los doce apóstoles.

    La disposición de Jesús en el centro de la escena de los apóstoles y también en el centro del conjunto formado por la montañas entre lisas y entre aristas, las nubes que semejan una prolongación más de la naturaleza como uniendo la tierra al cielo, crean una sensación de profundidad y movimiento a toda la composición.

    Javier Agra.

     

    8 FEBRERO 2025 DOMINGO V TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO MATEO 5, 13-16

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
    Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

    Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
    Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.

    CRISTO CRUCIFICADO  VELÁZQUEZ

    Como la sal que sazona para producir buenos alimentos y conserva vivos los productos a través del tiempo, como la luz que alumbra a las personas, da confianza y muestra los caminos, así ha de ser la comunidad cristiana desde su oración desde su actividad para el beneficio de todas las personas y de la naturaleza entera, para alabanza del Padre Dios.

    Los cristianos hemos de ser humildes y valientes aunque no seamos los más elocuentes (recordamos la falta de elocuencia de Moisés Éxodo 4, 10-16; también la duda de Jeremías en el primer capítulo de su libro). Nuestra propuesta no se ajusta a las últimas tendencias, ni a la filosofía del momento. Nuestro testimonio es el plan de Dios, es la salvación universal por medio de Jesús, el Cristo, con la fortaleza del Espíritu Santo. Es siempre un mensaje descomunal, extraño decía Isaías 53, 1 y, con frecuencia, contra corriente a la “sabiduría” dominante del mundo.

    Juan Pablo II en la homilía a los jóvenes en Toronto el 28 de julio de 2002, decía entre otras cosas: El espíritu del mundo ofrece muchos espejismos, muchas parodias de la felicidad. Quizá no haya tiniebla más densa que la que se introduce en el alma de los jóvenes cuando falsos profetas apagan en ellos la luz de la fe, de la esperanza y del amor. El engaño más grande, la mayor fuente de infelicidad es el espejismo de encontrar la vida prescindiendo de Dios, de alcanzar la libertad excluyendo las verdades morales y la responsabilidad personal.

    Lo que heredaréis es un mundo que tiene necesidad urgente de un renovado sentido de fraternidad y solidaridad humana. Es un mundo que necesita ser tocado y curado por la belleza y la riqueza del amor de Dios. El mundo actual necesita testigos de ese amor. Siguiendo a Cristo, debéis cambiar y mejorar el sabor de la historia humana. Con vuestra fe, esperanza y amor, con vuestra inteligencia, valentía y perseverancia, debéis humanizar el mundo en que vivimos.

    Para acompañar la lectura bíblica de este Domingo V del Tiempo Ordinario propongo el cuadro “CRISTO CRUCIFICADO” de DIEGO VELÁZQUEZ (Sevilla 1599 – Madrid 1660) pintado hacia 1632, que se expone en el MUSEO DEL PRADO.

    Una magnífica figura, sin apoyo de escenas narrativas, llena de serenidad y sosiego en toda la figura de Cristo presentado en primer plano, apenas con sangre donde predomina la confianza, la luz, la salvación, la espiritualidad de la atmósfera que envuelve el conjunto de armonía y paz con el rostro casi oculto, muerto en la cruz y como levitando en la resurrección victoriosa.

    Los contrastes de luz y sombra, apenas perceptibles, están conseguidos con los toques más o menos acentuados del pincel. El monte Gólgota es apenas visible. La postura de las piernas clavadas parece aportar el movimiento de su cuerpo desnudo, entregado absolutamente a la voluntad del Padre, como indicando a los espectadores que desde la cruz comienza nuestro caminar sereno y confiado por los senderos del Reino de Dios, iluminados por el nimbo apenas perceptible que rodea su frente luminosa.

    Velázquez recupera la antigua tradición de Jesús clavado a la cruz por cuatro clavos con los dos pies apoyados en un supédaneo (escaño o tarima para apoyar los pies) de alisada madera. De esta manera evita la figura contorsionada que presenta más retorcimiento doloroso. Este Cristo crucificado de Velázquez es victorioso.

    Javier Agra.

     

    1 FEBRERO 2026 DOMINGO IV TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO MATEO 5, 1-12A

    En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

    Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
    Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
    Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
    Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
    Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
    Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
    Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
    Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

    Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

    SERMÓN DE LA MONTAÑA  KÁROLYN FERENCZY

    La puesta en escena de la lectura del evangelio que leemos hoy es solemne: El monte, la multitud, Jesús que se sienta, se acerca la multitud y comienza a hablar. Las ocho bienaventuranzas son un manifiesto concentrado, son aspiraciones evangélicas, actitudes de vida.

    La pobreza es una renuncia expresa y constante a la codicia. La pobreza nos iguala a todas las personas, pues así aspiramos a compartir la riqueza de la tierra sin que ninguna persona quede rezagada. De esta manera llegará el reinado de Dios como insinúa el profeta Isaías 61, 1- 3.

    A los afligidos de todos los tiempos, presentes en los salmos, en Éxodo 3, 17. “He decidió sacaros de la opresión… a una tierra que mana leche y miel” porque estamos probados en el crisol de la desgracia Isaías 48, 10; a todos los afligidos les llega el consuelo anunciado por los profetas como dice Isaías 40, 1. “Consolad, consolad a mi pueblo”

    Dichosos los no violentos… recoge el salmo 37, 11. “los sufridos poseerán la tierra y disfrutarán de paz abundante”. Es una bienaventuranza trasversal que aspira al reparto ideal de la tierra injustamente acaparada por unos cuantos.

    El hambre y la sed son reales y son también metáfora de aspiración y deseo, de necesidad que bulle en el corazón y encamina hacia la justicia y la felicidad común. La paz es parte del anuncio mesiánico, como leemos en Isaías 2, 2 – 5: “…Hacia él confluirán las naciones…De las espadas forjarán arados…ven, caminemos a la luz del Señor” Proverbios 12, 20: “…el que aconseja la paz vive contento”.

    Ser hijos de Dios es un título honorífico que en Jesús se cumple en plenitud y que para todos es una promesa ya compartida en Jesús, el Cristo. Ya lo había anunciado el libro del Deuteronomio 14, 1: “Hijos sois del Señor, vuestro Dios” también leemos en el profeta Oseas 2,1:”… y los llamarán hijos de Dios vivo”

    Para este domingo IV del tiempo ordinario propongo la pintura “SERMÓN DE LA MONTAÑA” del pintor KÁROLYN FERENCZY (Viena 1862 – Budapest 1917) realizada el año 1896 que se expone en la GALERÍA NACIONAL DE HUNGRÍA en Budapest. Este pintor húngaro de la corriente impresionista es considerado el padre de la pintura húngara moderna.

    En este cuadro, como corresponde al movimiento impresionista, Ferenczy presenta el corazón, el alma de los personajes por él pintados de modo que es más profundo que el mero retrato o la plasmación del momento. El instante está envuelto en la luz, en la trascendencia del conjunto armonizado en una atmósfera de interiorización serena.

    A través de la luz y los colores de los diferentes rostros, la escena cobra intensidad de movimiento como si el sol dibujara diversas facciones con el cambio de los minutos que se suceden en este sermón de las bienaventuranzas.

    El atardecer que nos presenta Károlyn Ferenczy se consigue a través de colores y juegos de luces diferentes; es muy diferente del claro-oscuro que estábamos viendo en anteriores ápocas. Jesús ocupa el centro luminoso de la escena, pese al escorzo en que lo vemos, su rostro y sus manos también conversan con nosotros espectadores, su voz y su mensaje nos la mandan las personas que lo escuchan y son al mismo tiempo sus mensajeros. Ved la blanca luz de los personajes de la derecha, la cercanía del grupo de la izquierda. Están situados de modo que inevitablemente han elegido ser altavoces de la voz del Maestro.

    La vida que expresa todo el conjunto, la exuberancia de vegetación y verdor, la frondosidad de la naturaleza que llega hasta las montañas del fondo y se intuye, a través del azul del horizonte, como un mundo sin fronteras más allá de nuestra visión y aún más allá de lo que podemos abarcar con el pensamiento es el tiempo y el espacio de la historia y de todos los tiempos y lugares a los que se dirigen estas bienaventuranzas de Jesús, el Cristo. Igual que a nosotros nos lanza su mensaje a través de quienes lo escucharon, nosotros hemos de ser mensajeros y luz para quienes vivan después de nosotros.

    Javier Agra.

     

    25 ENERO 2026 DOMINGO III TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO MATEO 4, 12-23

    Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:

    «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.
    El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande;
    a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló».
    Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
    «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».

    Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.

    Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».

    Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

    Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.

    Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

    Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

    VOCACIÓN DE SAN PEDRO Y SAN ANDRÉS  FEDERICO BAROCCI

    Jesús se moverá por la región de Galilea, la comarca llamada de los gentiles porque era en la que menos enraizado estaba el judaísmo, región de paso entre diferentes comarcas y naciones. Cafarnaún, la ciudad de referencia de Jesús, según podemos leer en Mateo 9, 1. De este modo lo había predicho el profeta Isaías 8, 23 – 9, 1 que hoy también proclamamos como primera lectura.

    Con Jesús, vuelve a sonar el mensaje de Juan Bautista: “Arrepentíos, que está cerca el reino de Dios”, el arrepentimiento que propone Jesús nos introduce en los valores del evangelio y en la reino de Dios que es el centro de la predicación de Jesús en el evangelio de Mateo.

    La llamada de Jesús es categórica y el seguimiento como respuesta es inmediato e incondicional; a partir de ahora, el oficio de pescador queda trascendido y será símbolo de término misionero. Este evangelio que hoy proclamamos contiene el inicio de la espiritualidad cristiana del seguimiento de Jesús, vemos desde el comienzo que Pedro encabeza la serie de los discípulos.

    El texto que sigue en el evangelio, que hoy no leemos, es el resumen de la actividad de Jesús que Mateo ampliará a lo largo del texto de su evangelio: enseñanza, proclamación de la buena noticia y curaciones. De este modo también se cumple la profecía de Isaías 41, 27 “… envié un heraldo a Jerusalén” 52, 7: “¡Qué hermosos son sobre los montes / los pies del heraldo que anuncia la paz, / que trae la buena nueva, que pregona la victoria! / Que dice a Sión: Tu Dios es rey”. 61, 1: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido”. También resume la promesa de Deuteronomio 7, 15: “El Señor desviará de ti la enfermedad…”

    Para acompañar la lectura del evangelio de este Domingo III del Tiempo Ordinario propongo la pintura “VOCACIÓN DE SAN PEDRO Y SAN ANDRÉS” de FEDERICO BAROCCI (Urbino 1535 – 1612) pintado el año 1586 y se encuentra en Monasterio de EL ESCORIAL.

    Pedro, inclinado el pie en tierra ante la llamada de Jesús, que llena la escena a nuestra izquierda, permite contemplar la profundidad de un fondo de naturaleza viva y lumínica con que nos deleita Barocci en este cuadro. Además la barca con Andrés a medio camino entre la recogida de la red y el momento de salir de la barca para seguir la llamada del Maestro, muestra la unión entre el esfuerzo del trabajo de cada día y la urgencia del seguimiento meditado en la oración.

