26 JULIO 2026. ARTE Y LITURGIA

26 JULIO 2026 DOMINGO XVII TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MATEO 13. 44-52

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.
El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.
El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Entendéis bien todo esto?
Ellos le contestaron: Sí. Él les dijo: Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.

Mateo 13, 44-52

JUICIO DE SALOMÓN PEDRO PABLO RUBENS

Continuamos con la lectura de las parábolas del evangelio de Mateo. La perla, el tesoro escondido ya están entre nosotros, se trata de descubrirlo y poner todo el empeño en su consecución y seguimiento. Son pocas pinturas las que recogen estas parábolas del Domingo XVII del Tiempo Ordinario que estamos celebrando, sí he encontrado alguna expresión pintada por ejemplo en James Tissot, del que ya he comentado en alguna ocasión que tiene setenta estampas reproduciendo la vida de Jesús y unas cuantas de sus parábolas.

Pero hoy me centro en la figura de Salomón, que por pertenecer a la primera lectura le prestamos menos atención pictórica. El Rey Salomón es el paradigma de la sabiduría y la prudencia, temas siempre presentes en las parábolas. Uno de los pasajes más expresados en la pintura y en otras diversas artes, es el JUICIO DE SALOMÓN que se recoge en el Libro 1 de los Reyes, capítulo 3 inmediatamente después del texto bíblico que hoy proclamamos en la primera lectura.

De entre las numerosas pinturas que lo tratan, elijo el cuadro de PEDRO PABLO RUBENS (Siegen, Alemania 1577 – Amberes, Bélgica 30 mayo 1640) como todos sabemos es uno de los más destacados pintores flamencos, del que ya he puesto diferentes cuadros en esta sección. Pintado en el año 1612, pertenece al MUSEO DEL PRADO.

Salomón ha pedido a Dios que le conceda sabiduría como única riqueza, para gobernar a su pueblo con justicia en la libertad y el la paz. De inmediato sobreviene el conocido episodio de la dos madres, una de ellas ha encontrado a su hijo muerto; las dos reclaman ser madres del vivo. Ante la decisión de partirlo por la mitad y repartírselo a las dos mujeres, una de ellas acepta pero la otra exclama: ¡Dáselo a ella pero que viva el niño! Salomón sabe que la madre es la que quiere que viva el niño y se lo entrega.

Está súplica de la madre es el momento que recoge RUBENS. A los espectadores nos llega con nitidez el contraste expresivo de las dos madres como principal centro de atención de la escena, en colores suaves y vistosos. Los rostros que aparecen están atentos a la escena con diferentes formas de curiosidad, unos atentos a las mujeres madres, otros procurando pillar a Salomón en una injusticia o una crueldad. Rubens, presenta a un joven rey en una de sus primeras actuaciones. Visten con una variedad de ropas y trajes que recuerdan diferentes estamentos de la sociedad; frente a esa amalgama de riqueza, contrasta el torso desnudo del personaje encargado de ejecutar la orden de dividir al niño en dos mitades.

Rubens es un maestro de la anatomía, aquí se puede ver en la espalda desnuda del hombre del cuchillo, en los brazos poderosos de las dos madres, en los rostros del rey y de su corte, en la ternura terminada y bien formada de los dos niños. Expresiones de emoción, de atención, de intriga atraen la atención del espectador desde el primer golpe de vista. Cuerpos en escorzo, alturas diferentes, distintos planos llenan de vida y movimiento este Juicio de Salomón de Pedro Pablo Rubens.

Solamente quiero añadir que es este un tema muy presente en el arte, además de inspirar otras obras de mucha presencia en nuestra literatura y en el arte en general. Cómo no recordar los juicios de Sancho Panza en la Ínsula de Barataria, También El Perro del Hortelano de Lope de Vega (lo que no ha de ser para mí, que no sea para nadie), el famoso nudo gordiano de Alejandro Magno… 

 


Javier Agra.