    La atmósfera de esta escena cotidiana de vida entregada a las tareas necesarias está contando al espectador la urgencia de estar atentos a la voz del Señor que viene a buscarnos en los quehaceres de cada día. El lago está en calma, las barcas situadas magistralmente en diferentes diagonales, las montañas, las perspectivas diferentes de los personajes pintados, dan una profundidad intensa a la escena en el momento de la vocación de los dos primeros apóstoles.

    El texto no indica la hora del día, el autor del cuadro insinúa que es el amanecer por el color rosicler de las nubes en el horizonte que refleja un tono de azul dorado a las calmadas aguas. Jesús viste una túnica roja definición del esfuerzo y acaso de su muerte violenta para salvarnos de todos los males y hacernos valientes pues ya estamos apuntados a la victoria. Pedro destaca por el dorado amarillo de su túnica, el color de los apóstoles. Solamente Jesús está tocado con el nimbo luminoso en torno a su cabeza, pues Él ya posee la luz del Espíritu del Padre que los apóstoles recibirán más adelante.

    Javier Agra.

     

    18 ENERO 2026 DOMINGO II TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO JUAN 1, 29 – 34

    En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:

    «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».

    Y Juan dio testimonio diciendo:

    «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.

    Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

    SAN JUAN BAUTISTA MUESTRA A JESÚS DOMENICHINO

    Anteriormente, Juan ha dado testimonio sobre su misión. En el evangelio que proclamamos hoy, va a dar testimonio sobre Jesús ante un público indeterminado; de este modo comienzan unas jornadas de Jesús que concluirán en las bodas de Caná. El texto del evangelio de hoy invierte el orden temporal que sería: anuncio de una señal, visión de la señal, identificación o verificación y testimonio.

    La señal que presenta el Bautista para presentar a Jesús es el Espíritu que se posa sobre Jesús en el bautismo como había anunciado Isaías 11, 2: “Sobre él se posará el Espíritu del Señor…” También Isaías 48, 16; 61, 6 “El Señor Dios me ha enviado con su Espíritu…” “El Espíritu del Señor está sobre mí…” Espíritu en forma de paloma en alusión al Cantar de los Cantares (5, 2; 6, 9) la unión del Espíritu y la esposa del Apocalipsis 22, 17.

    Jesús lleva tres títulos: Cordero de Dios que limpia el pecado del mundo, es una función expiatoria como recuerda Isaías 53, 10 – 12, también Pedro en su primera carta 1, 18 – 19. Jesús será también el que bautiza en el Espíritu Santo como desarrollará más adelante en el diálogo con Nicodemo (Juan 3, 5 – 8) porque es el Espíritu quien infunde nueva vida. El tercer título es Jesús Hijo de Dios, el Elegido como adelanta Isaías 42, 1 y que Juan en su evangelio presenta como título trascendente.

    Juan lo ha visto y ha dado testimonio. La misión es inmediata a la experiencia. La acción y la oración son inmediatas e inseparables.

    Para este domingo II del tiempo ordinario propongo “SAN JUAN BAUTISTA MUESTRA A JESÚS” del pintor DOMENICHINO (Bolonia 1581 – Nápoles 1641) que está en la Basílica de San Andrés della Valle en Roma. Lo pintó como parte de un conjunto de frescos que adornan el ábside del presbiterio dedicado al apóstol San Andrés. Lo realizó en los años en torno al 1625.

    Este admirado pintor del barroco italiano, decayó en popularidad entre los siglos XIX y XX y actualmente vuelve a ser considerado con gran fuerza como lo había sido entre los siglos diecisiete y dieciocho. Destacan sus formas monumentales, la finura y delicadeza del colorido, la musical armonía de la luz que planea por su obra, el paisaje delicado y de trazos delicados.

    El conjunto de este fresco da profundidad a la escena, es un magnífico trampantojo que nos sitúa en una escena en movimiento donde parece que vemos a Jesús acercarse a un primer plano en el que Juan Bautista presenta al Cordero de Dios a dos discípulos “uno de los dos era Andrés” el otro podemos ser cada uno de nosotros que estamos viviendo la escena en primera persona.

    Domenichino consigue una armonía engarzada entre la luz, el color, el paisaje, las personas, el aire que rodea el momento, el misterio, el asombro… de modo que los espectadores quedamos envueltos en el instante y participamos ya para siempre de esta escena que nos impulsa a seguir al Maestro, a creer, a meditar en oración, a ser sus testigos misioneros.

    Javier Agra.

     

    11 ENERO 2026 BAUTISMO DEL SEÑOR

    EVANGELIO MATEO 3, 13-17

    En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.

    Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:

    Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?

    Jesús le contestó:

    Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia.

    Entonces Juan se lo permitió.

    Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.

    Y vino una voz de los cielos que decía:

    Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.

     

    EPIFANÍA GHIRLANDAIO

    Esta semana recuerda la Iglesia la doble EPIFANÍA del Señor. El viernes día seis recordamos la Manifestación de Jesús al mundo a través de los sabios o magos de Oriente; hoy es la fiesta del BAUTISMO que representa la segunda MANIFESTACIÓN de Jesús a los judíos asistentes al acontecimiento del río Jordán y a la comunidad cristina que escucha el evangelio.

    En el río Jordán, Jesús se incorpora a la gente que se acerca a la ceremonia del bautismo, en el diálogo con Juan Bautista muestra un sentido distinto y nuevo. Lo que hasta ahora era señal de arrepentimiento, con Jesús pasa a ser plenitud de justicia, de justificación por parte del Padre Dios para todas las personas. Por el bautismo en Jesús, todos entramos en la salvación.

    En el Bautismo de Jesús en el río Jordán entramos en una estructura trinitaria con la voz del Padre, la venida del Espíritu Santo sobre Jesús al que da el título de Hijo. La figura de la paloma, acaso recuerda la esposa del Cantar de los Cantares como dice el Apocalipsis 22, 17. “El Espíritu y la esposa, dicen: ¡ven!; quien lo escucha, diga: ¡ven!”.

    El Espíritu viene sobre Jesús como había anunciado Isaías 11, 1-2: “Saldrá un renuevo del tocón de Jesé, de su raíz brotará un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor, espíritu de consejo y valentía,…” El Espíritu es quien da a conocer a Jesús a Juan Bautista y al mundo todo, Juan 1, 32: “Juan (Bautista) declaró: he visto al Espíritu bajar del cielo como una paloma y posarse sobre él. Tampoco yo lo conocía…”

    La filiación respecto al Padre se relaciona y fortalece la filiación humana: Isaías 42, 1: “Mirad a mi siervo, mi elegido… sobre él he puesto mi espíritu…”; salmo 2,7 “Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy”. Así lo plantea la genealogía que nos transmite Mateo 1, 1 – 17. De modo que todos los bautizados alcanzamos esta filiación del Padre y recibimos el Espíritu Santo en nombre de Jesús, el Cristo.

    Propongo para acompañar la lectura de este domingo que cierra el ciclo de la Navidad, “LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS” de GHIRLANDAIO (Florencia 1448 – 1494) pintado hacia el año 1485 que se conserva en el HOSPITAL DE LOS INOCENTES, FLORENCIA.

    María, en el centro de la escena, muestra al niño para que pueda ser visto y adorado por los sabios de Oriente y por todos los espectadores. José se muestra concentrado en adoración y respeto ante la impactante escena que tenemos delante. Los sabios de Oriente han llegado con un amplio séquito que rodea a la Sagrada Familia, mientras el rey que llamamos Melchor adora al niño al que besa en el pie.

    Entre las personas que llegan a adorar al niño, vemos al precursor Juan Bautista a quien Ghirlandaio sitúa ya como adulto y podemos imaginar que también están otras figuras del Antiguo Testamento para dar paso al Mesías que ha nacido en la Navidad y así inicia el tiempo definitivo de la salvación.

    El conjunto escénico es todo un recorrido de la Navidad en diferentes viñetas. Además del Nacimiento y la Sagrada Familia en la que ya está presente la Epifanía, con la presencia de los sabios de Oriente, contemplamos, en pequeño, un ángel que anuncia el Nacimiento a los pastores, además del coro de querubines que cantan sobre el portal el lema de la Nochebuena “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra Paz a los hombres que ama el Señor”.

    Imaginamos el castillo de Herodes al fondo de nuestra izquierda, de donde desciende un camino por el que han llegado hasta la población, los soldados enviados por el tirano celoso Herodes para ejecutar a los niños menores de dos años en el episodio que conocemos como La Matanza de los inocentes.

    La naturaleza está en sosiego y armonía, con el agua en calma, las montañas plácidas a la visión del espectador, la ciudad serena. Los tonos de color muestran un amanecer envolvente de luz y aire serenos y llenos de esperanzado futuro porque la humanidad y la naturaleza entera están asistiendo al nacimiento del niño de Belén que entrega armonía, compromiso y Paz.

    Javier Agra.

     

    6 ENERO 2026 SOLEMNIDAD DE LA EPIFANIA DEL SEÑOR

    EVANGELIO MATEO 2, 1-12

    Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

    ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.

    Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

    Ellos le contestaron:

    En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”.

    Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.

    Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

    Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

    Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

    TRÍPTICO DE LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS ROGIER VAN DER WEYDEN

    Durante estas fiestas de Navidad, me permitiréis que no escriba para todos los domingos y haga alguna aportación en otras fechas de sumo interés y fuerza religiosa. Este es el caso del Domingo Segundo de Navidad que celebramos el día tres de enero, en su lugar quiero aportar para la Solemnidad de la EPIFANIA DEL SEÑOR el “TRÍPTICO DE LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS” de ROGIER VAN DER WEYDEN (Tournai, Bélgica 1400 – Bruselas 1464), pintado el año 1455 pertenece a la PINACOTECA DE MUNICH.

    Conocemos como Epifanía la manifestación de Jesús al mundo entero a través de los magos o sabios de Oriente, pero también a través de los pastores como ya celebramos el mismo día de la Navidad de Jesús. La historia ha visto diferentes símbolos en el número de los tres Reyes Magos. Los Santos Padres hablaban de las diferentes edades de las personas, de los continentes antes de nuestro conocimiento de América. En todo caso los pintores han tenido en cuenta los tres presentes que se ofrecen a Jesús: oro, incienso y mirra en alusión a su realeza que no es de este mundo, a su divinidad, a su muerte en la cruz.

    Descubrimos en Van der Weyden, nuestro pintor, una extraordinaria vitalidad de los personajes, profusión de detalles en su pintura tales como los labios del rey arrodillado a punto de rozar la mano del niño, la estrella asomando tímida sobre el alero del tejado, el perro en actitud de reposo, la delicadeza en la terminación decorada de los diferentes vestidos…

    Mientras el rey que hemos convenido en llamar Melchor, está arrodillado adorando al niño, Gaspar permanece en pie con su regalo en la mano y Baltasar, el más joven, espera su turno mientras un niño le presenta el tarro con la mirra. Un sequito acompaña la escena con Jesús en primer pleno mirando hacia la escena y también acogiendo con sus ojos a todos los espectadores que llegamos al arrumbado establo con nuestras ansias de adorarlo, con nuestros desvelos de la vida, con nuestras ilusiones de futuro.

    Sobre la pared del fondo cuelga un crucifijo, Cristo en la Cruz como anticipo del cierre de su vida entre nosotros antes de la Resurrección que anuncia el alba luminosa del horizonte. Es frecuente encontrar en las pinturas de la Navidad diferentes símbolos que adelantan el momento de la redención en la Cruz, tal vez ninguno tan explícito como éste del crucifijo en la pared del fondo. Estamos ante un cuadro lleno de armonía, de vitalidad, de expresividad fogosa, de recogimiento casi litúrgico, de inmensidad pues nos integra en la familia del recién nacido y al mismo tiempo nos lanza a anunciar el Reino de Dios, que comienza en el escondido establo, a toda la tierra; toda la humanidad está recogida en la diversidad de personajes presentes, toda la naturaleza con su brillo y sus noches, con sus miedos y sus gozos, en este magnífico cuadro lleno de movilidad y de luces diversas.

    El Tríptico, lo pintó para la iglesia de Santa Columba en Colonia. En sus tablas laterales podemos contemplar la Anunciación con los tres personajes que siempre se representan: el Ángel Gabriel, María y el Espíritu Santo en forma de paloma que vuela, entre la voz del Padre escenificada en los rayos de luz, hasta el seno de María donde comienza a formarse Jesús, el Hijo. A nuestra derecha vemos la escena de la Presentación de Jesús en el templo, con la presencia de José, María y Jesús ante Simeón que tiene al niño en sus brazos y la profetisa Ana.

    En el Museo del Prado podemos contemplar una magnífica adaptación de esta pintura, realizada por Hans Memling, alumno de Rogier Van der Weyden, con el mismo título “Tríptico de la Adoración de los Magos”.

    Javier Agra

     

    21 DICIEMBRE 2025  DOMINGO IV ADVIENTO

    EVANGELIO MATEO 1, 18-24

    El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:

    María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

    José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

    —José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.

    Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta:

    Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros».

    Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

    VIRGEN DE LA ESPERANZA CATEDRAL DE LEÓN

     Estamos en el cuarto domingo de Adviento. En este tiempo el sentimiento de esperanza se fija en María, a la que hoy contemplamos expectante a punto de dar a luz a Jesús el Mesías. Desde el décimo concilio de Toledo en el año 656, celebra la Iglesia el día de la Virgen de la Esperanza ocho días antes del Nacimiento de Jesús. También conocemos este día como la Virgen de la “Oh” pues así empiezan las antífonas del rezo de vísperas.

    La lectura del evangelio de este domingo viene a continuación de una larga cadena de nombres que desembocan en este hecho individual, único y extraordinario. Mateo recoge la profecía de Isaías 7, 14 “Mirad: la joven está en cinta y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Dios-con-nosotros” que el profeta refiere seguramente a la esposa de Ajaz madre de Ezequías y la Iglesia aplica a María “muchacha, joven núbil”.

    La maternidad de María es obra del Espíritu Santo. Recuerda otros nacimientos singulares en el Antiguo Testamento: Génesis 21, nacimiento de Isaac; 25, 23-26, nacimiento de Jacob; Jueces 3, 5, nacimiento de Sansón…

    El nombre de Jesús enuncia y anuncia la salvación, una salvación moral, teológica y no política. Nacimiento que se anuncia a José, que era honrado, a través de un sueño que aparece en el Antiguo Testamento como una revelación fidedigna si viene de parte del Altísimo, algo parecido podemos leer en el libro del Eclesiástico 34, 1-8.

    Por otra parte, la lectura de Pablo a los Romanos 1, 1-7 nos recuerda que nosotros somos llamados, como Pablo, a la conversión para transformarnos en siervos de Jesús Mesías y ser enviados como misioneros de la buena noticia (evangelio) de parte de Dios. Somos nuevos heraldos, como Isaías 40, 9. Esta pertenencia a Jesús Mesías nos colma de PAZ y de gracia.

    Para acompañar la liturgia de este Domingo IV de Adviento, propongo “LA VIRGEN DE LA ESPERANZA” DE LA CATEDRAL DE LEÓN. Es una escultura en piedra que preside la capilla a la que da nombre. Realizada en el siglo XIII por algún artista anónimo conserva una vistosa policromía. Esta imagen tallada con un gran realismo seguramente formó parte de un conjunto escultórico de La Anunciación.

    Los visitantes de la catedral de León pueden admirar entre el asombro y la devoción esta imagen que nos contempla con ojos sonrientes y serenos, nos mira de frente como miró al ángel Gabriel cuando le anunció su maternidad. Su rostro es de confianza en que los planes de Dios son también magníficos para cada uno de los que contemplamos esta sosegada y vital escultura.

    Desde la segunda mitad del siglo séptimo, celebramos la fiesta de Santa María de La O, así llamada por el largo Oh que sostiene el coro en la antífona anterior al Magníficat del rezo de vísperas.

    Javier Agra.

     

    14 DICIEMBRE 2025  DOMINGO III ADVIENTO

    EVANGELIO MATEO 11, 2 – 11

    En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos:

    ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?

    Jesús les respondió:

    Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!

    Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan:

    ¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: «Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti.» Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.

    RETABLO DE SAN JUAN BAUTISTA

    ROGIER VAN DER WEYDEN

    Estamos en el tercer domingo de Adviento. Continuamos con la figura de Juan el Bautista y esta semana también celebraremos de festividad de María Inmaculada, que son las dos figuras señeras de este tiempo litúrgico en que esperamos el nacimiento de Jesús.

    Jesús se refirió en diferentes ocasiones a Juan Bautista, siempre en términos elogiosos. De él dice que es más que profeta, es el mensajero y testigo que prepara el camino para la venida de quien nos traerá el reino de Dios.

    Juan es consagrado y lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre. Vive en austeridad y confianza, en firmeza y entrega, en oración y predicación. Juan a quien escuchan muchas personas vive la humildad y sabe que no es digno de desatar la correa de las sandalias de Jesús, quien será el que bautice en el Espíritu Santo y en el fuego.

    Es testimonio del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, es el testigo de la luz, es el que invita a sus discípulos a seguir a Jesús. Es un referente para todos los miembros de la Iglesia, Juan vino “para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él” (Juan 1, 7).

    Propongo la pintura “TRÍPTICO DE SAN JUAN BAUTISTA” de ROGIER VAN DER WEYDEN (Tournai, Bélgica hacia 1400 – Bruselas 1464) que se conserva en el MUSEO GEMÄLDEGALERIE de BERLÍN y lo realizó en torno al año 1453.

    Los tres paneles muestran el nacimiento de Juan Bautista, el Bautismo de Jesús en el Jordán de la mano del Bautista y la decapitación de Juan el Bautista con Salomé recibiendo su cabeza en una bandeja. Están de tal manera construidos, que pueden parecer un trampantojo de arquitectura entre arquivoltas con relieves donde coloca a los apóstoles y escenas de la vida de Juan y de Jesús.

    La tabla del nacimiento de Juan Bautista sitúa a María presentado a Jesús a Zacarías su padre, de avanzada edad, sentado en primer plano con la pluma el tintero y un pergamino. Así mezcla, van der Weyden el texto del evangelio que sitúa a Zacarías escribiendo el nombre del niño, pues no puede hablar, con la tradición recogida en la Leyenda Dorada según la cual María entrega a Juan  a su padre. Mientras vemos a la madre, Isabel, aún reposando en la cama atendida por una matrona al tiempo que entran por el fondo otras mujeres que llegan de visita ante la buena nueva del nacimiento del niño.

    En la tabla central resaltan las esbeltas figuras de Juan en escorzo y Jesús de frente al espectador en actitud de sereno recogimiento en el río Jordán en una escena clásica del Bautismo de Jesús, con el Padre en resplandeciente color rojo y el Espíritu Santo en forma de paloma con la voz “Este es mi Hijo el amado, escuchadlo”. Un ángel sostiene la túnica de Jesús.

    A la derecha del espectador está el panel de la muerte de Juan Bautista. Salome sostiene la bandeja de plata donde el verdugo, aún con la espada en la mano, entrega la cabeza decapitada del Bautista en quien destaca un rostro de solemnidad serena, de confianza infinita mientras Salomé y el verdugo vuelven la mirada hacia otro lado con gesto de osca culpabilidad. El cuerpo de Juan el Bautista aún ensangrentado yace sobre el suelo. Al fondo, como ausentes al drama, diferentes personajes continúan en torno a la mesa del banquete.

    Algunos escritores han visto en esta bandeja con la cabeza sacrificada, un símbolo de la comunión. Juan ha entregado su vida fiel a la trayectoria de toda su existencia escondida en silencio como testimonio de fe y de seguimiento al Maestro. Jesús se nos entregará en la comunión como sacrificio de salvación definitiva y vida que no termina. 

    Las tres tablas están abiertas al exterior de una naturaleza viva y fértil, los colores vibrantes con que visten los diferentes personajes llenan de luz y fortaleza el tríptico que es para el espectador una fuente de energía y de vida compartida con el misterio de la vida y de la resurrección.

    Javier Agra.

     

    7 DICIEMBRE 2025 II DOMINGO DE ADVIENTO

    EVANGELIO MATEO 3,1-12

    Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.

    Éste es el que anunció el profeta Isaías, diciendo: Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.»

    Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados; y él los bautizaba en el Jordán.

    Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizará, les dijo: «¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: «Abrahán es nuestro padre», pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga.»

    VISIÓN DE SAN JERÓNIMO

    PARMINIAGINO

    Mateo utiliza una situación temporal concreta para presentar al Bautista por su actividad; de este modo, Juan es el lazo que une el Antiguo Testamento de los profetas con el Nuevo Testamento de Jesús. Lo presenta utilizando una cita del profeta del retorno Isaías 40, 3: “Una voz grita en el desierto…”. En el desierto comenzó el peregrinaje de Israel y allí comienza nuestra definitiva peregrinación camino de las aguas que nos salvan en el bautismo.

    Juan tiene aspecto de asceta como Elías 2 Reyes 1, 8; pide la conversión como Jeremías 8, 6 y diversos salmos, recordamos el 50 para que podamos ser transformados en el bautismo. Así pues, Juan Bautista es continuación y culminación de los profetas que antecedieron anunciando la venida de Jesús.

    El Reino de los cielos o Reino de Dios será, desde esta presentación que Juan Bautista hace de Jesús, el centro y compendio de toda la actividad de la vida pública del Señor y de sus seguidores a través de los tiempos. Termina la lectura del evangelio de hoy con otra cita de Isaías 66, 24: “… su fuego no se apaga”

    Para ilustrar este Segundo Domingo de Adviento propongo el cuadro “VISIÓN DE SAN JERÓNIMO” de PARMINIAGINO (Parma 1503 – Cremona 1540) pintado el año 1526 para la iglesia de san Salvador en Roma. Hoy se conserva en la NATIONAL GALLERY DE LONDRES.  Este pintor es el máximo exponente del manierismo italiano y probablemente universal.

    La pintura se divide en dos partes superpuestas. En la parte terrenal observamos al fondo a san Jerónimo dormido en el momento de la visión de San Juan Bautista que contemplamos en primer plano señalando a Jesús niño en el regazo de su madre.

    San Jerónimo duerme sobre una naturaleza verde y llena de vida, en el suelo reposa el solideo o capelo de cardenal y sobre él una calavera. En su mano derecha sujeta un crucifijo.

    Jesús se adelanta ya del regazo de su madre, está en camino hacia su misión de adulto. Juan Bautista viste la inseparable túnica de piel con la que lo representan la mayoría de los pintores, sujeta el cayado que es una vara terminada en la cruz, hacia su espalda vemos colgar de su cintura la pátera con que administra el bautismo. La posición de su cuerpo, rodilla en tierra, en escorzo parece recoger a todos los espectadores con su mano derecha para enseñarnos y aún llevarnos hasta Jesús que sale de su madre y camina hacia su misión salvadora.

    María, la madre es de una magnitud tan grande que ocupa toda la parte superior del cuadro y nos muestra la amplitud del cielo con la iluminación que viene desde el Padre no visible para iluminar ya para siempre a quienes aceptan la libertad, el camino y la vida de Jesús.

    Javier Agra.

     

    30  NOVIEMBRE 2025 DOMINGO I ADVIENTO

    Evangelio Mateo 24:37-44

    En aquél tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada.

    Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».

    ENTRADA DE LOS ANIMALES EN EL ARCA DE NOÉ

    JACOPO BASSANO

    Comenzamos el Tiempo de Adviento. Feliz año nuevo.

    Para los creyentes la historia personal y en su conjunto es un camino progresivo marcado por las visitas y la presencia de Dios en momentos, días, acontecimientos: el Señor vino, viene y vendrá para salvar, por eso hablamos de cada instante como “el día del Señor” que anunciamos y celebramos en la liturgia diaria y en los tiempos litúrgicos.

    El Antiguo Testamento está transido de esta expresión y esta esperanza. Jesús recoge estos elementos de lucha, de apocalipsis, de elementos cósmicos, de desconocimiento del día y de la hora que nos impelen a estar siempre vigilantes y en espera, porque el Hijo del Hombre vendrá para salvar desde su victoria definitiva.

    Los seguidores de Jesús esperamos con gozo, con fortaleza, con esfuerzo la venida del Señor mientras transformamos esta tierra para que sea un lugar de acogida definitiva desde la libertad, la igualdad, la paz… porque somos hijos de la luz.

    Este Primer Domingo de Adviento comenzamos a leer el evangelio de Mateo, que será nuestro texto fundamental durante todo el año en este Ciclo A. Buena oportunidad para repasar el citado evangelio de nuestro compañero de viaje. Comenzamos su lectura con un texto de su capítulo veinticuatro de los veintiocho que lo componen. La Iglesia nos sigue recordando el final de los tiempos y la esperanza y seguridad que tenemos cuando estamos apegados a nuestro Padre Dios en la persona de Jesús el Cristo con la serena fortaleza del Espíritu Santo.

    Para ilustrar el texto, aporto el cuadro “ENTRADA DE LOS ANIMALES EN EL ARCA DE NOÉ” de JACOPO BASSANO  (Bassano del Grappa, Véneto, 1510 – 1592) pintado hacia 1570 que podemos admirar en el MUSEO DEL PRADO.

    El pintor es fiel a la narración del libro del Génesis 6. Son ocho personas las que se salvan en el arca, número simbólico que nos recuerda la salvación o el tiempo definitivo de la resurrección en la que ya estamos inmersos desde la Resurrección de Jesucristo. Vemos a los diferentes personajes atareados en la ocupación de ir acoplando a los animales, una pareja de cada especie, en el arca; en primer plano Noé contempla la viveza y prolija naturaleza de animales, vegetación y vida mientras eleva la mirada como escuchando la palabra de Dios que le indica los pasos a seguir en cada momento en esta vida a la que pretende salvar.

    Jacopo Bassano se tomó varias licencias pictóricas: vemos algunos animales en número de tres, los leones están precedidos por la veloz águila y el intrépido jabalí. Multitud de animales conviven en armonía mientras les llega el turno de entrar en la salvación del arca, que desde el principio del cristianismo se ha visto como símbolo de la Iglesia donde podemos entrar todos y encontrar la salvación.

    La luz del amanecer va iluminando la escena en una profundidad llena de emoción, de esperanza, de movimiento y vida. Los tonos claros hablan al espectador de vida y salvación. Las ocho personas, Noé y su mujer, sus hijos Sem, Cam, Jafet y sus esposas, ocupan el espacio del cuadro como en un planteamiento escénico que nos llevan a contemplar todos los rincones del cuadro.

    Javier Agra.

     

    23 NOVIEMBRE 2025 SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

    EVANGELIO LUCAS 23, 35-43

    En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo:

    —«A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».

    Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:

    —«Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».

    Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos».

    Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:

    —«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».

    Pero el otro lo increpaba:

    —«¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada».

    Y decía:

    —«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».

    Jesús le respondió:

    —«Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso».

    LA TABLA DE ESQUIUS

    Celebramos la festividad de Jesucristo, Rey del Universo. Ponemos a Jesús como centro de nuestra vida y de nuestra historia, en Él se transforman todas las cosas: Jesús, el Cristo ilumina nuestra existencia, nuestro esfuerzo, nuestra esperanza, nuestra oración, nuestro trabajo.

    Para esta fiesta aporto “LA TABLA DE ESQUIUS”, extraordinaria obra del arte románico que es un frontal de altar pintado en la primera mitad del siglo XII. Procede del templo del castillo de Santa María de Besora, Barcelona y se conserva en el MUSEO NACIONAL DE ARTE de Cataluña.

    Este frontal románico representa en el centro de la composición un Cristo Pantocrátor “maiestas domini” encerrado en la mandorla, secundado por los apóstoles en cuatro grupos de tres cada cuadrante y por el “Tetramorfos”, las cuatro formas en que se presentan los evangelistas autores del evangelio “buena noticia” de Jesús.

    Los cuatro aparecen como seres alados en la mayoría de las representaciones, también en este caso del que hablamos. Mateo que se representa por un humano; Marcos representado por el león; Lucas cuyo símbolo es el toro; Juan a quien unimos con el águila.

    Jesús bendice con su mano derecha en otro gesto también lleno de simbolismo: tres dedos recogidos como símbolo de la Santísima Trinidad (Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo) y dos dedos extendidos que nos recuerdan la doble naturaleza de Jesús humana y divina. En la mano izquierda sujeta un pergamino con el libro de la vida. Está coronado por un nimbo y sentado sobre un trono con lo que el autor anónimo de la tabla de Esquius enfatiza esta presencia de Cristo en Majestad.

    De entre los apóstoles podemos distinguir a Pedro, el primero a nuestra izquierda en el cuadrante de arriba, porque lleva la llave del Reino de los Cielos, a Pablo que está a su lado y al que con frecuencia se le añade al grupo de los Doce para ocupar el puesto de Judas Iscariote; también en el cuadrante alto de nuestra derecha podemos distinguir a San Andrés en el centro, por la cruz que lleva con él. El resto de los apóstoles no muestras ningún distintivo que nos permita identificarlo.

    Todas las figuras están realizadas en una rica policromía y una esquematización de líneas en su dibujo, todas llevan un libro que es el evangelio o libro de la vida al que se han entregado en su vida, en su predicación, en su escritura. Miran de frente con rostros iluminados por amplios ojos de mirada firme y fija de modo solemne. Aunque parecen todos idénticos, el autor ha dotado a cada uno de una ligerísima distención en la expresión del rostro y en el cabello.

    La leyenda escrita en el borde de la mandorla transmite al espectador una actitud de recogimiento y oración: «HIC DEVS ALFA ET OMEGA CLEMENS MISERATOR ADESTO AC PIETATE TVA MISERORVM VINCLA RELAXA AMEN” Este es el Dios del Alfa y Omega (el principio y el fin). Ven con tu piedad y libera las cadenas de los miserables. Amén.  

    Javier Agra.

     

    16 NOVIEMBRE 2025 DOMINGO XXXIII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 21,5-19

    En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:
    «Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida». Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?». Él dijo:
    «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos.
    Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.
    Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida». Entonces les decía: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio. Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

    PIEDAD O LLANTO SOBRE CRISTO MUERTO

    SANDRO BOTTICELLI                                                             

    SANDRO BOTTICELLI (Florencia 1445 – Florencia 1510) fue un pintor del Renacimiento italiano, de temática muy variada, aunque tal vez destacan sus cuadros sobre mitología y los temas bíblicos. En el Museo del Prado están expuestas muchas de sus pinturas. “LLANTO SOBRE CRISTO MUERTO”, pintado en 1492, se expone en la ALTA PINACOTECA DE MUNICH.

    La escena es desgarradora; parece pintada esta mañana aunque tiene más de quinientos años. En estos tiempos que vivimos, comunicados e informados de las terribles situaciones por las que pasa nuestro mundo, podemos poner rostros de cada día a la desolación que plasma Botticelli. La pintura, seguramente también otras artes, da aldabonazos a nuestro corazón y así nos conmueve para el arrepentimiento y la solidaridad, nos llama a la transformación del mundo.

    Las figuras están perfectamente situadas en la escena del cuadro, de modo que lo llenan todo y no da la sensación de agobio. Ha distribuido el pintor diferentes escenas por grupos de personajes: el centro está ocupado por Jesús muerto ante el intenso dolor de su madre, lo sujetan Juan evangelista y María Magdalena, con la cercanía de María la de Cleofás y María Salomé (son las mujeres a las que conocemos como las tres Marías). Este grupo forma un juego deslumbrante y asombroso en diversas alturas, de expresiones, colores, texturas de ropa, posturas y tensión diferenciada de cuerpos, manos, rostros…Muchos cuadros son admirables; yo, con este bloque del cuadro, salto de asombro en asombro durante largo tiempo.

    Acompaña el apóstol Pedro a nuestra derecha, lo identificamos por la llave que es su principal atributo iconográfico, el tono dorado de la túnica con que se pinta a los apóstoles. Al lado izquierdo del espectador, dos de los personajes más influyentes de la primitiva Iglesia: Pablo al que ha pintado con la espada, símbolo de su martirio, el autor de trece cartas (no contamos como suya la Carta a los Hebreos), viajero y fundador de comunidades cristianas en numerosas ciudades del Mediterráneo y San Jerónimo (año 340 a 420), traductor de los diferentes libros de la Biblia al latín que entonces hablaba el pueblo, latín del vulgo: por eso conocemos su traducción con el nombre de Biblia VULGATA; el símbolo con que aquí aparece es una piedra en su mano derecha, como señal de penitencia; en otros lugares lo veremos con un libro, con el león, con la mitra de obispo.

    Sobre el fondo se dibuja la oscura entrada del sepulcro donde depositarán a Jesús antes de su Resurrección. He aquí una instantánea llena de color, de intensidad, de angustia y también de esperanza y entusiasmo de aquel acontecimiento definitivo y salvador que ocurrió hace más de dos mil años, que nos vuelve a producir angustia y temor cada día en la actualización de tantas personas que son desgarradas en diferentes aspectos y de múltiples maneras… también para cada una de ellas, para cada uno de nosotros, queda la esperanza, la certeza y el entusiasmo de la solidaridad y de la RESURRECCIÓN.

    Javier Agra

     

    9 NOVIEMBRE 2025 DOMINGO XXXII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO JUAN 2, 13-22

    Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
    Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»

    Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»

    Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?»

    Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»

    Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»

    Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

    JESÚS EXPULSA A LOS MERCADERES DEL TEMPLO. JACOPO BASSANO

    Aunque para esta primera redacción Jacopo tomó elementos de obras tempranas como el joven que asoma tras la columna, su mayor deuda fue hacia la Expulsión de los mercaderes del Templo de Stefano Cernotto. Cernotto, de origen dálmata, pintó su Expulsión en torno a 1535 para la sala segunda del Magistrato del Monte Nuovissimo en el Palazzo dei Camerlenghi en Venecia, la deuda de Jacopo hacia Cernotto fue enorme y duradera, siendo incluso más evidente en las últimas versiones. De Cernotto derivan el énfasis descriptivo y el gusto por lo anecdótico, así como la ambientación de la escena en un amplio interior abovedado modulado por arcos y columnas. También la apertura al exterior mediante una portada arquitrabada situada en un plano intermedio, por la que abandonan el Templo los mercaderes. Se perciben asimismo préstamos puntuales en la ubicación de la mesa del cambista a la derecha y la aparición en primer plano de elementos cotidianos, como la cesta con aves, los huevos o el cordero. Las citas a la obra de Cernotto se multiplican en la última versión londinense: el mercader con los conejos, la postura del niño y el perro y, en la réplica de Francesco, también el óculo sobre la puerta.

     

    26 OCTUBRE 2025 DOMINGO XXX TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 189-,14

    En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a algunos que se confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.

    El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh Dios!, ten compasión de este pecador”.

    Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

    EL FARISEO Y EL PUBLICANO  JAMES JACQUES-JOSEPH TISSOT

    DOMINGO XXX del Tiempo Ordinario. La lectura del evangelio de este domingo solamente lo narra Lucas. Pero los temas de los fariseos, los publicanos, el aparentar, la humildad, la conversión… que aquí se exponen, están frecuentemente presentes en las cuatro versiones del evangelio.

    Es más común encontrar esta imagen en el recuerdo popular que en el arte. La pintura no ha tratado apenas esta parábola, ni tampoco la música o la literatura. JAMES TISSOT (Nantes 15 octubre 1836 – Chenacey-Buillon 8 agosto 1902) realizó esta pintura en los últimos años del siglo XIX. Es un autor que pone más cuidado en la forma de pintar, en la fidelidad a la historia y a los paisajes que a la emoción religiosa que transmite en su pintura.

    De este modo, sus pinturas religiosas parecen cuadros sin latido sensible. A él, no obstante, se debe una serie de cuadros que van repasando la vida de Cristo.

    En este cuadro “EL FARISEO Y EL PUBLICANO” que pintó Tissot en 1984 y pertenece al Museo de  Brooklyn, podemos adentrarnos en la sinagoga magníficamente pintada que nos entrega, en la escena donde encuadra el momento del fariseo y el publicano. Nosotros espectadores, tenemos la opción de entregar alma y vida a los personajes; nosotros espectadores podremos disfrutar de la grandiosidad del entorno y leer los labios y el corazón del fariseo y del publicano.

    El fariseo visible en brillante blanco, destaca sobre la bella y cuidada decoración de la sinagoga; su primer plano hace que se dirija hacia él la mirada del espectador. Es una persona que cuida la ley, las normas, la oración incluso; es una persona que en todo momento atiende a la formalidad externa…parece que se lo recuerda a Dios y le solicita que le devuelva su constante atención en forma de favores.

    El publicano se pega a la columna, como si quisiera mimetizarse para pasar desapercibido. Sabe de su pequeñez, de sus reducidas virtudes y  con gesto humilde, cabeza inclinada, cuerpo mendicante, suplica al mismo Dios. Éste es el de noble corazón, de sinceras actitudes… Y regresará a su casa salvado, porque Dios levanta del polvo al desvalido y le entrega la dignidad de ser persona y de ser hijo en el Hijo.

    Javier Agra.

     

    19 OCTUBRE 2025 DOMINGO XXIX TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 18,1-8

    En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”».

    Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

    LA PESCA MILAGROSA, PEDRO PABLO RUBENS

    El evangelio de este Domingo XXIX del Tiempo Ordinario solamente está narrado en el evangelio de Lucas. No obstante esta idea de orar siempre y sin desfallecer está presente en diferentes textos a lo largo del Nuevo Testamento, a través de esta parábola y enseñanzas similares nos anima Jesús a depositar siempre nuestra confianza en el Padre Dios aún en los momentos de dificultad, de duda, de injusticia, de desorientación…

    La importancia de la oración ha sido siempre muy destacada en la enseñanza de nuestros santos y también muy practicada en nuestra historia como modo de estar con Dios y de ir construyendo nuestra propia persona. Cito un muy breve texto de Santa Teresa de Jesús en el capítulo XIX del Libro de su vida: “…aunque no dejaba de hacer ofensas al Señor; mas como no había perdido el camino aunque poco a poco, cayendo y levantándome, iba por él; y el que no deja de andar e ir adelante, aunque tarde, llega. No me parece otra cosa perder el camino, sino dejar la oración”.

    Aporto este cuadro de Pedro Pablo Rubens, pintor que consideramos holandés aunque nació en lo que hoy es territorio de Alemania (Siegen 1577 – Amberes 1640). El año 1618 pintó este cuadro “LA PESCA MILAGROSA” que se conserva en la National Gallery de Londres.

    Habían insistido en pescar sin éxito, pero pusieron su confianza en Jesús y su palabra. Después el Maestro los llamó para que fueran pescadores de hombres. Siguieron el camino de Jesús en la oración y en la vida y así hasta el momento actual en que continuamos confiando en Jesús, en su vida y su oración para construir el Reino de Dios Padre para todas las personas.

    Es un cuadro lleno de dinamismo, de color y luz llenos de vida. La fortaleza de la anatomía de los personajes es una constante en las creaciones de nuestro pintor.  Los escorzos de diversos personajes, el seguro caminar de Jesús, la suavidad de las olas en constante vaivén hacen de este momento que recoge Rubens un momento de tensión, de actividad unos instantes después de la duda sobre el intento de la pesca. Los hombres del mar habían insistido con sus redes, ahora es Jesús el que responde: continuad, echad la red una vez más, no os fatiguéis nunca, “el que la sigue, la consigue” decimos en nuestro refranero. 

    Javier Agra.

     

    12 OCTUBRE 2025 DOMINGO XXVIII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 17,11-19

    Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes». Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús, tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». Y le dijo:
    «Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

    JESÚS SANA DIEZ LEPROSOS  GEBHARD FUGEL

    Avanza el Tiempo Ordinario; en la liturgia de este domingo XXVIII la Iglesia nos ofrece un episodio curativo del evangelio de Lucas, al que estamos leyendo en este ciclo C. La enfermedad de la que habla el evangelio, impide la participación en el culto y en la vida civil ordinaria. El libro del Levítico 13, 45 – 46 regula la actitud ante estas personas, para proteger de los contagios no para ayudar al enfermo.

    Los enfermos de lepra del presente episodio narrado por Lucas, se quedan distantes; desde allí gritan y piden ayuda. La respuesta de Jesús lleva implícito el proceso de curación con el testimonio de los sacerdotes a quienes se tienen que presentar. La narración dice que se sienten curados mientras van de camino, solamente uno vuelve a dar gracias a Dios.

    El que regresa da gloria a Dios ante la asamblea y agradece a Jesús la curación. Lucas presenta a Jesús equiparado al Padre en divinidad. El final está lleno de sentido iluminador. “Tu fe te ha salvado” Todos están curados de la enfermedad, pero éste que ha regresado agradecido y confesando la fe está sanado en plenitud, ha entrado en la salvación.

    Para acompañar la lectura de este domingo, aporto la pintura “JESÚS SANA DIEZ LEPROSOS” de GEBHARD FUGEL (Ravensburg 1863 – Múnich 1939). Lo pintó en 1920 y está en el Museo diocesano de Frisinga, localidad al norte de Múnich. En la Facultad de Frisinga (Freising en alemán) estudió filosofía y teología entre los años 1946 – 1951 el que fuera papa Benedicto XVI.

    Gebhard Fugel fue un pintor de grandes murales de temas bíblicos y especialmente de la vida de Jesús. Nos presenta a Jesús de camino a Jerusalén en el límite entre Galilea y Samaría, así se justifica la indicación de que uno de los leprosos era samaritano. En la narración de Lucas, expresado también en el cuadro, aparecen dos detalles interesantes: los enfermos piden misericordia colectiva “ten compasión de nosotros” y se dirigen a Jesús como “maestro” expresión que solamente aparece en boca de los discípulos, salvo en esta ocasión.

    El cuadro recoge el momento en el que los diez hacen la súplica al maestro, aún vemos aparecer unos pasos por detrás a los apóstoles que van de camino acompañando a Jesús hacia Jerusalén. Los tonos que emplea el pintor nos hacen pensar en una prolongación entre el cielo y la tierra donde la figura de Jesús pone el tono más brillante e iluminado. Podríamos pensar en que es el tiempo de la cosecha por el tono amarillento de la mies donde se encuentran los leprosos suplicando.

    El único rostro que tiene rasgos y podemos observar es el de Jesús, el Maestro. Los apóstoles aún lejanos están difuminados, los leprosos están de espaldas o de perfil hacia el espectador. De este modo, Gebhard Fugel  puede invitarnos a todos a participar directamente en la marcha, en la súplica, en la sanación, en el agradecimiento…

    Es como si el pintor hiciera una lectura teológica de la escena donde la curación pasa a segundo plano y lo verdaderamente importante es la misericordia de Jesús, el agradecimiento y la fe que permiten ser curados en plenitud porque cada uno acogemos agradecidos y con fe el don de Dios.

    Javier Agra.

     

    5 OCTUBRE 2025 DOMINGO XXVII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 17,5-10

    En aquel tiempo, los apóstoles le dijeron al Señor: «Auméntanos la fe».

    El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.

    ¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».

    SEU VELLA LLEIDA

    El texto del evangelio que hoy nos presenta la Iglesia, Lucas 17, 5 – 10, nos plantea que la fuerza de la fe depende de su punto de apoyo y no del tamaño de la fe. Nuestro punto de apoyo es Jesús a quien pedimos que nos acompañe y sostenga siempre. Lucas añade la curiosa imagen de la morera que incluso se puede trasladar al mar.

    La dura parábola del siervo, descrita con cierta rudeza, viene a insistir en el servicio del discípulo. No podemos alegar derechos ni exigir remuneración; nosotros estamos al servicio de Jesús, desde la humildad de quien reconoce la distancia entre el servicio prestado y la grandeza de la tarea encomendada.

    Este domingo XXVII del Tiempo Ordinario leemos también un texto de la segunda carta de Pablo a Timoteo y nos asegura que, pese a ser unos servidores simples y humildes, contamos con la fortaleza del Espíritu Santo para avivar siempre los carismas que el Padre Dios nos ha entregado para el bien de la comunidad y de la humanidad entera. Por el Espíritu Santo ya no vivimos de recuerdos que aglutinamos, nuestra vida al completo está al servicio del Señor Jesús Resucitado.

    Una posible imagen para fortalecer nuestra entrega y nuestra confianza permanente en Jesús del que somos servidores humildes, es este mural de la CRUCIFIXIÓN que está en una de las capillas (capilla de Santo Tomás) de la SEU VELLA DE LLEIDA. La Seu Vella (Catedral Vieja) se encuentra en uno de los dos turós (colinas) de la ciudad, se ve desde la distancia y es también el lugar desde donde se divisa toda la ciudad y sus alrededores.

    Construida en el Siglo XIII ha sufrido múltiples tropelías a lo largo de la historia, hoy no está dedicada al culto pero sí es un lugar de visita y de recuerdos, de silencio y de recogimiento, de lectura y música meditativas. Es, sin duda, una de las construcciones más bellas y singulares de la arquitectura medieval. El claustro aporta un conjunto armónico de arquitectura y decoración de asombrosa sencillez y belleza.

    Sobriedad, grandeza, espectacularidad podrían servir para definir el conjunto donde el templo de grandes y armoniosas proporciones mantiene un ábside perfecto con un Cristo crucificado acogedor y pleno de esperanza. Otras esculturas están distribuidas por diferentes templos de Lleida: como “la  Mare de Déu dels Fillols” hoy en la iglesia de Sant Llorenç o “la Virgen del Blau” en la Catedral Nueva, además de las que se pueden admirar en el Museo de la ciudad.

    La crucifixión que podemos admirar en la Seu Vella aún conserva la policromía del Románico. Jesús muerto en la cruz nos entrega su sangre vertida por las heridas de pies y manos, el agua del costado. A uno de los lados, María traspasada por una espada de dolor está sostenida por tres mujeres mientras Nicodemo contempla el momento en un segundo plano. El otro lado de la cruz está ocupado por Juan Evangelista y separados otro grupo de personajes.

    La luz y el colorido de la pintura al temple nos están ablando de vida y esperanza en este trance de doloroso presente. Los diferentes personajes están pintando a la humanidad de todos los tiempos, presentes en el dolor y en la esperanza siempre apegados a Jesús de quien somos servidores y discípulos.

    Javier Agra.

     

    28 SEPTIEMBRE 2025  DOMINGO XXVI TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 16, 19-31

    En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día.
    Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico, pero nadie se lo daba. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.

    Sucedió que se murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico y lo enterraron.

    Y estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno, y gritó: Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas. Pero Abrahán le contestó: Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida y Lázaro a su vez males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros. El rico insistió: Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento.

    Abrahán le dice: Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen. El rico contestó: No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán. Abrahán le dijo: Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.

    EPULÓN Y LÁZARO LEANDRO BASSANO

    Epulón no es nombre propio en ninguna de sus acepciones, tampoco en este episodio del evangelio de Lucas. Epulón deriva del latín y viene a significar la persona que come en abundancia y lleva una vida regalada en todos sus órdenes.

    Esta parábola está presente únicamente en Lucas y forma parte de la enseñanza general sobre el uso de las riquezas. El problema no es que haya una persona rica; el mal está en que no se da cuenta de que a su lado un pobre no tiene con qué alimentarse; el mal está en la injusta distribución de los bienes de este mundo; el mal está en poner el corazón en la riqueza y no en la misericordia de Dios, en la voluntad de Dios que quiere que todas las personas vivan en dignidad y en prosperidad.

    Son varios los pintores que se han hecho eco de este muy conocido episodio. Yo he optado por compartir el cuadro “EPULÓN Y LÁZARO” de LEANDRO BASSANO (Bassano del Grappa 1557 – Venecia 1622). Pintor manierista que realizó esta obra hacia 1570 y se expone en el MUSEO DEL PRADO.

    Estamos viendo a un pintor reconocible por las figuras muy bien dibujadas y perfiladas en pinceladas finas con abundancia de luz y tonos que cambian de color sin apenas percibirlo el espectador. De esta forma su cuadro de Epulón y Lázaro parece que se mueve ante nuestros ojos de modo imperceptible, es como si asistiéramos a un sigiloso baile de personajes que invitan al espectador a nombrarlos, a tomar una actitud ante cada uno de ellos, todos tienen su interés y su personalidad.

    Pese a la abundancia de personajes parece, no obstante, que están ausentes unos de otros como si el pintor nos diera un aldabonazo y nos llamara a entender que cada persona es importante y que hemos de ocuparnos unos de los otros. Aquí, los distintos “sirvientes” están ocupados es atender las exigencias del “epulón” sin mirar ninguno de ellos hacia Lázaro, el pobre que está a la puerta esperando que le dejen alimentarse con las sobras que caen de la mesa. Solamente los perros están con él, cuidan de él; a través de las ventanas y en la cocina misma observamos la abundancia de la tierra, del mar, de las aves… a las que, sin embargo, el pobre no tiene acceso.

    Es verdad que el cuadro de Leandro Bassano se centra en los primeros versículos de la parábola, no obstante lanza a quienes lo contemplamos a la meditación del texto completo y así nos impulsa a recrear otros posibles desarrollos y otros finales posibles.

    Javier Agra.

     

    21 SEPTIEMBRE 2025 DOMINGO XXV TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 16,1-13

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando».

    El administrador se puso a decir para sí: “¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.

    Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?”. Este respondió: “Cien barriles de aceite”.
    Él le dijo: “Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”. Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Él contestó: “Cien fanegas de trigo”. Le dice: “Toma tu recibo y escribe ochenta”.

    Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz. Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?

    Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.

    VOCACIÓN DE SAN MATEO CARAVAGGIO

    Caminamos con sosiego por el largo periodo de los Domingos del Tiempo Ordinario. En este veinticinco domingo, el evangelio de Lucas nos plantea la honestidad en el trabajo y en la vida en general; recuerda que es muy difícil no hacer trampas cuando se trata de conseguir riquezas y concluye con una frase rotunda, diáfana y clara: no podemos servir a Dios y al dinero.

    El próximo miércoles celebraremos la fiesta de San Mateo, el que abandonó el dinero para servir al Señor. El cuadro que acompaña al evangelio de hoy, “LAVOCACIÓN DE SAN MATEO” lo pintó “CARAVAGGIO” el año 1599, está en Roma en el templo de SAN LUIS DE LOS FRANCESES. Pertenece a un conjunto de tres cuadros sobre la vida del evangelista, apóstol de Jesús, Mateo: Los otros dos cuadros son “La inspiración de San Mateo” y “Martirio de San Mateo”.

    Este es, sin duda, el más conocido de los tres y uno de los que más nombre han dado al pintor Michelangelo Merisi da CARAVAGGIO (Milán 29 septiembre 1571 – Porto Ercole 18 julio 1610) quien vivió y trabajó durante el final del Renacimiento y los primeros años del Barroco. De él se asegura, aquí lo he comentado alguna otra vez, que fue uno de los principales maestros de los grandes pintores del Barroco español. A propósito de este pintor podemos estudiar sobre el “claroscuro” en pintura, pero será en otro momento.

    Mateo con su barba ocupa el centro de la mesa que contemplamos, es el único que mira a Jesús desde el asombro y la conmoción. ¿Es a mí? –se pregunta –. Está  acompañado por otras cuatro personas que miran hacia diferentes lugares sin comprender ni participar de la profundidad del momento en el que Jesús se dirige a Mateo el cambista; los cuatro están ausentes al profundo cambio que se producirá en el recaudador de impuestos, Mateo; solamente él, mantiene la mirada absorta más allá de las monedas que están sobre la mesa, ocupando la otra llamada. Mateo ha comprendido que es más importante el Señor que su mesa de trabajo. Seguir a Jesús ha pasado a sustituir los apuntes todos de su agenda. Desde ahora Jesús lo acompañará siempre, porque él acompaña y sigue al maestro, no vaya a ser que con tantas actividades lo vaya a dejar aparcado en “el templo” y no forme parte de su vida.

    Visten estos personajes citados al modo de la época de Caravaggio, mientras Jesús y Pedro están de pie a la derecha del cuadro con túnicas más atemporales. Jesús y el apóstol Pedro están con los pies descalzos frente al lujo de los sentados a la mesa, porque están siempre en camino hacia la voluntad del Padre, porque la tierra que pisan es sagrada. La mano de Jesús llama a Mateo, la mano de Pedro indica que esta llamada es para todas las personas, es la llamada de la Iglesia a participar en la LUZ del Señor Jesús.

    Jesús está iluminado, trae la luz de la verdad a este cuarto de tinieblas; un rayo de luz cruza la estancia hasta iluminar el espacio de la mesa que ocupa Mateo. La acción se detiene, hasta el aire de la habitación se paraliza y se parte en la mitad alta de la ventana con la iluminación y la pared vacía y la mitad baja del cuadro donde sucede el instante de la llamada de Jesús a Mateo. La mano del Maestro recuerda a la mano de Dios Padre en la creación de Adán de Miguel Ángel, como expresando que Jesús hace de Mateo el publicado una persona nueva para transformarlo en Mateo el apóstol y evangelista. Mateo está enfrascado en el mundo oscuro del dinero y hasta la misma entraña del recaudador quedará iluminada por la luz de la fe que le entrega el Señor Jesús.

    La LUZ que es llamada y gracia, se dirige a cada persona, como a Mateo nos rescata de la oscuridad, nos rescata y nos salva. La luz es la voz de Dios Padre que llega desde el exterior en las palmas del Espíritu Santo para llamarnos a la existencia. La respuesta es la elección entre el Señor o el dinero. 

    El final de escena lo conocemos, y será el comienzo de la vida de Mateo como discípulo, desde ahora vivirá en la LUZ.

    Javier Agra.

     

    14 DE SEPTIEMBRE 2025  DOMINGO XXIV TIEMPO ORDINARIO

    Lectura del santo evangelio según san Juan (3,13-17):

    En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

    ELEVACIÓN DE LA CRUZ  REMBRANT HARMNSZOON VAN RIJN

    El Domingo celebramos la exaltación de la Santa Cruz.

    La pintura de Rembrandt que acompañamos es una obra barroca conmovedora que representa el momento del descendimiento de la Cruz, encargada por Federico Enrique de Orange para una serie sobre la Pasión de Cristo. En ella, Rembrandt emplea un marcado claroscuro para acentuar el dramatismo y la fragilidad humana del cuerpo de Cristo, y la atmósfera de meditación y contemplación, alejándose de la exuberancia cromática de Rubens. 

    En contraste con representaciones anteriores, el cuerpo de Cristo es mostrado casi desarticulado, enfatizando su fragilidad y el lado humano de su sufrimiento, como un «saco deslavazado.

    La obra se encuentra en la Antigua Pinacoteca de Munich, Alemania

     

    7 DE SEPTIEMBRE 2025  DOMINGO XXIII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 14,25-33

    En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
    Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.

    Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?
    Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.

    Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.

    EL NACIMIENTO DE LA VIRGEN JUAN PANTOJA DE LA CRUZ

    El Domingo XXIII del Tiempo Ordinario que celebramos hoy nos invite a medir nuestras fuerzas, a dar la medida mejor que podamos para la construcción de nuestra vida y del Reino de Dios.

    El día ocho de septiembre, con el recuerdo del Nacimiento de María, la Virgen madre de Jesús, se celebra esta Festividad en numerosos lugares con diferentes advocaciones marianas.

    Tenemos pocas noticias en el Nuevo Testamento sobre María, menos aún sobre su infancia. Los datos que nos han llegado y que han inspirado a pintores, poetas, músicos y otros artistas están tomados fundamentalmente del evangelio apócrifo “Protoevangelio de Santiago” que dedica los dieciséis primeros capítulos a María hasta el nacimiento de Jesús, los primeros cinco capítulos están dedicados al Nacimiento de María, en Nazaret, hija de Joaquín y Ana, descendiente de la familia del rey David.

    Acompaña al comentario de esta celebración, un óleo de JUAN PANTOJA DE LA CRUZ, “EL NACIMIENTO DE LA VIRGEN” pintado el año 1603, que está en el Museo del Prado. Nació en Valladolid el año 1553, murió en Madrid el 26 de octubre de 1608. Pintor de la corte de Felipe II y de Felipe III.

    El cuadro presenta diferentes escenas situadas en diversos planos que le conceden una intensa profundidad. Está coronado por la luminosa presencia del Espíritu Santo en forma de paloma, acompañado por dos ángeles; de este modo enmarca Juan Pantoja de la Cruz su pintura en el marco espiritual desde el primer vistazo.

    María acaba de nacer y está siendo preparada para entregársela a su madre, Ana, quien descansa en el lecho del esfuerzo de la maternidad reciente. La cama está cubierta por un dosel que recalca el entorno palaciego de toda la obra de nuestro pintor, también las de tema religioso. Las siete personas que ocupan los diferentes planos están marcando zonas de luz y de magnificencia en la escena. Desde las tres sombreadas figuras del fondo que acompañas a Ana, pasando por las blanquísimas damas que sostienen toalla y ropas también de un blanco iluminado, hasta el primer plano en que las personas que asean a María y nos la presentan, al mismo tiempo entregan la luz y la esperanza de redención a toda la humanidad y a cada persona que se acerca a contemplar la escena.

    El cuadro está lleno de detalles, adornos, pliegues de ropas cortesanas… porque estaba pintado para adornar las estancias de la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III y porque también entre las figuras aquí pintadas se pueden reconocer personas de la familia real.

    Pero han pasado años y siglos, a quienes hoy contemplamos esta escena nos llega el asombro de una niña llena de luz que nos traerá el Camino, la Verdad y la Vida en Jesús de Nazaret, el Cristo Resucitado.

    Javier Agra.

     

    31 AGOSTO 2025 DOMINGO XXII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 14, 1. 7-14

    Entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá: Cédele el puesto a éste. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.

    Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

    Y dijo al que lo había invitado: Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.

    LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS  PAOLO VERONÉS

    El presente Domingo XXII del Tiempo Ordinario nos da un aldabonazo sobre la humildad, sobre la gratuidad, sobre estar atentos a todas las personas de este mundo y aún a la naturaleza y su cuidado.

    Cuando te inviten a un banquete, no ocupes los primeros puestos… presta atención al colectivo, acaso otras personas necesitan tu ayuda y atención. Camina junto a tus hermanos los humanos, escucha, comprende y cura para que juntos podamos celebrar la Eucaristía del Señor Resucitado.

    Esta parábola no habla tanto de asientos sino de la vida, del corazón; sirve para manejarnos en todos los aspectos de la vida. Invita a los pobres, a quienes necesitan ver, a los que les cuesta caminar o no saben por dónde ir, no compitas con nadie sino sé solidario para progresar todos juntos; muestra la grandeza del banquete de este mundo que tiene sustento, vestido, cultura, prosperidad para todas las personas desde la humildad y la sencillez como Jesús recomienda en este y en otros momentos del evangelio. Muestra la esperanza del Reino de los Cielos.

    Presento este domingo, la pintura de PAOLO CALIARI conocido como EL VERONÉS, “LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS”. El Veronés nació en Verona 1528, murió en Venecia 1588. Seguramente es la figura central del Manierismo italiano, barroco adelantado.

    Son conocidas muchas de sus obras, de gran formato, de llamativo y suave colorido. Enmarca, la mayor parte de sus pinturas, en escenarios de rica arquitectura.

    Estas notas sirven perfectamente para la obra “LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS” que no es de las más conocidas, se encuentra en el MUSEO DEL LOUVRE.

    En el citado cuadro, identificamos perfectamente a Jesús en el centro de la escena; eleva la mirada al cielo en el momento de dar gracias y partir el pan. Pero también es el gesto con que el pintor ha querido mostrar que Jesús lleva hasta el Padre Dios toda la angustia de nuestro caminar, para que todas nuestras dudas se transformen en gloria y entusiasmo, en celebración de la vida resucitada.

    Jesús camina a nuestro lado, escucha y llena de vigor nuestro corazón, como ocurrió con los dos apóstoles peregrinos que identificamos perfectamente, sentados a la mesa con Jesús: Veronés recoge el momento del asombro y la ilusión cuando reconocen a Jesús al partir el pan, en la Eucaristía. Han venido conversando con “el peregrino” sobre las penurias de la vida y ahora reconocen “al Resucitado” al partir el pan, están curados de su fatiga, su corazón está preparado para la misión de la vida.

    Otras diecisiete personas merodean por esta escena, algunos niños jugando con los dos perros aquí plasmados, otro niño aún en brazos… Seguramente el pintor incluyó a toda la familia de su mecenas, pero quinientos años después de ser pintado este cuadro podemos incluirnos cada uno de los espectadores, diversidad de edades, diferentes profesiones, varias situaciones personales ante la vida…atentos unas veces, ausentes otras, doloridos por la vida, ilusionados, acaso tristes, esperanzados en todo momento porque a nuestro lado siempre camina el Señor que escucha, enseña y sana. Entusiasmados siempre porque nuestro puesto en el banquete es estar atentos a las necesidades de las personas, a las esperanzas… entusiasmados siempre porque somos misioneros del pan-cuerpo, del vino-sangre que es celebración de la vida y la RESURRECCIÓN.

    Javier Agra.

     

    24 AGOSTO 2025 DOMINGOXXI TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO SAN LUCAS 13, 22-30

    En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: –Señor, ¿serán pocos los que se salven?
    Jesús les dijo: –Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: «Señor, ábrenos» y él os replicará: «No sé quiénes sois.» Entonces comenzaréis a decir: «Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas.» Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.» Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.

    MADONNA CON SAN JUAN BAUTISTA Y SAN JUAN EVANGELISTA  

    DOSSO DONNI

    El Domingo XXI del Tiempo Ordinario nos plantea la necesidad de estar atentos, de cuidar la elección de la puerta de entrada, de vigilar permanentemente. El peregrino que entra por la puerta de la ciudad santa tiene la sensación de encontrar la paz  y la justicia que ha establecido el Señor (Isaías 60, 11); por la puerta se entra a través de la fidelidad, de la justicia (Salmo 15; 118). El Antiguo Testamento pide a Dios que rasgue los cielos y descienda él mismo para guiar el rebaño y hacerlo entrar por la puerta (Miqueas 2; Isaías 63, 19) Jesús cumple este deseo y él es la verdadera puerta de acceso a los pastos de la libertad, la paz, la justicia… (Juan 1, 51; 10, 9).

    La puerta es estrecha, pero Jesús ha vencido esta estrechez de los miedos, de la muerte, del pecado, del mal y ha otorgado a la iglesia que es su continuación ser más fuerte que los poderes del maligno (Mateo 16, 18). La puerta es estrecha pero cabemos todos si estamos unidos a Jesús, el Cristo Resucitado.

    El cuadro que hoy propongo puede ser útil también para este tema. Aporto la pintura “MADONNA CON SAN JUAN BAUTISTA Y SAN JUAN EVANGELISTA” de DOSSO DONNI (San Giovanni del Dosso, Mantua 1490 – 1542). Su nombre era Giovanni di Niccolo Luteri. Este cuadro lo realizó el año 1525 y pertenece a la GALERÍA PITTI, Florencia.

    Nos encontramos con un autor muy prolífero del Renacimiento italiano. En el cuadro sobresale la composición y el tratamiento del paisaje, poético y sugerente, en el que está englobado el tema principal donde contemplamos a María, la Virgen madre con su Hijo Jesús en brazos; estos cuadros reciben el nombre genérico de Madonna, en español La Señora. La Madonna está encumbrada entre las nubes del cielo, rodeada de ángeles. El blanquecino nimbo de su cabeza destaca sobre el círculo amarillo símbolo de la divinidad de Jesús que es el sol que nace de lo alto, y ampliado todo por el rojizo amanecer del Padre Dios que nos entrega la novedad del tiempo definitivo con Jesús de Nazaret nacido del seno de María.

    Las figuras de los dos Juanes están tratadas con majestuosa libertad, desde un colorido marcado y amplio de modo que el autor Dosso Donni quiere que los espectadores recreemos ambas figuras para interactuar en su vida y su simbología. A nuestra izquierda, Juan Bautista apoya el pie derecho sobre un libro con que nos indica que queda cerrado el tiempo del Antiguo Testamento, mientras sujeta en sus manos el libro abierto del Nuevo Testamento. Es él quien da paso del Antiguo al Nuevo con la presentación que nos hace de Jesús a quien anuncia en la filacteria de su cayado con forma de cruz “Ecce angus Dei qui tolis pecata mundi” (“He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”).

    Juan evangelista a nuestra derecha, tiene también un libro pues es autor de una de las cuatro versiones del Evangelio, de tres cartas y del Apocalipsis, libro con que se cierran los escritos del Nuevo Testamento. En su mano izquierda tiene el cáliz del que asoma una serpiente, pues el cáliz es salvación para los que creen en Jesús y condenación para quienes lo rechazan.

    Colores fuertes y diferenciados, permiten dar forma y personalidad individualizada a cada uno de los diferentes personajes del cuadro, todos perfectamente integrados entre sí y también inmersos en el paisaje que está presentado por nuestro autor como aglutinante general de las diferentes escenas que nos entrega.

    Javier Agra.

     

    17 AGOSTO 2025 DOMINGO XX TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 12,49-53

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

    ASUNCIÓN DE MARÍA  MATTEO DI GIOVANNI

    Este Domingo XX del Tiempo Ordinario tenemos magníficas lecturas que nos impulsan a encender en el mundo el fuego del AMOR que Jesús el Cristo ha entregado para que se queme en nosotros todo el individualismo, el egoísmo, el miedo y brille la incandescencia de la fraternidad, la libertad, la Paz.

    El profeta Jeremías es la figura que destaca en la primera lectura del capítulo 38 de su amplio libro. Dios lo salva a través de las personas, porque hemos de aprender a ser manos y pensamiento de Dios, a estar siempre atentos para que Él pueda actuar también a través de nuestra limitada existencia.

    No obstante, pensando en que el viernes día quince celebraremos la Solemnidad de la ASUNCIÓN DE MARÍA quiero presentar un cuadro sobre ese tema pintado por MATTEO DI GIOVANNI (Borgo Sansepolcro, Arezzo, 1430 – Siena 1497). Lo pintó el año 1474 y se expone en la NATIONAL GALLERY de Londres. Seguramente la realizó para el coro de la iglesia del Monasterio de San Agustín en Asciano, en la Toscana.

    La figura monumental de María domina la escena, bastante más grande que los ángeles y los santos que rodean su figura en el momento de la Asunción al cielo donde espera la figura resucitada de Jesús el Cristo junto con santos y figuras del Antiguo Testamento entre los que podemos reconocer a San Juan Bautista.

    María, en actitud de oración, lleva una capa blanca de tal manera dispuesta que envuelve el vientre donde se encarnó Jesús, su hijo e Hijo de Dios. La tumba vacía y las vistas de la naturaleza en brillante azul y vida forman la parte de la tierra de esta pintura donde destaca la figura del apóstol Tomás recogiendo el cinturón de María, la Virgen madre, a medida que es elevada al cielo. Cuenta la Leyenda Dorada que Tomás apóstol tampoco estaba en el momento de la Asunción, cuando llegó corriendo encontró la tumba vacía y vio el cinturón de María que caía. El apóstol lo recogió y creyó.

    El conjunto de la diversidad de coros angélicos con instrumentos músicos, en actitud de oración, en posturas de canto… las diferentes tonalidades de sus vestidos, el diverso color de sus cabellos, las expresiones de los rostros angélicos constituyen este cuadro lleno de energía ascendente, de permanente movimiento, de fortaleza vital. Es una invitación teológica para cuantos contemplamos la escena, hacia la oración y la fe, hacia la misión y la evangelización, hacia la construcción de un mundo de luz y de fraternidad, de libertad y de PAZ.

    Javier Agra.

     

    10 AGOSTO 2025  DOMINGO XIX TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 12, 32 – 48

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
    Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos.
    Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

    Pedro le dijo: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». Y el Señor dijo: «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos.
    Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».

    RETABLO DEL ESPÍRITU SANTO  COLEGIATA DE SANTA MARÍA, MANRESA

    El día siete, Domingo XIX del Tiempo Ordinario, la Iglesia nos presenta un texto del evangelio que impulsa a la espera vigilante, a la acción solidaria, a transformarnos por la acción del Espíritu.

    El martes nueve celebraremos la fiesta de nuestra santa Teresa Benedicta de la Cruz. Aunque nosotros celebramos su festividad en una fecha cercana al doce de octubre fecha de su nacimiento el año 1891. Murió mártir en Auschwitz el 9 de agosto de 1942.

    Sin embargo, presento el “RETABLO GÓTICO DEL ESPÍRITU SANTO” de la COLEGIATA DE SANTA MARÍA EN MANRESA, Barcelona. Es una obra del pintor PERE SERRA de los últimos años del siglo catorce. En sus cinco calles y tres cuerpos coronados por el ático en cinco pináculos, se representan veintidós escenas de la vida de Cristo, con la característica común de alguna presencia del Espíritu Santo.

    La calle Central es más ancha. En ella se representa Pentecostés como tabla inferior y más grande, motivo central que da nombre al Retablo; el Espíritu Santo en forma de Paloma sale del rasgado cielo y se posa como Lenguas de Fuego sobre los apóstoles reunidos en torno a la figura central de María. Sobre ella La Coronación de María después de su Ascensión y en el pináculo La Crucifixión de Cristo.

    En las dos calles a su izquierda contemplamos cuatro escenas de la infancia de Jesús junto a María su madre, en los dos cajones altos están representadas la Creación del mundo y la Creación del hombre.

    Las dos calles de la derecha tienen representados cinco momentos de la vida adulta de Jesucristo: El Bautismo, La Transfiguración, La Resurrección,  la Aparición a los discípulos en el Cenáculo y la Ascensión; además también vemos pintada la tabla con el Discurso de Pedro que, junto con Pentecostés, se considera el momento del nacimiento de la Iglesia.

    La Predela sufrió diferentes contratiempos en la historia; en una restauración de mediados del siglo veinte  se colocó la tabla con la “Lamentación sobre Cristo Muerto”, obra de 1411 realizada por el artista Lluís Borrassá. A su derecha se representa el Discurso de San Esteban y a su izquierda un cuadro sobre san Martín en el momento de la Consagración de la celebración de la Eucaristía con una simbología curiosa e intensa que cuenta Santiago de la Vorágine en su libro “Leyenda áurea”

    Las tablas del ático están coronadas en cada de sus pináculos por ángeles que llevan escrito es la filacteria un texto alusivo al cuadro sobre el que están. “El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis 1, 2), sobre la imagen de la Creación. “Yahvéh Dios formó al hombre del polvo de la tierra…” (Génesis 2, 7), sobre la imagen de la Creación del hombre. “Una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado…” (Marcos 1, 11), sobre la tabla del Bautismo de Cristo. “Su rostro resplandeció como el sol, y sus vestidos de volvieron blancos como la luz” (Mateo17, 2), sobre la escena de La Transfiguración de Jesús.

    Termino apuntando que en estas pinturas del gótico las imágenes de Jesús, de María, de los santos… aparecen más cercanas a los fieles que las observan; descienden desde el cielo, desde Dios Padre para moverse y convivir entre las personas; muestran un rostro cercano, como una caricia del Padre Dios.

    Javier Agra.

     

    3 AGOSTO  2025  DOMINGO XVIII TIEMPO ORDINARIO

    EVANGELIO LUCAS 12,13-21

    En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?».

    Y les dijo: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».

    Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”. Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.

    Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».

    IGLESIA DE NTRA. SRA. DEL CAMINO. MEDINA DE LAS TORRES, BADAJOZ

    La Liturgia de este domingo XVIII del Tiempo Ordinario nos presenta a nuestro Dios siempre fiel más allá de lo que podemos sospechar las personas. Nos invita a vivir de cara al futuro desde el entusiasmo, la fortaleza, la confianza, la construcción de mundo abierto a todas las personas. Para cimentar nuestros proyectos contamos siempre con el Padre Dios que nos sustenta, nos alimenta, nos mantiene ilusionados. Desde esta raíz en la Santísima Trinidad podremos construir nuestra vida, con su fuerza y con nuestro empeño.

    He presentado diferentes retablos a lo largo del año litúrgico. Hoy quiero poner a vuestra consideración, por si alguna persona no lo conoce, el RETABLO MAYOR DE NUESTRA SEÑORA DEL CAMINO, que es el templo parroquial de MEDINA DE LAS TORRES en BADAJOZ. Realizado en el siglo XVI por el pintor flamenco ESTACIO DE BRUSELAS (1517 – 1572).

    De los diferentes retablos que pintó Estacio de Bruselas, se ha perdido casi todo; conservamos esta magnífica obra en la que podemos contemplar una precisión de pincel, manejo del color y de la perspectiva de modo que estamos contemplando una serena obra de arte además de un rico testimonio religioso.

    En su arquitectura, aún está presente el estilo gótico, mientras que las diferentes pinturas son de carácter renacentista. Está compuesto por tres cuerpos y nueve calles formando un amplio tríptico en el ábside del templo; contiene también una predela o banco y cuatro esculturas. Casi todo el retablo está manifestando escenas de la vida de Jesús y de María.

    La calle central y dos de las laterales terminan en una altura superior formada por los cilindros guardapolvos. La calle central está coronada por una Crucifixión, en el cuerpo inmediatamente inferior observamos una escultura de Jesús Resucitado y en la misma calle en su cuerpo inferior destaca la luminosa imagen de María bajo la advocación que da nombre al templo, Nuestra Señora del Camino.

    Las tres calles de la derecha del primer cuerpo, que es el que quiero presentar además sin demasiada detención, está dedicado a tres escenas de la vida de María: Abrazo en la Puerta  Dorada, de los padres de María, San Joaquín y Santa Ana con iluminación que llega desde la altura celeste; El nacimiento de María, la Virgen; Presentación de María en el Templo.

    Faltan algunas tablas del retablo, principalmente de la Predela, donde suponemos que estarían representados los doce apóstoles en grupos de dos en dos.

    Alguna vez he comentado, y todos lo conocéis, que los retablos tenían doble función. Por una parte hacían de ornamento y belleza para el templo, por otra parte cumplían una función pedagógica de mostrar al pueblo creyente diferentes momentos de la vida de Jesús y de María, su madre. O de otros santos a quienes estuviera dedicado el retablo. Además son una invitación permanente para la contemplación y la oración.

    Javier Agra.

     

     

  • 3 de Mayo 2026, ORAR CON EL EVANGELIO

    [pdf-embedder url="https://stbc.archimadrid.es/wp-content/uploads/2026/01/V-Domingo-de-Pascua_03May2026_ciclo-A.pdf" title="V Domingo de Pascua ciclo A"]

  • 19 de Abril 2026, ORAR CON EL EVANGELIO

    [pdf-embedder url="https://stbc.archimadrid.es/wp-content/uploads/2026/04/III-Domingo-de-Pascua_19Abr2026.pdf" title="III Domingo de Pascua"]

  • 12 de Abril 2026, ORAR CON EL EVANGELIO

    [pdf-embedder url="https://stbc.archimadrid.es/wp-content/uploads/2026/01/II-Domingo-de-Pascua_12Abr2026_ciclo-A.pdf" title="II Domingo de Pascua ciclo A"]

  • 29 de Marzo 2026, ORAR CON EL EVANGELIO

    [pdf-embedder url="https://stbc.archimadrid.es/wp-content/uploads/2026/01/Domingo-de-Ramos_29Mar2026_ciclo-A.pdf" title="Domingo de Ramos ciclo A"]

  • 22 de Marzo 2026, ORAR CON EL EVANGELIO

    [pdf-embedder url="https://stbc.archimadrid.es/wp-content/uploads/2026/01/V-Domingo-Cuarsma_22Mar2026_ciclo-A.pdf" title="V Domingo Cuaresma ciclo A"]

  • 15 de Marzo 2026, ORAR CON EL EVANGELIO

    [pdf-embedder url="https://stbc.archimadrid.es/wp-content/uploads/2026/01/IV-Domingo-Cuaresma_15Mar2026_ciclo-A.pdf" title="IV Domingo Cuaresma ciclo A"]